Salario mínimo de la pobreza, la peor cara del modelo

Más leídos

Divorcio cultural: las brechas culturales entre startup y corporación

Por Ramiro Blazquez, director del diplomado de innovación en gestión de personas y people analytics , Unab, CCO VDH...

Carta a los CEO: liderar para crear culturas fuertes

Escuchar, entender y aceptar la diversidad del recurso humano como un capital importante es una necesidad para gerenciar de...

Reinsertar a los seniors, el talento blanco invisible

Los mayores de 50 y los jubilados son talentos que el mercado chileno no les da espacio, salvo excepciones....

La naturalización de un modelo tiene su expresión más visible en salarios precarios que no superan la línea de la pobreza. ¿Por qué el ejecutivo y legislativo deciden el monto del salario mínimo todos los años? ¿Cuál es la razón de subir unos cuántos pesos que no alcanzan? ¿Qué reglas definen ese valor? Según los expertos, el sueldo mínimo en Chile, que no saca de la pobreza a más del 50% de la masa laboral con contrato, es una muestra clara de una  mirada política, no técnica, individualista, egoísta, poco ética y sobre todo ideologizada. 

El salario mínimo devela con rigor el poder sólo de un lado, el empresarial, el cual al no tener al frente una contraparte que negocie colectivamente por ramas los salarios (como sí se hace en países de la Ocde), define los destinos de millones de trabajadores y trabajadoras caso a caso. Su resultado: desigualdad galopante, malestar e insatisfacción.   

En el contexto de la discusión del salario mínimo propuesto por el gobierno de Gabriel  Boric, la Fundación SOL  desarrolla un nuevo estudio denominado “Reajuste del Salario Mínimo 2022”. Propone llegar a $450 mil el presente año y aumentar de forma gradual, a fin de cubrir por primera vez la línea de la pobreza en noviembre del 2025 con un salario mínimo de $740 mil. ¿Cómo hacerlo? Lee a continuación.

Escrito por Marcos Kremerman, Santiago Rosselot y Benjamín Saez, el estudio, recopila información disponible a partir de las distintas encuestas de hogares, y reúne antecedentes respecto al salario mínimo en Chile, considerando la magnitud de quienes ganan el mínimo o menos y sus características; la adecuación de este estándar a nivel internacional; y el comportamiento de sus reajustes históricos. Posteriormente, se aborda una propuesta de reajuste del salario mínimo. 

Esta se desarrolla en base a tres criterios: 

  1. Suficiencia del salario mínimo en relación a gastos del hogar, al tamaño de la economía y a la línea de la pobreza. 
  2. Gradualidad en los reajustes para satisfacer estos criterios de suficiencia.
  3. Mecanismos de subsidio para las micro y pequeñas empresas que requieren de un apoyo temporal para disminuir el impacto de estos incrementos en el costo salarial. 

En el índice de Kaitz (IKA), que representa el cociente entre el salario mínimo legal y el salario medio, Chile se encuentra apenas por sobre la cuota inferior del 30 %, lo que da cuenta de un salario mínimo que no permite satisfacer las necesidades de los trabajadores de acuerdo al costo de la vida. Junto a México (20 %), Brasil (26 %), Argentina (27 %) y Uruguay (28 %), es parte de los 5 países con menor IKA en América Latina. En estos países, salvo México y Chile, existe negociación colectiva más allá de la empresa a nivel centralizado (ver gráfico). En un contexto laboral en que la negociación colectiva se encuentra restringida a nivel de las empresas y en el cual pocas negocian colectivamente, de forma efectiva, la discusión del salario mínimo adquiere una relevancia particular, pues el no contar con estas instancias de negociación salarial agrava aún más el mantener un bajo valor. 

¿Qué pasa en las grandes empresas?

Las utilidades de las grandes empresas han sido extraordinarias en el último tiempo. La minería, por ejemplo, obtuvo 35 mil millones de dólares el 2021. ¡A buena hora! Con esas ganancias es imposible imaginar que se paguen sueldos precarios. Pero, sí los hay. 

Marco Kremerman en el Programa Luces y Sombras en el Trabajo de RH Management y El Desconcierto afirmó que uno de cada cuatro trabajadores asalariados del sector privado que ganan el mínimo o menos se encuentran empleados en la gran empresa (200 y más trabajadores). “Al analizar el total de empleos de la gran empresa, se tiene que un 14,1 % de ellos corresponden al mínimo o menos, y la mayoría de estas personas se encuentran entre 30 y 65 años (69 %). Y además, la información referida al parentesco al interior del hogar, da cuenta que el 41,7% de quienes ganan el mínimo o menos corresponde a jefes o jefas de hogar (Encuesta Casen). Esto da cuenta que al hablar de quienes ganan el mínimo, no se trata solo de jóvenes y perceptores secundarios de ingresos en el hogar. Corresponde a un fenómeno más estructural y transversal del mundo del trabajo”, enfatiza. 

Revisa el estudio completo de Fundación SOL aquí.

 

¡La sustentabilidad de RH Management requiere tu apoyo!

En RH Management defendemos un periodismo independiente, crítico, innovador y de calidad. Nuestra trabajo no solo es informar, sino también ayudar a rehumanizar el management y apoyar las ideas y prácticas que puedan mejorar la calidad de vida de los trabajadores y trabajadoras.

Para lograrlo necesitamos el apoyo de personas como tú.

Donación mensual

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Equidad de género sigue avanzando en el Estado

Desde que el gobierno de Boric tomó la conducción del país, el Estado y el sector público avanzan a...

Últimas noticias

- Advertisement -
- Advertisement -
- Advertisement -

Artículos relacionados

- Advertisement -