¡Un indispensable! Humberto Maturana 1929-2021 (Parte 4)

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Todo Chile ha recordado a Humberto Maturana. Ojalá que sus ideas iluminen lo que viene. ¡Lo necesitamos! Acá va nuestra cuarta entrega con las palabras de: Eduardo Abarzúa, Ilia González, Ricardo Espinoza, Annabella Zaccarelli, Ignacio Fernández y Georgeanne Barceló.


Proyecto común

Eduardo Abarzúa, decano Falcultad de Negocios y Economía UAH.

“En tiempos donde el diálogo, los métodos y la ciencia son la luz en este devenir pedregoso, la partida de Humberto es una pérdida para la construcción del proyecto común que anhelamos. Sus descubrimientos, junto a Francisco Varela y equipo, han tenido un impacto significativo en la comprensión de las organizaciones, dotándolas de sentido como sistemas que se integran en su diversidad, siendo el principio que debiese regir en el nuevo capítulo de nuestra historia que se inicia”.

Viviendo a Maturana

Ilia González, directora ejecutiva Red de Recursos Humanos y embajadora DCH.

“La persona con más menciones que he escuchado en mis más de 20 años de experiencia en el mundo de las personas es el Dr. Humberto Maturana.

El año 2019 un comité de expertos de la Red de Recursos Humanos lo eligió como el profesional más destacado, era la primera vez que se realizaba este reconocimiento y no hubo duda al respecto, unilateralmente era quien reflejaba todo lo que nos interesaba promover y difundir el nuestro diario vivir cotidiano.

Vivir la Red de Recursos Humanos es experimentar sus palabras, sentimos su fallecimiento, pero nos aferraremos a su legado y seguiremos viviendo a Maturana en cada acción.

Nuestro compromiso es inspirar la reflexión respecto a lo que queremos conservar, promover espacios que permitan crear conversaciones poco probables y vínculos de confianza, ojalá interconectados por nuestras emociones.

El pilar  central de nuestro compromiso  seguirá siendo la colaboración,  podemos cohabitar sin negar al otro, es momento para limitar  la voracidad de la competencia descontrolada.

Seguiremos innovando y generando vínculos genuinos sin esperar algo a cambio más que ayudar a los demás, porque somos idealistas, porque nuestra humanidad lo pide a gritos, nos transformamos y nos enseñaste a transformarnos.

Desde que te conocimos nos permitiste crear un mundo  humilde y amoroso. Te extrañaremos”.

Revolucionario de lo humano

Ricardo Espinoza Lolas, Ph,D., catedrático de Historia de la Filosofía Contemporánea

Instituto de Filosofía, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

“Y de repente dice algo así, que recuerdo más o menos: “El futuro de la educación no son nuestros hijos, sino nosotros; lo que nosotros estamos haciendo en estos momentos por nuestros hijos”. Era una conferencia de Humberto Maturana, de hace muchos años, y siempre se me viene a la cabeza ese recuerdo. ¿Cómo Maturana en tanto pensador enfocaba los problemas radicales? No era ni el pensador del futuro ni del pasado, sino del eminente presente que nos urge y nos requiere. En este instante se abre el abanico de posibilidades para diseñar nuestro futuro real y en ello cambiar nuestro pasado realizando un presente determinado en vista de unos con Otros en medio del planeta.

Él era amante de la reflexión y, por lo tanto, enemigo radical de la doctrina, de cualquier tipo de doctrina (en especial, las científicas); porque la doctrina, opera como una falsa ‘matriz’ que tiene todas las respuestas claras, la doctrina huye del presente;  en cambio, la reflexión ama y se nutre del presente concreto (de ese problema de escasez de agua, de ese tema de migración, de esta pandemia de la Covd-19, de este calentamiento global, de esta problema de hambre, de este patriarcado letal, de este capitalismo indigno y tóxico, de ese problema de eliminación de lo nativo, de no entender la diferencia sexual, etc.).

La reflexión no se evade en las respuestas ya determinadas de la doctrina de turno para repensar el presente en vista de un futuro idealizado. ¿Y por qué, Maturana, amaba tanto su presente y en ello la reflexión? Porque en esa reflexión somos libres y nos respetamos los unos con Otros, somos eminentemente democráticos y ciudadanos de un planeta que nos constituye. En tanto reflexivos del presente vivimos en comunidad de unos con Otros y en ello corregimos nuestro narcisismo individualista, atacamos la doctrina y la ideología que nos encarcela y nos enferma; y nos acontece, radicalmente, un cierto NosOtros que nos permite vivir en un mundo complejo.

Maturana amaba su presente, reflexionaba con todo, no temía la lucha por el bien común de unos con Otros, se alejaba de la estupidez, de las respuestas fáciles y del futuro idealizado: nunca busco el show. Maturana fue en cierta media un revolucionario, a la altura de su tiempo, nuestro tiempo y del acontecimiento. Un tiempo difícil, y a veces demasiado humano y miserable. Maturana fue un humano de verdad con sus bemoles y narcisismo; y con todo ello se nos volvió absolutamente necesario para este país porque sabía reflexionar en el presente. Ahora que muere, él vive de otra forma y se ha vuelto como diría Brecht, en un imprescindibles como; Varela, Parra, Sepúlveda y tanto otros reflexivos del presente y revolucionarios de lo humano”.

Aceptar al otro

Annabella Zaccarelli V., directora del diploma de liderazgo, FEN U. Chile.

“La partida de Humberto Maturana, desde una mirada existencialista, nos deja arrojados a la existencia, sin él, sin su amorosa presencia y no nos queda más que ponernos a estudiar y a aplicar cada uno de sus aportes, en lo que nos demoraremos varias décadas. Porque, a mi juicio, Maturana, como todo genio, estaba muy adelantado a su tiempo.

En lo personal, sus aportes fueron calándome en lo hondo, desde 1986, año en que me tocó estudiar “El Árbol de Conocimiento”, cuando transitaba desde la Escuela de Teología, hacia la Escuela de Filosofía de la UC. Recuerdo haber tenido la sensación de que me invitaba a reafirmar los valores “cristianos”, pero los instalaba desde otro lugar, más profundo, más coherente o “necesario” y cada valor se iba recreando, resignificando, casi en un proceso de expansión de mi consciencia.

Luego, a lo largo de mi vida, sus diversos aportes siguieron marcando un sello en mi manera de comprender la vida y lo que hacía, en particular, la dirección del Diploma en Liderazgo, en la que estoy hace más de quince años en la FEN, U. Chile y luego en la Certificación en Coaching Fenomenológico que también dirijo desde el 2014.

Haciendo un breve recorrido, algunos de sus aportes que impactaron en mi vida, fueron: comprender que los seres humanos, no tenemos las condiciones de posibilidad biológicas, para acceder a una “verdad en sí” y su invitación a aceptar al otro, como legítimo otro, como única forma posible de un con-vivir sustentable, lo que además es una propuesta contundente de inclusión en la diversidad. También, me impactó y marcó mucho, comprender que lo que pensamos, incluso, nuestras posturas políticas, tienen como origen nuestras emociones y no a la inversa. El punto no es cuan coherente sea lo que pensamos o decimos, sino desde qué emocionalidad, desde qué sentido de pertenencia, dese qué experiencias vividas. Eso me permitió comprender, por qué a veces, nos cuesta tanto cambiar de opinión o mirar desde otras posibles perspectivas. También me pareció maravilloso su libro “La Objetividad, un argumento para obligar”, en el que siento que saca la voz por las minorías, mostrando que no existe la “objetividad” a modo de absoluto o de verdad y que cada vez que creamos estar siendo “objetivos”, estaremos creyendo tener el mejor argumento para someter a otros a nuestra “verdad”, considerando que los otros están en un “error”. Con esto, nuevamente nos invita a la aceptación de los otros en la diversidad, desde la humildad, sin pretender otra cosa que respetarnos y convivir amorosamente en la diversidad.

Finalmente, quisiera decir que todos estos aportes y tantos más, siento que se complementan de manera perfecta con la actitud que tenía Maturana. Siempre me impactó muchísimo su sencillez, su conexión consigo mismo, su “simpleza”, detrás de la cual había una profundidad abismal, que nos tomará muchos años llegar a comprender.

Sinceramente honro la existencia de Humberto Maturana entre nosotros, nos hará falta, mucha falta, y le agradezco todo el amor plasmado a través de tanta creatividad. Buen viaje querido Humberto Maturana, espero verte en un nuevo estado de consciencia y poder abrazarte”.

Una vida autopoiética

Ignacio Fernández, escritor, charlista internacional, consultor .

“La partida de Humberto Maturana deja un legado de contribuciones difícil de resumir, una mirada sistémica de la esencia de la vida desde la biología y variadas distinciones que cambiaron nuestra forma de comprender y representarnos la vida, la convivencia y el ser que estamos siendo.

Su partida también amplificará su impacto, reconocimiento y trascendencia. Sus libros y conferencias pasarán a ocupar el sitial de uno de los más grandes intelectuales chilenos de toda la historia. Admiro del doctor Maturana su humildad y la forma de involucrarse en lo público, en siempre buscar contribuir con reflexividad y comprensión a los fenómenos culturales, sociales, grupales e individuales del tiempo que vivió, pudiendo perfectamente haber elegido vivir como gurú en alguna de las más prestigiosas universidades del mundo.

Su biología del ser, del conocer, del amor y la biología cultural son los grandes títulos de su obra, mostrando la brillantez de su pensar sin fronteras en los múltiples niveles de los sistemas humanos.

Dentro de sus muchas distinciones notables quiero destacar tres. Primero, su noción de objetividad como argumento para someter y obligar a la obediencia, abriendo todo el mundo de la imposibilidad de separar observador de realidad y entendiendo que todo sucede en espacios subjetivos, intersubjetivos y eminentemente emocionales.

Segundo, su portentosa distinción del legítimo otro y la comprensión de las diferencias accidentales (por ejemplo, lugar de nacimiento, situación económica de la familia, religión) como diferencias ilegítimas que requieren compromiso para traducir la legitimidad natural de los humanos en deberes y derechos igualitarios, estableciendo un imperativo ético por la generación de igualdad de oportunidades, respeto, horizontalidad relacional y la construcción de convivencia armónica.

Por último, su idea de autopoiesis, la capacidad de hacerse a sí mismo. Maturana fue autopoiético, se hizo a sí mismo, siguió esa curiosidad genial de explorar e interpelar los bordes de lo posible y lo desconocido, y fue fiel a su emocionar y pensar, creando legados que vivirán por siempre en quienes tuvimos el regalo de transformarnos con sus ideas.

Lo que más admiro de Maturana es la coherencia de su ser, su modestia, su compromiso con la irradiación de sus ideas y prácticas a la mayor cantidad de personas, su accesibilidad interpersonal y ese modo extraño que tenía de estar pareciendo que no estaba, como que su reflexión estuviese a dos metros del suelo, levitando reflexivamente y tan conectado con los campos emocionales y conversacionales de lo que participaba.

Humberto Maturana encarnó y actuó su poiesis, en una vida autopoiética. Ya quisiéramos muchos que al partir nos dijeran lo que siento en su partida: que fue coherente, irradiante, transformador y de una contribución ininteligible, inacabable, generosa y humilde”.

Navegante de mares

Georgeanne Barceló, directora corporativa de personas, Bupa Chile.

“Honrar la libertad para buscar, la búsqueda inocente que no puede predecir lo que encontrará, manteniendo la mirada y confianza abierta a la posibilidad de no encontrar. Un navegante de mares, eso es lo que para mi ha sido el maestro Humberto Maturana.

Partiendo de la autopoiesis unido a la reflexión sobre el actuar y emocionar humano, comprendí que siempre necesito de otro para ser yo mismo. Lo que otros dicen, sus acciones nos impactan. La vida no transcurre en vías paralelas, la vida es en red, en conexión con otros. Y la aparente fragilidad de la incidencia del otro, de sus acciones en mi ser, en mis emociones, en mi pensamiento e ilusión, se acompaña de la fortaleza de poder producirme a mí misma.  Pienso en la pandemia y el impacto que ha tenido en tantas personas, transformando su situación laboral, social, su estado físico y emocional, generando soledad, dolor, angustia, tristeza. Entonces viene a mi mente la enseñanza de Maturana: somos seres determinados en nuestra estructura biológica, pero somos autónomos, nos construimos a nosotros mismos por lo que está en mi dar sentido a mi existencia. 

Desconectarnos de las verdades absolutas, abrir nuestra mente en un ejercicio de desapego de lo que creemos de nosotros mismos y de los demás para encontrar otras posibilidades, es un acto de confianza y la máxima expresión de la empatía. A eso estamos llamados como seres vivos y sociales. A eso estamos llamados como líderes, como compañeros de trabajo, como miembros de una comunidad. Pero, para alcanzar nuestras posibilidades infinitas de ser, se nos exige como condición fundante la humildad que no es otra cosa que la aceptación de la propia vulnerabilidad. En esto, definitivamente los líderes tenemos que avanzar con actitud de aprendiz. Podríamos partir por entender el impacto de nuestro liderazgo en los otros y recitar algunos versos de la “Plegaria del Estudiante” escrita por Maturana: …“dime, que yo tejeré sobre tu historia; muéstrate, para que yo pueda pararme sobre tus hombros; revélate para que yo desde ti pueda ser y hacer lo distinto; yo tomaré de ti lo superfluo, no la verdad que mata y congela: yo tomaré tu ignorancia para construir mi inocencia..:” Gracias maestro, intentaré mantener mi alma de aprendiz.

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