Zoom de género detecta mayor desempleo en mujeres con educación universitaria incompleta

El cuidado de los hijos y los bajos salarios desincentivan a que ellas reingresen a completar sus estudios.

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El informe de julio muestra que el aumento anual de la tasa de desempleo al trimestre marzo-mayo 2023 ha sido mayor entre las mujeres con educación superior incompleta (+2,1 pp) y las que tienen un nivel educativo menor a secundaria completa (+1,3 pp), mientras que entre los hombres, la mayor alza se da entre quienes tienen educación secundaria completa (+1,6 pp).

“Zoom de Género” es el informe laboral con enfoque de género del OCEC UDP y ChileMujeres que periódicamente analiza las brechas y detecta fenómenos emergentes, con el propósito de agilizar las respuestas de la sociedad y las autoridades para que las políticas públicas y empresariales se centren en los grupos que más ayuda necesitan.

En el documento también se da a conocer que la fuerza laboral con educación superior completa se ha visto más protegida frente al alza del desempleo. Sin embargo, en todos los niveles educativos la tasa de desempleo femenina es superior a la masculina.

Con el fin de mejorar el acceso de las mujeres al trabajo, la gerenta general Fundación ChileMujeres, María José Díaz, planteó que es “urgente” reformar las leyes que encarecen y desincentivan la contratación de trabajadoras, especialmente el artículo 203 del Código del Trabajo sobre sala cuna, que impone a las empresas, a partir de la mujer número 20 contratada, la obligación de tener o pagar salas cunas. Esto, con el fin de extender el derecho a todas las madres y padres trabajadores, desvinculando este costo a la contratación de talento femenino.

En el corto plazo, recomendamos “desarrollar y fortalecer programas de empleo y subsidios que incentiven la contratación de aquellas personas que enfrentan mayores dificultades para acceder al mercado laboral como jóvenes, mujeres y adultos/as mayores. En esta línea, proponemos extender el IFE Laboral y el Subsidio Protege, cuyas postulaciones terminaron en junio, y también fortalecer el Bono Trabajo Mujer y el Subsidio al Empleo Joven”, indicó la profesional.

La académica de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Alberto Hurtado, Ana María Fernández, analizó las principales causas por las cuales las mujeres abandonan sus estudios superiores.

“Aunque el grupo que compone las mujeres es muy diverso y se requiere una mirada interseccional, las cifras presentadas pueden explicarse en parte por la asignación de la responsabilidad casi exclusiva de las mujeres en el cuidado de los hijos, especialmente de los de edades menores de cinco años, pues a partir de esta edad, éstos se insertan en la etapa escolar, así como por los pocos incentivos económicos provenientes de los bajos salarios en general y de la propia brecha salarial”, indicó Fernández.

Agregó que especialmente las mujeres de estratos medios de nuestra población (en muchos casos aquellas con estudios medios o superiores incompletos), ganan en el mercado laboral salarios promedios de $487.500 (INE, 2022). “En las empresas con menos de 50 trabajadores, las remuneraciones medias que perciben las mujeres son todavía más bajas. Estas cifras difícilmente llegarían a cubrir los costes de contratar apoyo remunerado para alivianar las tareas del hogar y los cuidados de una sala cuna para estos hijos pequeños”, indicó.

Consultada sobre cómo las instituciones de educación superior pueden incentivar a las mujeres a terminar sus estudios universitarios, Fernández explicó que “se requiere que ofrezcan programas más cortos que reconozcan los aprendizajes previos que estas mujeres ya posean, para que el esfuerzo no se sostenga durante los cinco años habituales (mínimos) de estos programas de estudios. También, aunque esto presenta mayor dificultad, flexibilizar las modalidades entre programas nocturnos y diurnos, así como los híbridos, de manera que las mujeres puedan adaptar sus horarios para poder acceder a las clases en la forma que les resulte más conveniente según su realidad y necesidades particulares”.

Respecto del aporte de las empresas para que estas trabajadoras completen sus estudios, la académica planteó que “fundamental sería, por supuesto, que las organizaciones también permitieran flexibilidad en sus jornadas de trabajo, de manera que éstas puedan compatibilizar trabajo y estudios (además de sus responsabilidades de cuidados, donde ellas seguirán siendo lamentablemente protagonistas). Actualmente las mujeres se encuentran sobrerrepresentadas en los contratos a tiempo parcial, pues se entiende socialmente que su rol económico es el de complementar recursos al interior del hogar y quizás esta desventaja inicial, bien gestionada, podría transformarse en una oportunidad”.

La académica añadió que “pero no solo se requiere esto. Si las empresas asumen decididamente un mayor protagonismo en la lucha en contra de la desigualdad de género en el trabajo, con políticas que favorecieran el desarrollo de trayectorias laborales ascendentes para las mujeres, éstas se verían más motivadas para realizar el sobreesfuerzo de compatibilizar trabajo, estudios y vida familiar”.

*Imagen de pressfoto en Freepik

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