Sobre la tasa de accidentabilidad: la importancia de llamar a las cosas por su nombre

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Por Rodrigo Finkelstein, candidato a doctor en comunicación de masas e instructor académico en Simon Fraser University, Canadá.

¿Qué es exactamente la tasa de accidentabilidad? Esta fue la pregunta que le hice al gerente general de la Achs durante nuestra última reunión como presidente y representante de los trabajadores del comité paritario de higiene y seguridad Achs. El gerente general no supo que responder. Quedó en blanco. ¿Cómo es posible que el ejecutivo máximo de la Achs no pueda definir, describir ni explicar qué es y cómo funciona el indicador más importante del sector que lidera? La verdad no lo culpo. En un país que acostumbra a no llamar a las cosas por su nombre es muy difícil comprender los fenómenos que reflejan los indicadores que se utilizan. Veamos a continuación qué es exactamente la tasa de accidentabilidad.

La tasa de accidentabilidad es uno de los principales indicadores de salud y seguridad del sistema mutual chileno. Se define como la cantidad de accidentes por cada 100 trabajadores ocurridos en determinado período de tiempo. Se calcula dividiendo el número de accidentes ocurridos por el número de trabajadores dependientes y se multiplica por 100. Una tasa de accidentabilidad de, por ejemplo 3%, indica que por cada 100 trabajadores ocurrieron 3 accidentes en un período determinado.

Lamentablemente esta definición y descripción, circulada de forma masiva por la Superintendencia de Seguridad Social y las Mutuales de Seguridad, es ficticia y errónea.

Primero, la tasa de accidentabilidad no mide accidentes sino lesiones. Un accidente que no resulta en una lesión física no entra en el cálculo de la tasa de accidentabilidad. Por ejemplo, un trabajador que sufre una caída del mismo nivel y no sufre una lesión queda exento del cálculo de la tasa de accidentabilidad. Por lo tanto, lo correcto sería designar a la tasa de accidentabilidad como ‘tasa de lesiones’, como acertadamente se denomina en Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y aquellos países que comparten el modelo chileno. Toda persona que revise bibliografía académica internacional se encontrará con el término ‘injury rate’ (tasa de lesión) que viene a ser lo mismo que la tasa de accidentabilidad chilena.

Segundo, la tasa de accidentabilidad no mide sólo lesiones sino lesiones con tiempo perdido. Para entrar al cálculo de la tasa de accidentabilidad una lesión debe producir al menos un día de trabajo perdido. Si un trabajador sufre una lesión a causa de una caída del mismo nivel pero continúa con su trabajo habitual, aquella lesión no se verá reflejada en la tasa de accidentabilidad. Es por esta razón que en la literatura académica internacional se hace la distinción y se designa al indicador como ‘lost-time injury rate’ (tasa de lesión con tiempo perdido).

Tercero, la tasa de accidentabilidad no mide sólo lesiones con tiempo perdido sino denuncias de lesiones con tiempo perdido. Si una lesión con tiempo perdido no se denuncia, esta tampoco entra al cálculo de la tasa de accidentabilidad. Siguiendo con el mismo ejemplo, si un trabajador sufre una lesión con tiempo perdido a causa de una caída del mismo nivel pero no realiza la denuncia correspondiente, aquella lesión con tiempo perdido no engrosará la tasa de accidentabilidad. Al respecto, la literatura académica internacional designa a la tasa de lesión con tiempo perdido correctamente como ‘lost-time injury claim’ (denuncia de lesión con tiempo perdido).

Cuarto, la tasa de accidentabilidad no mide sólo denuncias de lesiones con tiempo perdido sino denuncias de lesiones con tiempo perdido que han sido aceptadas. Toda denuncia de lesión con tiempo perdido no aceptada por los organismos administradores (Achs, IST, Mutual, ISL) queda exenta de la tasa de accidentabilidad. Por lo tanto, si un trabajador denuncia una lesión con tiempo perdido a causa de una caída del mismo nivel, pero esta no es aceptada por los organismos administradores, aquella lesión con tiempo perdido no se verá reflejada en la tasa de accidentabilidad.

En síntesis, la tasa de accidentabilidad es en realidad una tasa de denuncias de lesiones con tiempo perdido aceptadas por cada 100 trabajadores en un período determinado. Esta denominación no sólo aparece en la literatura académica, sino, algunos organismos administradores lo aclaran en sus reportes anuales. Por ejemplo, la mutual Canadiense WorkSafeBC describe correctamente en su reporte anual la tasa de lesión como: ‘the number of time-loss claims accepted divided by 100 person-years of employment’ (el número de denuncias de lesiones con tiempo perdido aceptadas dividido por 100 personas empleadas al año’).

¿Por qué es tan importante designar a los indicadores por aquello que realmente miden? Porque es muy diferente decir que la tasa de accidentabilidad bajó a un 3%, que decir que la tasa de denuncias de lesiones con tiempo perdido aceptadas bajó 3%. La primera designación supone erróneamente que la tasa desciende porque ocurren menos accidentes. La segunda designación supone acertadamente que la tasa desciende porque menos lesiones con tiempo perdido fueron denunciadas y/o aceptadas. Ahora, una posibilidad es que efectivamente hayan ocurrido menos lesiones con tiempo perdido. Pero también es probable que se hayan denunciado y/o aceptado menos lesiones con tiempo perdido. No se puede saber. Debido a la opacidad lingüística con que operan las mutuales chilenas, que confunden accidentes con lesiones, denuncias y rechazos, en Chile es imposible saber exactamente qué es lo que sucede en el trabajo. La designación tasa de accidentabilidad esconde los subreportes, las subcalificaciones y la conversión de lesiones con tiempo perdido a lesiones sin tiempo perdido mediante curaciones in situ en las empresas. Mientras no exista transparencia en los indicadores, que permitan reconocer el impacto que generan los subreportes, las subcalificaciones y la conversión procedimental a lesiones sin tiempo perdido, seguiremos percibiendo equivocadamente que la salud y la seguridad laboral en Chile es sobresaliente.

Mi propuesta es muy sencilla, llamar a las cosas por su nombre. Necesitamos transparencia y dejar de hacer ingeniería lingüística. Designemos a la tasa de accidentabilidad por aquello que realmente mide. Denominémosla correctamente como la tasa de denuncias de lesiones con tiempo perdido aceptadas por cada 100 trabajadores en un período determinado.    

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1 COMENTARIO

  1. Impresionante. Tanto énfasis en que las lesiones no denunciadas no ingresan a los registros, está bien para para países en los cuales hay opacidad cultural y gubernamental con estos números (China / Korea del Norte). En Chile no existe este tipo de censura o de autocensura y quien lo afirme que lo contrario, tiene un grave problema de distorsión de la realidad, ya sea porque no trabaja en las industrias o porque su ideologización no le permite percibir lo que las cosas son.

    En Chile, efectivamente se distingue entre accidentes (eventos con resultado de lesiones que requieren licencia para que el trabajador reciba tratamiento) e incidentes (eventos sin resultado de lesiones). Es una distinción útil e imprescindible para quien trabaja en el ámbito de la seguridad laboral. Cambiar el nombre a estas distinciones (accidentes / Incidentes) es como ponerle Chokita a la Negrita y decir que ahora no es lo mismo.

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