¡Sigamos avanzando: productividad y bienestar deben equipararse!

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Poder compatibilizar tiempo de trabajo con tiempo personal es un tema que se viene abordando desde hace tiempo con una mirada más exhaustiva y reflexiva. Cada vez son más las organizaciones que miran de cara al futuro y se dan cuenta que gran parte de la felicidad y buen desempeño de sus trabajadores, está directamente influenciado por poder disfrutar de la vida personal. 

Recientemente en el diario El País se dio a conocer en una nota que en 33 compañías de Irlanda, Estados Unidos y Australia ya se ha implementado durante seis meses la semana laboral de cuatro días, marcando un hito.

Aún se premia el agotamiento crónico y se desprecia el descanso, ¿resulta complicado creer que podamos virar hacia una gestión del tiempo y la economía más humanas?

Para ahondar conversamos con Héctor Madrid, PhD en psicología del trabajo y organizaciones y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), y Sergio Valenzuela, PhD de la misma rama y académico de la Pontificia Universidad Católica (PUC).

Distribución del tiempo

Héctor parte señalando que tradicionalmente hemos trabajado 8 horas al día, lo formalmente establecido, eso significa que un tercio del día está dedicado al trabajo, otro a descansar y otro a actividades de nuestra vida. “Si lo piensas de esa manera nos vamos a encontrar con que un tercio de la vida adulta la pasamos en el trabajo, ocupa un lugar muy importante. La pregunta que hoy se hace es ¿En qué medida debemos entregarle esta cantidad de tiempo al trabajo? o ¿deberíamos reducirlo para encontrar un mayor balance en nuestra vida?”.

“Las personas tienen una expectativa distinta respecto de la centralidad que el trabajo debe ocupar en sus vidas. En otras palabras si bien en la nota se citan algunos antecedentes históricos desde donde viene esa inquietud, hoy día está muy presente en el relato de que deberíamos dedicarle un poco menos de tiempo al trabajo para fomentar otros lugares en nuestra vida personal, familiar y cotidiana”, piensa el académico de la UAI. Además, apunta al hecho de que, en distintas partes del mundo, se realizan iniciativas para tratar de ver si se pueden trabajar menos horas, menos días a la semana o reorganizar el horario y eso no es ajeno a lo que pasa en Chile”, asegura Madrid.

Para Sergio el trabajo es una dimensión en la vida de las personas, capaz de producir bienestar pero también insatisfacción. Dado que pasamos gran parte de nuestras vidas en el trabajo,es una dimensión importante que se debe cuidar para que sea “más placentera que displacentera”. “Como lo expone la nota, en la medida que el trabajo se precariza, o se sobrevalora como lo más importante, o se pone a la productividad por sobre las personas, se transforma en un espacio generador de insatisfacción, estrés y frustración”, asegura.

Encontrar el equilibrio

“Creo que si  el trabajo o el ocio es mucho o poco, va a depender al menos del tipo de cargo, las necesidades de la persona, y sus preferencias”, afirma el académico de la PUC. Vivimos en una sociedad donde el dinero incide en la capacidad de las personas para satisfacer sus necesidades básicas y dignidad, y el trabajo es una vía para obtenerlo, transformándose en una obligación. “También se castigan (con menos dinero) tanto a determinados grupos como a ciertas áreas, ocupaciones y/o campos, limitando el desarrollo genuino de lo que a las personas les gusta o les gustaría hacer. Esto genera aún más desafíos para la motivación y gestión del bienestar de las personas en las empresas y organizaciones”, enfatiza Valenzuela.

¿Está el paradigma de la productividad (estilo Elon Musk, trabajo precario, salarios bajos) y el bienestar (40 horas, 4 días de trabajo, gran renuncia, conciliación) en colisión?

“Vamos a encontrar que ,ciertamente, los estilos autoritarios de liderazgo, el empobrecimiento de las condiciones laborales y las malas recompensas, obviamente generan colisión”. Madrid explica que el bienestar significa tener una posibilidad de desarrollo tanto en lo laboral, material, pero también en el plano psicológico del equilibrio en la vida.  “Las malas prácticas irán en contra de la salud mental, y por eso es que las organizaciones más maduras, que han avanzado en estos temas entienden que para que exista un buen equilibrio en ellas, el foco no tiene que estar tan solo en la productividad, sino que debe estar focalizado en desarrollar el bienestar de los trabajadores”, repara.

Finalmente para Valenzuela, si bien el paradigma de la productividad puede observarse en varios rubros y organizaciones, no es muy sostenible en los tiempos actuales. “La productividad se puede sostener con bienestar, con prácticas de gestión de personas que mantengan a las personas motivadas, desafiadas, competentes, pero a la vez saludables. Es muy bienvenida la discusión sobre temas que puedan impactar positivamente en el bienestar de las personas, sin embargo, aquello no necesariamente va en contra de la productividad”, concluye.

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