Talento sénior en la era digital: claves para una gestión de personas más inclusiva

Un libro académico analiza cómo la transformación digital impacta en las personas trabajadoras mayores y plantea que la capacitación, los ajustes razonables, el teletrabajo y la prevención de riesgos son claves para sostener trayectorias laborales más inclusivas.

El libro El trabajo de las personas mayores en un contexto de transformación digital y envejecimiento activo, publicado por Ediciones Laborum, reúne una serie de estudios sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el empleo de las personas mayores, en un escenario marcado por el envejecimiento de la población activa, la digitalización del trabajo y la necesidad de fortalecer políticas de inclusión laboral. La obra, dirigida por José Luis Monereo Pérez, Juan Antonio Maldonado Molina y Miguel Ángel Almendros González, y coordinada por Pompeyo Gabriel Ortega Lozano y Sheila López Vico, aborda cómo las organizaciones, las políticas públicas y el derecho laboral pueden responder a este cambio estructural.

El texto plantea que las tecnologías digitales tienen un doble efecto sobre el trabajo de las personas de edad avanzada. Por un lado, pueden facilitar la continuidad laboral mediante nuevas formas de organización, teletrabajo, adaptación de puestos y herramientas que amplían la empleabilidad. Por otro, también pueden generar exclusión si se aplican sin formación, sin evaluación de riesgos y sin considerar la brecha digital que afecta a parte de este colectivo. La digitalización, advierte la obra, no es neutra: puede abrir oportunidades o profundizar desigualdades según el modo en que se gestione.

Desde la perspectiva de gestión de personas, el libro propone mirar el envejecimiento activo no solo como una política de protección, sino como una estrategia para sostener el talento, preservar conocimiento y favorecer trayectorias laborales más largas y saludables. La obra subraya que las personas trabajadoras mayores no deben ser abordadas únicamente desde la vulnerabilidad, sino también desde sus capacidades, experiencia y aporte a la organización.

Talento sénior

Uno de los ejes centrales es la empleabilidad en contextos de transformación digital. El libro sostiene que los instrumentos de flexibilidad interna, acompañados por programas de formación profesional y recursos adecuados, pueden ayudar a las personas trabajadoras maduras a transitar los cambios tecnológicos. La formación aparece como una condición indispensable para ocupar empleos de calidad en sectores con futuro y para evitar que la falta de competencias digitales se convierta en una causa de salida prematura del mercado laboral.

La obra también vincula este desafío con el aprendizaje permanente. La capacitación digital, el reciclaje profesional y la mejora de habilidades son presentados como elementos claves para que las personas mayores puedan gestionar transiciones laborales, conservar su empleo y adaptarse a nuevas formas de organización. En ese sentido, el texto destaca que la prolongación de la vida laboral requiere mucho más que incentivos: necesita condiciones reales para que las personas puedan seguir aprendiendo y desempeñándose de manera efectiva.

El enfoque de diversidad generacional aparece como un componente relevante para las organizaciones. El libro plantea que aprovechar el potencial de las personas mayores exige superar prejuicios asociados a la edad, evitar prácticas discriminatorias y construir entornos de trabajo que reconozcan el valor de la experiencia. La gestión del talento sénior implica, por tanto, revisar procesos de formación, evaluación, movilidad interna, salud laboral y adaptación tecnológica.

Puestos adaptados

Otro aspecto destacado es la necesidad de ajustes razonables del puesto de trabajo por edad. La obra analiza medidas como la adaptación ergonómica, la flexibilización del tiempo de trabajo, la reducción del esfuerzo físico, la reorganización de tareas y la posibilidad de cambios funcionales cuando la capacidad real de la persona trabajadora lo requiera. Estas medidas buscan proteger la salud y, al mismo tiempo, favorecer la continuidad de la prestación de servicios.

El teletrabajo también ocupa un lugar relevante. El libro lo presenta como una herramienta que puede contribuir al envejecimiento activo si se implementa con garantías, acompañamiento y acceso efectivo a competencias digitales. Sin embargo, advierte que no basta con habilitar el trabajo a distancia: es necesario considerar la brecha tecnológica, las condiciones del hogar, la organización del tiempo, la desconexión digital y los riesgos psicosociales asociados.

En materia de salud laboral, la digitalización introduce riesgos específicos para las personas trabajadoras mayores. Entre ellos, el texto menciona la dificultad de adaptación tecnológica, los cambios en los perfiles de competencias, las condiciones ergonómicas, la brecha digital, la exclusión tecnológica y el tecnoestrés. Frente a ello, la obra propone evaluaciones individualizadas, formación digital, apoyo psicosocial, políticas organizativas inclusivas y el uso de recursos digitales en beneficio del bienestar.

Inclusión laboral

La protección frente al despido y la discriminación por edad también forma parte del análisis. El libro aborda la situación de las personas trabajadoras maduras en procesos de reestructuración, jubilación forzosa, despidos colectivos y falta de adaptación a modificaciones técnicas del puesto. Desde esta perspectiva, la continuidad laboral no depende solo de la voluntad individual, sino también de marcos normativos, negociación colectiva y decisiones empresariales que eviten la expulsión temprana del empleo.

La obra dedica además atención a las mujeres mayores sin cualificación digital, identificadas como un grupo expuesto a situaciones de multidiscriminación. La combinación de edad, género y falta de competencias tecnológicas puede limitar el acceso al empleo, la promoción y la permanencia laboral. Este punto refuerza la necesidad de políticas de inclusión con enfoque interseccional, capaces de reconocer que no todas las personas mayores enfrentan las mismas barreras.

En conjunto, El trabajo de las personas mayores en un contexto de transformación digital y envejecimiento activo instala un mensaje claro para la gestión de personas: la transformación digital debe incorporar una perspectiva de edad. La inclusión del talento sénior requiere formación continua, adaptación de puestos, prevención de riesgos, flexibilidad, negociación colectiva y culturas organizacionales libres de edadismo. Sin esas condiciones, la digitalización puede convertirse en un factor de exclusión; con ellas, puede ser una herramienta para extender trayectorias laborales dignas, saludables y productivas.

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