La mayor visibilidad que ha adquirido la salud mental en el trabajo durante los últimos años está planteando nuevos desafíos para las organizaciones, especialmente cuando deben responder a situaciones que involucran afectaciones psicológicas, conflictos laborales, acoso o violencia. En ese escenario, la firma desarrolló un modelo que busca complementar las herramientas actualmente disponibles mediante un acompañamiento especializado de trabajadores y organizaciones.
José Tomás Freire, director ejecutivo Human Insight Consulting, explica que esta realidad ha adquirido especial relevancia desde la pandemia y ha impulsado distintas respuestas empresariales, entre ellas los Programas de Acompañamiento al Empleado (PAE) y otras iniciativas orientadas al bienestar. Sin embargo, el aumento de las enfermedades de salud mental asociadas al trabajo plantea la necesidad de contar también con herramientas capaces de abordar situaciones de mayor complejidad.
De acuerdo con los antecedentes recopilados por la consultora, el 76% de las enfermedades profesionales corresponde actualmente a diagnósticos de salud mental. Al mismo tiempo, solo un 22,4% de las denuncias asociadas a estas patologías termina siendo calificado como enfermedad profesional, lo que da cuenta de la complejidad que existe para determinar su origen laboral.
Nuevas exigencias
A este escenario se suma la implementación de la Ley N.º 21.643, conocida como Ley Karin, que aumentó la visibilidad de situaciones relacionadas con acoso laboral, acoso sexual, violencia y afectaciones de salud mental en los espacios de trabajo.
Según los antecedentes considerados por la empresa, desde la entrada en vigencia de la normativa se han registrado más de 32 mil requerimientos de Atención Psicológica Temprana, y un 81,2% de ellos corresponde a situaciones de acoso laboral.
Para Freire, este contexto obliga a mirar el acompañamiento psicológico no solo desde la atención individual, sino también considerando las características del trabajo, las relaciones laborales y las condiciones organizacionales involucradas en cada caso.
Desde esa perspectiva surgió el Programa de Apoyo al Trabajador/a (PAT). A diferencia de un PAE tradicional, la iniciativa se estructura como un modelo especializado y acotado en el tiempo, coordinado con las áreas de Personas y dirigido a responder frente a necesidades organizacionales específicas relacionadas con salud mental y trabajo.
Mirada especializada
El diseño del programa recoge distintas corrientes y experiencias vinculadas con la salud mental laboral. Entre ellas se encuentra la Psicodinámica del Trabajo desarrollada por Christophe Dejours, médico del trabajo y psiquiatra francés cuya obra ha estudiado la relación entre trabajo, subjetividad y salud mental.
La propuesta también incorpora aprendizajes provenientes del Laboratorio de Psicodinámica y Clínica del Trabajo de la Universidad de Brasilia, liderado por la profesora Ana Magnólia Mendes y su equipo. Parte de estas metodologías pudieron ser observadas directamente durante una pasantía realizada en Brasil, que incluyó además una visita técnica a la Subsecretaría de Seguridad y Salud en el Trabajo del Distrito Federal de Brasilia.
A ello se suman desarrollos realizados en Chile, entre ellos los aportes del Programa de Estudios Psicosociales del Trabajo (Pepet) de la Universidad Diego Portales, además de evidencia y lineamientos técnicos vinculados con riesgos psicosociales y salud mental laboral.
Freire señala que el modelo considera asimismo conocimiento especializado para la gestión de situaciones de acoso laboral, acoso sexual y violencia ejercida por terceros, abordando tanto las consecuencias que estos episodios pueden generar en las personas como las responsabilidades preventivas y de gestión que recaen sobre las organizaciones.
Trabajo conjunto
Uno de los elementos centrales del PAT es su articulación con RH o las áreas de personas. El programa contempla distintas instancias de acompañamiento, seguimiento y coordinación que son construidas junto con los equipos responsables de la gestión de personas.
La intención, explica Freire, es evitar intervenciones aisladas de la realidad organizacional. Por ello, el modelo busca combinar conocimiento académico, experiencia aplicada, normativa vigente y las condiciones específicas de cada empresa para responder tanto a las necesidades de quienes enfrentan situaciones complejas como a los desafíos de gestión que estas generan para la organización.
En un escenario donde la salud mental, el acoso y la violencia laboral están ocupando un espacio cada vez mayor en la agenda de las organizaciones, la propuesta apunta así a ampliar las alternativas disponibles para las áreas de Personas y avanzar desde respuestas generales de bienestar hacia intervenciones especializadas cuando la complejidad de los casos lo requiere.