La manufactura industrial ingresó en una etapa decisiva de transformación y, según relevó RH Management a partir de un informe publicado por PwC el 27 de febrero de 2026, las empresas del sector enfrentarán hacia 2030 una competencia marcada por más automatización, mayor uso de tecnologías avanzadas y una distancia creciente entre las compañías mejor preparadas y aquellas que aún operan con brechas de capacidades y sistemas fragmentados.
El documento sostiene que el cambio ya no pasa únicamente por incorporar nuevas herramientas, sino por coordinarlas sobre datos compartidos, flujos conectados y modelos operativos capaces de transformar la tecnología en resultados concretos. En ese marco, PwC identifica a un grupo de compañías “future-fit” que ya se mueve por delante del resto, con mayores niveles de agilidad, innovación y velocidad de adaptación.
La magnitud del cambio queda reflejada en las proyecciones del estudio. PwC estima que, de aquí a 2030, los niveles de habilitación tecnológica en la cadena de valor crecerán 2,6 veces y los de automatización lo harán 2,8 veces. A la vez, la proporción de empresas cuyas actividades dependen ampliamente de tecnologías avanzadas pasaría de una mediana de 26% a 68%, con especial impulso en producción, operaciones y diseño de producto.
Una nueva brecha competitiva
PwC plantea que el sector ya no parte desde una base homogénea. Mientras algunas organizaciones avanzan con mayor intensidad en tecnología aplicada al diseño, la producción y las operaciones, otras siguen condicionadas por limitaciones en calidad de datos, habilidades digitales e inteligencia para la toma de decisiones. Esa diferencia, advierte el informe, podría ampliarse a medida que las ventajas tecnológicas, organizacionales y de modelo operativo se refuercen entre sí.
En ese escenario, el diferencial competitivo dejará de estar en la compra aislada de soluciones y pasará a depender de la capacidad para integrarlas. El informe remarca que el desempeño superior provendrá de combinar IA, automatización, analítica e ingeniería sobre plataformas de datos compartidas y con visibilidad transversal entre funciones. De acuerdo con ese enfoque, la ventaja no será solo tecnológica, sino también de coordinación y ejecución.
Otro cambio de fondo es el corrimiento del crecimiento fuera del negocio industrial tradicional. Hacia 2030, los fabricantes esperan que 44% de sus ingresos provenga de actividades por fuera de la manufactura convencional de productos industriales y de consumo. Entre las principales áreas de expansión aparecen productos y servicios tecnológicos, digitales y de comunicaciones; ofertas vinculadas con defensa, gobierno y educación; y producción y distribución de energía y combustibles.
Crecimiento más allá del producto
El estudio señala además que los fabricantes comienzan a pensarse menos como vendedores de productos discretos y más como proveedores de soluciones integradas. Esa evolución incluye ofertas conectadas e inteligentes, servicios extendidos, esquemas más flexibles y modelos basados en resultados. Dentro de ese movimiento, las compañías consideradas más preparadas son también las que muestran mayor inclinación a desarrollar soluciones conectadas y propuestas recurrentes o atadas a desempeño.
Para sostener esa expansión, los ecosistemas aparecen como una herramienta clave. PwC indica que 53% de los fabricantes industriales ya los considera una estrategia de crecimiento, mientras que entre las compañías más avanzadas esa apuesta gana todavía más peso. El informe agrega que estas alianzas serán decisivas en mercados donde ninguna firma puede concentrar por sí sola todas las tecnologías, los datos y la experiencia requeridos para competir.
La conclusión es que la reinvención no se limitará al portafolio, sino que alcanzará la forma de crear y capturar valor. Mover más de 40% de los ingresos futuros hacia terrenos ajenos al núcleo manufacturero implica, según PwC, competir en ámbitos donde pesan con más fuerza el software, los datos, el servicio y la integración entre sectores económicos antes separados.
Talento, cultura y capacidades internas
Desde la perspectiva de gestión de personas, el informe ubica a las capacidades internas en el centro de la transformación. Siete de cada diez ejecutivos consultados afirman que desarrollar nuevas capacidades dentro de la organización es su principal vía para acceder a oportunidades de crecimiento, por encima de los ecosistemas, las adquisiciones u otros movimientos estratégicos. Sin embargo, PwC advierte que varias de las capacidades más críticas podrían estar subdesarrolladas frente a su importancia.
Entre esos puntos ciegos aparecen la infraestructura digital y de datos, el upskilling y reskilling de la fuerza laboral, y la analítica con inteligencia para decisiones. El reporte agrega que las empresas más avanzadas exhiben culturas más ágiles, empoderadas, orientadas por datos y con mayor tolerancia al riesgo, rasgos que les permitirían aprender más rápido, adaptarse antes y acelerar la salida de nuevos productos y servicios al mercado.
La cultura, de hecho, emerge como una variable tan relevante como la inversión tecnológica. PwC señala que solo 56% de los trabajadores de manufactura industrial siente que es seguro probar nuevos enfoques. Esa fragilidad cultural, sumada a las brechas de aprendizaje y soporte para el desarrollo, refuerza la idea de que la carrera hacia 2030 no dependerá solo de automatizar procesos, sino también de construir entornos que habiliten la experimentación y el cambio.
Tres caminos, una misma exigencia
PwC identifica tres rutas estratégicas posibles dentro del sector: centralidad en el cliente, por la que opta 38% de los encuestados; excelencia operacional, elegida por 36%; e innovación con liderazgo de producto, priorizada por 26%. El informe aclara que no existe un único camino ganador y que las compañías más preparadas se distribuyen entre esas tres opciones.
La diferencia, insiste el estudio, estará en la capacidad de convertir tecnología en desempeño. Para eso, las organizaciones deberán alinear estrategia con datos limpios y conectados, sistemas interoperables, disciplina operativa y culturas organizacionales basadas en la confianza. En otras palabras, la carrera industrial hacia 2030 no se resolverá solo por quién incorpore más tecnología, sino por quién logre hacerla funcionar de manera integrada y sostenida.