Por Janet Noseda. Psicóloga clínica U. de Santiago, magíster en Psicología Clínica y postítulo en Psicopatología U. de Barcelona. Experiencia en psicoterapia, docencia e investigación. Ex coordinadora de la Comisión de género y diversidad sexual del Colegio de psicólogas y psicólogos de Chile. Autora del libro LGBTI: Historia y política de la sexualidad.
En materia de salud mental, Chile está al debe. Lo sé, pues soy psicóloga, trabajé 18 años en salud pública y llevo 20 años trabajando como tal en consulta particular. Sé lo que es trabajar en un hospital público y en el sector privado y sé las dificultades de las personas para pagar un buen terapeuta y más aún un psiquiatra.
Se sabe que hay cerca de 400 problemas de salud mental y solo 5 están en el GES. ¿Qué ocurre con el resto y cómo la gente lo costea? Yo atiendo por Fonasa y recibo 12 mil por sesión, lo cual es una falta de respeto a todo lo que estudiamos. Por eso, nadie quiere atender particular por Fonasa y menos los psiquiatras.
Se debe invertir más en salud mental pública y aumentar prestaciones GES. Los Cosam no dan abasto, pues no hay recursos para contratar más colegas y a los psiquiatras se les paga tan mal que son muy pocos los que dan algunas horas. Debe haber una inyección en Fonasa para que los pacientes puedan acceder con bonos realistas.
En 20 años, yo he sostenido procesos de trauma infantil y también en la adultez, graves; muchísimos trastornos de personalidad limítrofe; trastornos de la conducta alimentaria, que, por cierto, pueden ser mortales; adicciones en adultos y secuelas de abuso sexual infantil en la adultez. Todo esto que he nombrado debería ser GES. No es posible que los programas DBT para los trastornos límite sean imposibles de pagar, o la bulimia, autolesiones adolescentes, que requieren de especialidad.
Creo que, si somos un país con tan alta tasa de suicidio a nivel mundial, el tratamiento debe ser más de 12 sesiones y debe haber inyección de recursos ahí. No se trata de que los psicólogos cobremos demasiado, cobramos lo mismo que otros profesionales no médicos, lo que pasa es que debe existir previsión que lo aguante.
Fonasa paga, nivel 3, 12 mil; y las isapres, aunque por ley deberían hacerlo, no cubren salud mental. Sé que solo una isapre está cumpliendo con esa ley y el resto no cubre prácticamente nada y pone tope UF por sesión. Esto es ilegal.
Chile es un país con graves problemas de salud mental. Se requieren más hospitalizaciones cubiertas, clínicas y hospitales psiquiátricos. No podemos seguir haciendo la vista gorda.
Las palabras tejidas en esta columna son el eco singular del autor, sin ataduras ni corsés editoriales. Aquí, la responsabilidad recae en quien escribe, no en las creencias de RH Management