Esta nota, realizada y publicada por El Mostrador, aborda un tema cada vez más urgente: la salud mental en los espacios de trabajo. En una sociedad donde la actividad productiva ocupa el centro de la vida cotidiana, la pregunta “¿cómo va el trabajo?” ya no suena inocente, sino que refleja una profunda realidad que afecta al bienestar emocional y psicológico de las personas.
El trabajo, lugar donde se invierte la mayor parte del día, no solo exige presencia física, sino también constante disponibilidad, incluso fuera del horario laboral, afectando la relación con seres queridos, la vida en comunidad, y el tiempo personal. En este contexto, surge la necesidad de preguntarse: ¿ese cansancio extremo o malestar emocional que experimentan muchas personas es solo agotamiento o se trata de una afectación más profunda en su salud mental?
La relevancia del bienestar mental en el entorno laboral ha adquirido un carácter transversal en 2024. Así lo señala la Organización Panamericana de la Salud (Paho), destacando que este asunto debe ser prioritario para promover ambientes de trabajo saludables. Aunque la implementación de la Ley 21.561, que reduce gradualmente la jornada a 40 horas semanales, representa un avance, aún queda mucho por hacer para asegurar condiciones laborales que favorezcan la salud mental.
Un estudio reciente de Laborum titulado “Enamorados del Trabajo” reveló que solo el 58% de los trabajadores se siente identificado con esta afirmación, 23 puntos menos que el año anterior. Esto refleja la dificultad de amar el trabajo en contextos que promueven altos niveles de productividad a costa del bienestar personal, generando estrés, ansiedad y depresión.
Por otro lado, la entrada en vigor de la Ley Karin, que regula el acoso laboral, ha evidenciado la necesidad de consolidar ambientes seguros. Reconocer el agotamiento, el acoso y otras dinámicas nocivas es fundamental para generar cambios. Asimismo, es crucial dejar atrás el estigma asociado a los diagnósticos de salud mental. ¿Qué pasa si un trabajador tiene depresión? ¿Qué ocurre si se desarrolla una patología mental?
La integración laboral de personas con condiciones de salud mental es una oportunidad de inclusión social que no puede ser ignorada. Además de brindar tratamientos adecuados, los espacios de trabajo deben apostar por la formación y sensibilización en estos temas, promoviendo así una cultura laboral basada en el crecimiento personal y colectivo.
Este enfoque es un paso necesario para construir una sociedad más justa, inclusiva y comprometida con el bienestar de todas las personas.