Trabajo, desigualdad, pobreza, empresa y rehumanización

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RH Management viene hablando hace años con distintas personalidades que están fuera del mundo organizacional para que nos cuenten qué piensan de las empresas. Karoline Meyer, es una de ellas. Fundadora de la Fundación Cristo Vive y ha dedicado su vida a luchar por los más necesitados. Rechaza el modelo económico chileno, porque aumenta las desigualdades, pero cree que las compañías comienzan a humanizarse. 

Esta misionera alemana, que lleva 46 años en nuestro país, se ha destacado por su coraje y valentía. Desde que llegó a Chile y se dio cuenta de las malas condiciones de vida de algunas personas, enfocó su labor al cuidado y defensa de los más pobres. Fue una fuerte activista contra el régimen militar, donde recibió amenazas de muerte y una vez fue arrestada. Creó la Fundación Cristo Vive y su obra se ha extendido a otros países del continente como también a algunas partes de Europa. Actualmente gestiona cinco centros para niños sin hogar, 13 comedores y un consultorio. Además de dos centros de formación profesional y otro de rehabilitación en drogas y alcohol. 

Conversamos con ella sobre los distintos temas de la agenda laboral chilena: el modelo económico, el papel de los sindicatos, el rol de las jefaturas y líderes y sobre cómo la pobreza de nuestro país es aún desconocida para la mayoría de las elites políticas y económicas. 

¿Qué hace falta para servir a los más pobres y mejorar las condiciones de trabajo?

Lo que tradicionalmente hemos llamado ‘pobres’ son los que no tienen los suficientes recursos materiales, educacionales ni el resto de las necesidades humanas para poder tener una vida digna y medianamente feliz. Lo que veo es que nuestro medio está dominado por un modelo económico neoliberal que ha penetrado hasta la última fibra del tejido social. Necesitamos ver primero cómo este sistema económico ha entrado en la cultura, en la educación, en el trabajo, en los negocios, en la familia, en todos los ámbitos de la sociedad y ha destruido, en cierto sentido, algo que ancestralmente habíamos tenido que es la solidaridad. En Chile falta un conocimiento más profundo de qué es la pobreza y cuáles son sus causas. 

Meyer trabajó con los grupos más vulnerables de varias poblaciones de Santiago y comenta que es tal el desconocimiento de la pobreza que existiendo recursos se pierdan porque, o no se focalizan bien a través de las políticas públicas o por detalles que impiden a los benefi ciarios acceder efectivamente a ese tipo de ayuda. “Conozco familias o mujeres solas, de los grupos más pobres que estamos apoyando, que no pudieron conseguir el bono del gobierno anterior y temo que este año tampoco, por la falta de comprensión sobre lo que tienen que hacer y por problemas para movilizarse. Finalmente no usan de forma adecuada los instrumentos que hay. No tienen capacidad, entonces quedan fuera. O sea, tienes la olla para comer y no tienes la cuchara, y no puedes meter la mano porque te quemas…”. Karoline se emociona y señala que lo anterior es uno de “los sufrimientos más grandes que puede observar y se suma a la falta de apoyo para que sean los mismos pobres los que resuelvan sus problemas. 

“Digamos que la iniciativa, la incorporación, la búsqueda de respuestas y soluciones es muy escasa. Pero un ser humano debería saber que también puede ser gestor de su propia vida, que puede tener participación y sentirse enganchado, protagonista, y no ser simplemente receptor de una política social que se ve desde afuera y que muchas veces no comprende ni aprovecha en forma adecuada”. 

¿Podríamos decir que hay una especie de “deshumanización” del modelo? 

El modelo nunca ha sido humano. Este modelo neoliberal chileno es único. No existe en ningún otro país del mundo. Puedes investigarlo y te darás cuenta que es así. Han penetrado la salud, la educación, las AFP con los seguros privados, en la educación para pagar por asistencia, en el Sense es igual. Han rebajado los costos al máximo para las viviendas sociales, comprimiendo todo lo posible, como por ejemplo el escándalo de las casas Copeva, entre otros. Han tratado de maximizar las ganancias, el lucro, y han desregularizado todas las fronteras. 

¿Qué pasa con las personas más pobres respecto a este modelo? 

Nuestros pobres no lo entienden. Un día se vino a parar frente a mí un joven en auto, dijo que yo lo conocí cuando era pequeño. Se plantó frente a mí y dijo estar muy enojado conmigo. Le pregunté por qué y él me respondió: “Porque a mis padres no les han dado el paquete de navidad de la comunidad cristiana”. Los tres hijos de esa familia son profesionales, incluso uno de ellos recibió aportes nuestros para sus estudios. Entonces le dije: “Mijito y ¿uds no son capaces, tres profesionales, de hacerles a sus padres un paquete de navidad para comer la nochebuena? ¿Por qué sólo esperar la limosna de la comunidad cristiana, que la da para quienes no tienen hijos, o que su hijo esté lejos o en la cárcel? Tú no puedes imaginarte el abandono de las personas mayores, porque sus hijos tienen que pagar su auto, su plasma o cualquier otra cosa, entonces no tienen para tirarle a los viejos un par de lucas para que sobrevivan más allá de su pensión de gracia. 

Creo que nosotros necesitamos desembarcarnos del modelo neoliberal de alguna manera, pero antes de eso necesitamos saber dónde está instalado. Tú no puedes rehumanizar si no sabes primero dónde están las corrientes subterráneas que se mueven, que son las que mandan. Es necesario saber dónde está el modelo en la economía del país, desde dónde se mueve el sustento de vida de todos los chilenos. 

¿Por qué hoy conviven con tantos antivalores en los sectores pobres?

-Es por toda esta cultura de las tarjetas y del consumo. Ellos (los más pobres) piensan que la riqueza se genera con el consumo. Por supuesto que el pueblo necesita consumir, pero con moderación y contención. Necesitan educarse. ¿Me como un helado o comprar los útiles para el colegio? Los niños tienen que aprender las prioridades, a darse cuenta qué es lo más importante. Pero la sociedad está en la posición de consumir, consumir, consumir. 

¿Cómo cree que es el vínculo de las empresas con las personas? 

-En algunas ocasiones algunas empresas constructoras me han pedido hacerles capacitaciones, charlas o conferencias a los ejecutivos, capataces y jefes de obra, y yo les hablo ‘pan-pan, vino-vino’. Me han escuchado atentamente, saben que hablo de la vida, me he parado frente a miles de personas y los he escuchado. Creo que hoy empieza una humanización en al menos algunas empresas, donde se puede hablar de estas cosas. Puedes tener diferentes funciones y responsabilidades, pero, aunque no me guste decirlo, es un tremendo negocio que traten bien a su trabajador o subordinado. Ese miedo que tiene el trabajador por su superior en algún momento tendrá que superarlo. Como jefe debes tratarlo como hermano y verás cómo aportará. 

Estudios dicen que las relaciones entre los trabajadores ayudan a que haya menos enfermedades y menos suicidios laborales… 

No, esto no tiene tanta fuerza. Lo social sostiene un poco la vida, en general los mantiene a flote, pero no alcanza para más. Las personas trabajan y trabajan porque tienen que pagar sus créditos y no pueden soltar sus trabajos, ya que si lo hacen es su desgracia. Eso no es vida, ¡no lo es! Soy súper optimista. Hay que educar, educar y educar. Necesitamos crear conciencia. 

¿Cómo cree que son las jefaturas chilenas?

Han mejorado en algunos puntos. Están empezando a tener más conciencia durante los últimos años, en parte gracias al coaching. Se dan cuenta que necesitan más equipos, enganchar a los colaboradores, preocuparse de ellos. No sólo se trata de maximizar las ganancias, sino que también de armar un equipo bueno, que trabaje unido, que se puedan ayudar mutuamente. Creo que en el país, en general, se necesita darle otra mirada al trabajo. Odio la palabra recursos humanos. ¿Tú eres un recurso? No, yo tampoco y mi vecino tampoco. No es un recurso, es una persona, un trabajador, es un servidor, lo que sea, pero no recurso y menos capital humano. Eso no es algo propio, sino que imitamos a los norteamericanos. No lo podemos seguir usando. 

Esta entrevista fue publicada en RHM 76, abril de 2014. 

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