Son tiempos para un nuevo juego

Vivimos en un mundo desbocado, casi fuera de control, que introduce nuevas formas de riesgos e incertidumbre pero que al mismo tiempo incorpora oportunidades con un juego diferente, según Gustavo dos Santos, CEO de Human Stadium y especialista en empleabilidad. Hay un exceso de preocupación ante lo incierto, un exceso de trabajo intelectual y de energía que nos obliga a trabajar las zonas grises, para responder a otro tablero con piezas y consignas distintas. ¿Estamos preparados para reconocer hoy nuestra propuesta de valor?

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Por Gustavo dos Santos, CEO de Human Stadium y especialista en empleabilidad.

Vivimos en un mundo desbocado, casi fuera de control, que introduce nuevas formas de riesgos e incertidumbre pero que al mismo tiempo incorpora oportunidades con un juego diferente.

Hay un exceso de preocupación ante lo incierto, un exceso de trabajo intelectual y de energía que nos obliga a trabajar las zonas grises, para responder a otro tablero con piezas y consignas distintas.

¿Estamos preparados para reconocer hoy nuestra propuesta de valor? ¿Somos simples observadores de los cambios turbulentos o pretendemos ser protagonistas? ¿Nos autoeliminarse del juego? ¿Hay un juego individual o colectivo?

Comienza un nuevo juego, con escenarios complejos y diferentes, donde deben surgir líderes solidarios, que puedan abandonar el “yo” para transformarlo en “nosotros”. Que puedan trabajar en este juego desde la confianza, ejerciendo coraje y voluntad, audacia y mentalidad de salto para otra construcción colectiva.

Hay ya un juego nuevo donde la digitalización y la globalización, el choque de tecnologías, están instaladas y “vienen a quedarse”, a lo que se suma el ingreso a las puertas de la quinta revolución industrial. Hará falta ingenio, creatividad, cercanía, para resignificar límites, validar intenciones y poder caminar de un paradigma de planificación a un paradigma de alta complejidad, sumando también la búsqueda constante de un conocimiento que nos permita seguir compitiendo y capitalizar nuestra empleabilidad.

Estamos frente a un juego donde se necesitan “empresas vivientes” con rostro humano, con capacidad para reinventarse a sí mismas. Que puedan practicar “el deber ser” a través de proyectos compartidos de impacto, con principios solidarios y valores comunes.

Si buscamos un cambio o un trayecto no lineal, armemos un juego con desafíos claros, inclusivos, participativos, para practicar la verdad, la tolerancia, la diversidad y la ejemplaridad, siendo verdaderos líderes de nuestras carreras, para gestionar espacios de alta turbulencia, entender el caos simbólico y el desorden para llegar a un nuevo orden.

“Si elegimos nuevas alternativas, debemos preguntarnos no solo cómo superar las amenazas del contexto, sino también qué tipo de mundo habitaremos una vez que pase la tormenta y abandonemos el viejo juego”, decía el historiador y escritor israelí, Yubal Noah Harari.

Necesitaremos de un nuevo juego por parte de nuestros líderes, donde puedan animar a sus equipos a repensar sus propios límites frente a la fusión de un mundo físico, digital y biológico en plena transformación, que nos empuja a reemplazar esquemas viejos para encontrar nuevas oportunidades.

Solo se trata de jugar el mejor juego, el juego con otros, el juego con propósito, que nos permita dejar huellas y legados. Un juego nuevo donde la solidaridad sea la virtud por excelencia.

Será necesario trabajar nuestra capacidad de aceptación y plasticidad para entender que el contexto nos invita a otros desafíos de impacto. Estamos frente a cambios disruptivos, turbulentos e inciertos que si no los reconocemos quedaremos anclados en viejos paradigmas basados en el control y la conservación del orden.

Necesitamos, en el nuevo juego del mercado regional y sus exigencias, incrementar nuestro pensamiento estratégico con voluntad y generar aceleradores que contemplen lo urgente para un orden nuevo.

Estar fuera del círculo en este nuevo juego, es pensar en involucrarse con un cambio de significados y actuar por fuera, entre el caos y el nuevo orden, entre las armonías y las disonancias. El control nos aleja de la complejidad y nos posiciona en una “realidad cómoda” que siempre otorgará fuerza a nuestras resistencias.

Actuar dentro de nuestro círculo es permanecer en un control constante, es continuidad, linealidad y no observar rupturas. Es necesario tomar distancias para interpretar otra realidad e incomodarnos para comenzar a explorar.

Nuestro círculo de acción es también un estado mental que nos da seguridad y nos mantiene atados a hábitos y mandatos, lejos del nuevo juego. “Ser sensible al contexto es saber detectar desde dónde sopla el viento, es comenzar a entender el juego”, pero necesitamos animarnos.

Las oportunidades y los desafíos están hoy fuera del círculo que supimos construir y entendamos que en la confrontación con lo imprevisto o lo impensado es cuando se manifiesta lo trascendente.

Podemos cambiar nuestra perspectiva cuando asumimos que tenemos la libertad de elegir fuera de nuestra zona de comodidad. ¿Tenemos claro cómo imaginamos nuestro próximo proyecto laboral? ¿Ese proyecto nos dará identidad profesional?

Hoy donde todo se acelera y la disrupción nos abraza, quizás debemos hacer una pausa para desarrollar y renovar un rumbo que nos represente. Será buscar en nuevas propuestas aquello que nos relacione con una causa, con un valor compartido, para celebrar acuerdos y explorar oportunidades en nuestra reinvención profesional.

  • Tratemos de definir y lograr un espacio que intente definir “el para qué” de cada proyecto, lo que implicará un cambio de actitud, inspiración, energía y sobre todo un foco para atender lo inesperado, y salir del confort que nos sujeta a rutinas o mesetas profesionales.
  • Practiquemos una búsqueda y exploración activa, para repensar nuestra proyección laboral y atender dimensiones para lograrla: desde lo global, lo multidimensional y lo complejo.
  • Resignifiquemos nuestro propósito para encontrar nuevas respuestas mentales y creativas, nuevas conductas y prácticas para responder a la complejidad de un mercado selectivo y en plena ebullición. Es hora de poner en debate intereses, expectativas y nuevas aspiraciones para el cambio que buscamos.
  • Repensemos nuestro propósito para practicar la independencia de pensamiento de acción y para un análisis y diálogo profundo con nuestro ser. Será alejarse del miedo al cambio para asumir riesgos, actuar con pensamiento creativo y atravesar las fronteras de nuestras propias resistencias.

Será alcanzar un desarrollo consciente, constante y equilibrado sobre lo que queremos y necesitamos para nuestra carrera desde “el aquí y ahora”. Ya no hay carreras lineales, hay proyectos que nos representan.

Hoy formamos parte de un ecosistema donde se combinan rupturas, creencias y nuevas formas de vincularnos, entre el orden y el desorden. Y ante una nueva valoración de la realidad debemos encontrar otras respuestas.

¿Estás preparado? ¿Hay un juego nuevo?

Son tiempos para nuevas respuestas en nuestras agendas!!! ¡Son tiempos de reinvención!

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