Estrés, sueño y alimentación: los hábitos que influyen en una microbiota saludable

La gastroenteróloga Sofía Navar explica que no existe una microbiota normal y advierte que su equilibrio depende de múltiples factores. Una alimentación diversa y rica en fibra, junto con el manejo del estrés, un buen descanso, ejercicio y hábitos adecuados al comer, son parte de las condiciones que favorecen una microbiota saludable.

La microbiota intestinal, integrada por una enorme cantidad de microorganismos que participan en funciones relacionadas con la digestión, el metabolismo y la inmunidad, puede verse influida tanto por la alimentación como por el estrés, el sueño y el sedentarismo. Así lo explicó la gastroenteróloga Sofía Navar, integrante de la Unidad de Intestino Delgado del Instituto de Enfermedades Digestivas del Hospital Alemán de Buenos Aires, según declaró al medio La Vanguardia en una publicación del 15 de agosto de 2026, donde abordó qué características permiten hablar de una microbiota saludable y qué hábitos contribuyen a cuidarla.

La especialista sostiene que no existe una composición que pueda definirse como una microbiota normal. De hecho, señala que las microbiotas de dos personas pueden diferir entre un 80% y un 90%, y que su composición también puede cambiar en un mismo individuo a lo largo del tiempo, incluso en períodos breves cuando se modifica la alimentación. “No hay dos iguales, es como si fuera una huella dactilar.”

Pese a esas diferencias individuales, Navar identifica tres características que permiten reconocer una microbiota saludable: abundancia, diversidad y resiliencia. La primera supone disponer de numerosos microorganismos; la segunda, contar con distintos tipos capaces de desempeñar funciones diferentes y complementarias; y la tercera corresponde a la capacidad de recuperar el equilibrio después de situaciones que pueden alterarlo, como una infección gastrointestinal o el uso de determinados antibióticos.

Hábitos diversos

Entre esas características, la especialista pone especial énfasis en la diversidad. “La mejor forma de hacer que nuestra microbiota sea diversa es que nuestra alimentación también tenga diversidad.” En ese contexto, destaca especialmente el consumo de fibras provenientes de frutas, verduras, legumbres y cereales, consideradas un componente fundamental para favorecer las funciones de los microorganismos intestinales.

La microbiota participa, entre otros procesos, en la fermentación de la fibra que el cuerpo humano no puede digerir directamente. Como resultado se producen metabolitos denominados ácidos grasos de cadena corta, entre ellos acetato, butirato y propionato. Navar explica que estos compuestos cumplen diversas funciones: actúan como combustible para las células que recubren el intestino, intervienen en la producción de la capa de moco intestinal y ayudan a mejorar la motilidad. También participan en procesos metabólicos vinculados con los triglicéridos, el colesterol y la producción de GLP-1.

La relación entre microbiota y bienestar también alcanza al sistema inmune. De acuerdo con la gastroenteróloga, los microorganismos intestinales contribuyen a regular la inmunidad local frente a determinados patógenos. La especialista aclara que una alteración de la microbiota no constituye por sí misma la causa principal de las enfermedades autoinmunes, aunque puede actuar como cofactor en algunas de ellas. Además, señala que la microbiota interviene en la síntesis de vitaminas que el organismo no puede producir, como la vitamina K.

Más que dieta

El cuidado de la microbiota, sin embargo, no se limita a elegir determinados alimentos. Navar advierte que también importa la manera en que una persona se alimenta. Comer con tranquilidad, sin utilizar el teléfono móvil, masticar correctamente y hacerlo despacio son conductas que incorpora dentro de una mirada más amplia sobre los hábitos saludables.

En sentido contrario, la especialista identifica a la alimentación multiprocesada como uno de los factores que más puede deteriorar la composición de la microbiota, especialmente cuando es rica en carnes rojas o embutidos y, al mismo tiempo, pobre en frutas y verduras. A ello se suman factores que trascienden lo estrictamente alimentario. “El estrés influye tremendamente en la microbiota. La falta de sueño o las alteraciones del ciclo y el sedentarismo también.” El ejercicio aparece, en consecuencia, como otro hábito relevante dentro de este conjunto de prácticas.

Esta perspectiva también lleva a la gastroenteróloga a advertir contra la búsqueda de soluciones rápidas. Los test comerciales de microbiota pueden informar acerca de determinados microorganismos presentes en una muestra, pero, según explica, actualmente no proporcionan información suficiente para establecer un tratamiento. La dificultad radica, entre otros aspectos, en que no existe una microbiota estándar con la cual comparar los resultados y en que una modificación de la dieta puede alterar rápidamente la composición detectada.

Algo similar ocurre con los probióticos. Navar explica que sus efectos son específicos de cada cepa y que, para atribuirles un beneficio, este debe estar demostrado para una situación de salud determinada. La presencia de múltiples cepas en un producto, enfatiza, no significa necesariamente que sea mejor. El yogur, por su parte, puede contener bacterias y probióticos, pero “obviamente no sustituye una buena alimentación.”

La idea central que atraviesa sus recomendaciones es que el bienestar de la microbiota depende de un conjunto de comportamientos y no de una intervención aislada. Alimentación diversa y rica en fibra, ejercicio, descanso adecuado, menor exposición al estrés y una forma consciente de comer integran una misma lógica de cuidado. Como sintetiza la especialista: “No hay un remedio mágico, de lo que se trata es de tener hábitos de vida saludable.”

RH Management invita a profesionales de gestión de personas, liderazgo, operaciones, compensaciones, tecnología y transformación organizacional a participar en el “Estudio cuantitativo RHM 2026: El trabajo en transformación”. La iniciativa busca reunir evidencia sobre las principales tensiones, brechas y desafíos del mundo laboral en Chile. Participa aquí: https://es.surveymonkey.com/r/TN7FGH7

Comparte este artículo:
NO TE LO PIERDAS

Desempeño laboral: las prácticas que permiten seleccionar, desarrollar y sostener el talento

“Generous thinking”: por qué colaborar puede ser más valioso que competir

Hugo Kruger publica “La pausa infinita”, una novela sobre el exilio, la memoria y el teatro

ARTÍCULOS RELACIONADOS

¿Sanar o producir?

Desconexión laboral: por qué el bienestar desafía la cultura de la hiperproductividad

Liderazgo consciente: liderar también es prevenir

¿Qué parte del trabajador estamos dejando fuera?

ÚNETE A NUESTRA COMUNIDAD
RH MANAGEMENT

¡Recibe todas nuestras alertas y noticias al día!