Una de las pocas historias de crecimiento en medio de un ecosistema aún marcado por la baja liquidez proviene de Visma, la multinacional noruega de soluciones tecnológicas para la gestión empresarial. Según recogió Diario Financiero, en apenas ocho meses la compañía concretó la compra de tres startups chilenas: Rex+, Rindegastos y Talana, como parte de una estrategia regional que fue expuesta por su presidente para Latinoamérica, Álvaro Capobianco, durante la Cumbre ACVC de la Asociación Chilena de Venture Capital. El ejecutivo adelantó que una cuarta adquisición local será anunciada en los próximos días.
La llegada de Visma a la región se remonta a 2018, cuando adquirió la firma neerlandesa Raet, que ya operaba en América Latina. Pero el punto de inflexión llegó bajo el liderazgo de Capobianco, quien defendió la permanencia en una zona que inicialmente no estaba en los planes de crecimiento de la compañía. A ocho años de ese primer paso, la operación regional ya factura US $150 millones, emplea a 1.900 personas y atiende a 150 mil clientes, 10 mil de ellos en Chile.
Con sede en Noruega y presencia en 28 países, Visma factura globalmente US $3 mil millones y se compone de más de 200 compañías de software. Esta estructura, según explicó Capobianco, permite funcionar como una “especie de Endeavor”: un ecosistema de empresas que conserva su autonomía operativa pero comparte conocimiento y sinergias estratégicas.
El ejecutivo argentino conoce de cerca el mercado chileno. Vivió en el país durante cinco años, donde fundó una startup tecnológica en el área de recursos humanos. Tras su salida luego del terremoto de 2010, mantuvo vínculos con el ecosistema local, que hoy considera uno de los más sofisticados de la región. “Hay talento tremendo y casos de estudio”, afirmó.
En ese contexto, Chile quedó al centro de la hoja de ruta de adquisiciones. En 2023, Visma compró Laudus, un ERP para pymes. Luego siguieron Rex+ en octubre de 2024, Rindegastos en mayo de este año y Talana en junio. En total, las adquisiciones en el país ya suman US $200 millones.
Detrás de estas decisiones hay un principio clave: Visma busca software de misión crítica, es decir, soluciones que deben seguir operando incluso en situaciones de emergencia. “Puede haber un terremoto o pandemia, pero hay sistemas que tienen que seguir funcionando y eso es la contabilidad, la facturación y las remuneraciones”, explicó.
La compra de Talana refleja fielmente esta estrategia. La compañía noruega venía observándola desde la pandemia, atraída por su propuesta técnica, su cultura organizacional y su posicionamiento. “Es la mejor app de personas que tenemos en Latinoamérica y le compite a algunas de Europa”, aseguró el ejecutivo.
Otro factor relevante fue la complementariedad. Mientras Rex+ está más orientada a la gestión de remuneraciones, Talana opera en un segmento distinto, lo que permite a Visma cubrir más capas del mercado local de HR tech. Además, la compañía mantiene un modelo poco tradicional en el mundo corporativo: no absorbe ni diluye a las empresas que adquiere. “Cada una conserva su marca, su equipo, su CEO y su hoja de ruta”, explicó Capobianco. Según dijo, el 70% de los fundadores continúa dentro del grupo y la integración se realiza mediante acuerdos de colaboración entre las firmas del portafolio.
La ofensiva en Chile aún no termina. Capobianco anticipó que se anunciará en breve la adquisición de una quinta startup chilena. “Continuaremos con este ritmo de adquisiciones en 2026”, afirmó.
El ejecutivo también reflexionó sobre el contexto de la industria tecnológica en recursos humanos, que ha mostrado dinamismo en Chile, particularmente tras la salida de Payroll hace más de una década. Desde entonces, han surgido actores relevantes como Buk, Rankmi y la propia Talana. Durante la pandemia, Visma estuvo en conversaciones con las dos primeras, pero finalmente no prosperaron. “Sus visiones no calzan con la nuestra”, dijo.
Para Capobianco, el modelo de expansión que siguen algunas startups –como trasladarse a México en busca del mayor mercado hispanohablante– responde a un guión clásico, pero no siempre es el más adecuado. “Lo que funciona en Chile no necesariamente funciona en México; y escalar allá es mucho más complejo”, sostuvo. En contraposición, Visma apuesta por profundizar su presencia en mercados donde ya opera. “Queremos que Talana sea más chilena que nunca. Y siempre pregunto lo mismo: si ninguno de los actores supera el 10% de la participación de mercado local, ¿para qué irse a México? ¿Cuánto realmente va a crecer allá? El tiempo dirá quién tiene razón”.
El caso de Visma no solo representa una excepción en un año complejo para las startups chilenas, sino también una señal de que el talento local y las soluciones bien diseñadas siguen siendo atractivas para jugadores globales que entienden que escalar no siempre significa emigrar.