Seguridad psicológica en la base de la pirámide

 Quienes componen las organizaciones, en sus distintos estamentos, requieren de algunas certezas que condicionan la emocionalidad de los equipos y, por consiguiente, en su desempeño. 

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Por Pamela Teutsch, directora ejecutiva de Beside Consultores

Si todavía alguien desconoce el impacto que tienen las emociones en nuestro desempeño, le puedo decir lo siguiente: En el trabajo tenemos 2 grandes motores que nos mueven a hacer las cosas: 1. Lo que pensamos, que en definitiva nos da una dirección, nos aporta claridad, nos da un propósito y nos empodera.  En otras palabras, me refiero al compromiso en el trabajo o engagement; y 2. Lo que sentimos, que es lo que nos da la energía para movernos hacia esa dirección, nos permite crear vínculos con otros, ser valorados, nos da libertad y nos exige tener un entorno seguro en el trabajo. Esto para mí es felicidad en el trabajo.  Y es en este último factor, el entorno seguro, en el que me quiero detener. 

¿Qué significa tener un entorno seguro y cuál es su importancia? Desde la mirada de la neurociencia, sentirse psicológicamente seguro en el trabajo está relacionado con el área instintiva del cerebro.  Esto quiere decir que es uno de los aspectos más básicos que necesitamos cubrir para poder prosperar.

Para ilustrarlo mejor, si nos encontramos en un ambiente inseguro, estaremos en modo alerta, en modo peligro.  Estaremos atentos permanentemente a los riesgos y amenazas que nos rodean para así poder reaccionar rápidamente.  Estaremos en modo de sobrevivencia y no tendremos espacio para ser productivos, para generar lazos con otros ni mucho menos para ser creativos. Un ambiente inseguro evidentemente consume mucha de nuestra energía, no nos permite rendir al máximo y es motivo de agotamiento y estrés.

Al contrario, un ambiente laboral psicológicamente seguro nos libera de esta preocupación. Al tener los riesgos de nuestro entorno controlados podemos avanzar al siguiente nivel para potenciar las relaciones con otros, pensar en el futuro y conectarnos con el propósito de la organización, seguir una dirección que nos haga sentido, ser más productivos e incluso innovadores.

 De acuerdo con los datos recopilados por The Happiness Index© en más de 100 países a nivel global (incluido Chile y otros países de Latinoamérica), la seguridad psicológica es la dimensión que tiene el puntaje más bajo (7,5) de las ocho dimensiones que se miden al evaluar felicidad y compromiso en el trabajo. Más específicamente, el factor de la seguridad sicológica que tiene el puntaje más bajo y que es determinante en este resultado es el equilibrio laboral / personal (7,2), de acuerdo con la opinión de más de 2 millones de encuestados. En este caso, el exceso de carga laboral se transforma en una amenaza que sin lugar a duda nos quita mucha energía, nos agota y nos estresa. Esta amenaza nos mantendrá en modo alerta, en modo peligro y no sentiremos la seguridad que necesitamos en nuestro trabajo.

 Otro factor importante de la seguridad psicológica es el ambiente de trabajo.  Con esto me refiero no solo el aspecto físico, como por ejemplo contar con condiciones de trabajo seguras, sino que también al emocional.  Tener un ambiente de trabajo libre de prejuicios y de abusos y no tolerar el acoso en ninguna de sus formas, es el camino para que las personas se sientan cuidadas, protegidas y sin amenazas en su lugar de trabajo.

 El tercer factor que impacta la seguridad psicológica es la confianza. Confianza en nuestros líderes, en nuestros compañeros de trabajo, en la organización en general. Necesitamos sentir confianza en la organización para poder comprometernos emocionalmente con ella. Un ambiente deshonesto y poco sincero genera altos niveles de tensión. Al contrario, un ambiente donde prima la transparencia, el respeto y el apoyo mutuo permiten un trabajo colaborativo, mayor innovación y sentido de equipo para abordar mayores desafíos.

 El cómo abordar la seguridad psicológica en el trabajo sin duda dependerá de la realidad de cada organización.  Sin embargo, hay algunos elementos que son básicos. Por ejemplo, la definición de políticas que permitan flexibilidad en el trabajo para una mejor gestión de la carga de trabajo.  Políticas que sancionen conductas inaceptables y que garanticen un ambiente de trabajo sano en el más amplio sentido de la palabra.  Gestión de procesos, definición de procedimientos y asignación de recursos necesarios para un trabajo seguro.

Y finalmente, líderes preparados para gestionar las emociones de sus equipos y conscientes del impacto de su rol en los 3 factores antes mencionados. 

 La seguridad psicológica está en la base de la pirámide. Si no logramos un ambiente seguro para nuestros trabajadores, difícilmente lograremos que desarrollen un vínculo permanente con la organización. Mucho menos que estén comprometidos con el propósito o que puedan  entregar su máximo potencial.  Y para esto los líderes deben comprender que esto no es solo una responsabilidad ética, sino que también una forma de hacer equipo, de hacer empresa y de hacer negocios.

 

Las palabras tejidas en esta columna son el eco singular del autor, sin ataduras ni corsés editoriales. Aquí, la responsabilidad recae en quien escribe, no en las creencias de RH Management.

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