Seminario en Biobío analiza brechas de acceso a la justicia de las mujeres

La presidenta de la Corte de Apelaciones de Concepción y la integrante del directorio de la Asociación de Magistradas Chilena reconocieron que hay avances, pero aún hay obstáculos para que ellas recurran al sistema judicial.

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En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, se realizó en la Corte de Apelaciones de Concepción el seminario “Género y acceso a la justicia: análisis de las barreras y buenas prácticas para el derecho a la igualdad”.

Los expositores fueron escogidos por su nexo en cuanto al acceso de las mujeres a la justicia, como Carabineros, el poder judicial, y organizaciones de migraciones. Esto último, porque las mujeres que migran son las que sufren mayor cantidad de maltratos, extorsiones y ultrajes sexuales.

La presidenta de la Corte de Apelaciones de Concepción, ministra Carola Rivas Vargas, señaló que la realización de este encuentro se debe a que “los temas de género son muy importantes para el Poder Judicial”. En el caso de la Corte de Apelaciones de Concepción, este año se han realizado varios seminarios y conversatorios que abordan la temática de la perspectiva de género.

 La ministra Rivas informó que en julio de 2017 la Corte Suprema implementó la Secretaría Técnica de Igualdad de Género, cuyos objetivos son promover espacios igualitarios y libres de violencia y discriminación, e impulsar políticas y acciones que promuevan la igualdad y la no discriminación en el acceso a la justicia.

 “En esa línea, se realizan capacitaciones permanentes en temáticas de género a los funcionarios de los distintos estamentos (es decir, desde jueces y ministros hasta personal administrativo y quienes tienen contacto con el público). También se ha buscado que los jueces utilicen la perspectiva de género al momento de dictar sentencias y para promover aquello, se hace un concurso donde se premian aquellos fallos que mejor apliquen esta herramienta”, indicó la magistrada.

 Esto se suma a la creación de comités de género en las distintas cortes, “las que se han encargado de vincularse con la comunidad para hablar sobre violencia de género, explicar cómo funciona la justicia, cómo canalizar denuncias, entre otros”, señaló la ministra.

La jueza del Tribunal de Familia de Colina e integrante del directorio de la Asociación de Magistradas Chilena, Pilar Maturana, explicó que el punto de inflexión sobre la mirada de género en el poder judicial se dio alrededor de 2012, tras la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que falló en favor de la magistrada Karen Atala.

Dicho pronunciamiento fue “un cuestionamiento a la argumentación de la Corte Suprema respecto de los estereotipos sobre la buena madre, que debe anteponer a todas sus decisiones y opciones, entre esas, su orientación sexual, que es parte de su identidad, al cuidado o al cuidado de sus hijos e hijas”, explicó la magistrada de Colina, que hoy se encuentra en España preparando su proyecto de doctorado sobre justicia feminista.

Además, el poder judicial forma parte de la Cumbre Judicial Iberoamericana que desde 2014 fomenta la perspectiva de género. En 2016 se realizó un diagnóstico interno de los órganos que imparten justicia sobre problemas internos como el acoso sexual, considerado como una manifestación de violencia. En 2018 se dictó el cuaderno de buenas prácticas para incorporar la perspectiva de género.

“Ese reconocimiento (de la violencia contra la mujer) es importante porque saca este fenómeno del ámbito privado”, indicó la magistrada. Esto se ha logrado a través de la Ley de Violencia Intrafamiliar y el femicidio, el acoso callejero.

A pesar de estos avances, la jueza Maturana afirmó que “siguen existiendo barreras de acceso de justicia a las mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia de género y así lo han reconocido así los organismos internacionales a nivel general, como son los estereotipos de género, sea el de la buena madre y el de especialmente, en materia penal, el de la buena víctima”.

El fenómeno de “la buena víctima” está tipificado como estereotipo de género, como el padre proveedor, sostiene a la familia y está en el espacio público. Pero también se le asigna que, por esta razón, no puede ser buen cuidador, rol que recae sobre la mujer.

Siendo así, la buena víctima es la mujer que se mantiene en su casa en el espacio privado y que, si sale, se expone a vivir una situación de violencia de género, desde un acoso callejero hasta el femicidio. “Entonces, la buena víctima no es solo la mujer que se mantiene en casa, sino que la que sale al espacio público, pero recatadamente y tampoco sale de noche”. Eso afecta, por ejemplo, que haya cuestionamientos si una víctima no denuncia de inmediato la situación que la aqueja o se sospecha de ella si no recurre a la justicia.  

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