El lanzamiento de “El doble amanecer”, de Ricardo Nanjari, reunió al autor, al Cerh y a representantes del mundo de la ingeniería, la academia y la gestión en una actividad que tomó el libro como eje de una conversación sobre literatura, experiencia humana y mundo del trabajo. Tanto Nanjari como Julio Antúnez, director del Cerh, conversaron con RH Management en el marco de esta cobertura.
La jornada fue presentada como algo más que la circulación de una nueva publicación. Según el programa del encuentro, la actividad fue concebida como un espacio de diálogo entre disciplinas que a primera vista parecen distintas, pero que en esta ocasión fueron puestas en relación a partir del contenido del libro, de la trayectoria de su autor y de las preguntas que su propuesta abre sobre personas, organizaciones y sentido.
En ese marco, El doble amanecer se instaló como el centro de la actividad. La obra aborda el universo en una doble dimensión: el exterior, visible en la luna, los planetas, las estrellas y las constelaciones, y el interior, entendido como ese espacio donde habitan preguntas, emociones y reflexión. Esa conexión entre ambos planos dio forma al sentido del lanzamiento y ordenó buena parte de la conversación.
Un libro sobre unidad, trascendencia y mundo interior
Nanjari explicó que El doble amanecer “nace como una inquietud frente a lo trascendente, a lo infinito”. A partir de esa premisa, señaló que el libro “habla del universo; del universo que vemos fuera, la luna, los planetas, las estrellas, las constelaciones; pero también del universo que habita en nosotros como un reflejo de estos mundos exteriores”. En esa misma línea, añadió que “lo que vemos fuera es también un reflejo de nuestro interior”.
Esa idea se proyecta en una reflexión mayor sobre la unidad, uno de los conceptos que atraviesa la obra. El autor planteó que “la palabra universo puede entenderse como todo lo que gira hacia la unidad y el cosmos nos quiere juntar”. Desde ahí, el lanzamiento adquirió un tono que fue más allá de lo estrictamente editorial y conectó el libro con preguntas sobre vínculos, cultura organizacional, liderazgo y experiencia humana.
La estructura de la obra refuerza ese recorrido. Según detalló Nanjari, el libro está organizado en cinco partes: el origen, la inmensidad, las constelaciones, la expansión y el infinito, este último como símbolo de la trascendencia. Esa composición no solo ordena el itinerario poético y conceptual de El doble amanecer, sino que también dialoga con su propia experiencia profesional y vital.
Una trayectoria que dialoga con la obra
“En lo profesional, mi origen ha sido la ingeniería”, señaló el autor, al vincular la arquitectura del libro con su trayectoria. Luego agregó que “mi expansión ha sido trabajar con personas, mundos interiores, emociones desconocidas, constelaciones que me han trasladado a innumerables universos personales, y finalmente, el infinito es la academia, el conocimiento, que me ha llevado a descubrir nuevos horizontes”. En esa lectura, precisó, “el hilo conductor es la poesía”.
Esa relación entre libro y biografía también aparece en la presentación incluida en el programa de la actividad, donde se releva una trayectoria que enlaza poesía, crónicas, gestión organizacional e ingeniería. El documento recuerda además que Nanjari recibió el Premio Julio Donoso Donoso del Instituto de Ingenieros de Chile por su contribución a las relaciones humanas en la empresa y hacia la comunidad, y que más tarde fue distinguido por el Cerh con el Premio Carlos Fuentes Bizama por su aporte al desarrollo de las personas en las organizaciones.
Desde esa perspectiva, el lanzamiento fue planteado como una conversación abierta entre mundos que no suelen cruzarse con frecuencia en un mismo escenario. El programa subraya que la poesía dialoga con la ingeniería, con la gestión y con el mundo de las personas, y que tanto en la ciencia como en el arte y en la organización del trabajo existe una búsqueda compartida por comprender qué significa ser parte del universo y cómo se construyen las relaciones dentro de él.
El sentido de acompañar el lanzamiento
La actividad fue acompañada por el Cerh, una decisión que, según explicó Julio Antúnez, responde a una convicción sobre el momento que vive hoy el trabajo. “En el Cerh creemos que el mundo del trabajo está viviendo una transformación profunda, donde ya no basta con gestionar procesos o resultados, sino que es necesario comprender a las personas en toda su complejidad”, afirmó.
Antúnez añadió que el acompañamiento al lanzamiento también se vincula con una historia compartida con el autor. “Ricardo Nanjari es parte de nuestro círculo desde hace muchos años, está profundamente vinculado a nuestros principios y ha sido reconocido con el Premio Carlos Fuentes Bizama, lo que da cuenta de su aporte y coherencia con la mirada que promovemos”, señaló.
En esa misma línea, destacó el valor de abrir espacios donde confluyen literatura, reflexión y gestión. “La literatura, y en particular la poesía, abre espacios de reflexión que muchas veces no logramos alcanzar desde los lenguajes tradicionales de la gestión. Nos permite detenernos, cuestionar, conectar y mirar desde nuevas perspectivas”, indicó. A su juicio, generar este tipo de encuentros forma parte del propósito del Cerh como comunidad, al tender puentes entre disciplinas, enriquecer la conversación y ampliar la forma en que se entiende el liderazgo, la cultura organizacional y el rol de las personas en las organizaciones.
Personas integrales, no fragmentadas
La jornada incluyó además las intervenciones de Sergio Valenzuela con el tema Recursos humanos y arte; Juan Carlos Barros con la exposición Ingeniería y personas; y Nicolás Majluf con la presentación Gestión y sociedad. Más que sumar miradas aisladas, las participaciones reforzaron el carácter interdisciplinario del encuentro y su vínculo con los temas que atraviesan el libro.
Nanjari sostuvo que la actividad abrió “una conversación acerca de la importancia de vernos como seres integrales, no fragmentados en nuestros quehaceres”. Desde su lectura, las intervenciones dialogaron con los grandes ejes de la obra, conectando la ingeniería con el origen, la relación entre recursos humanos y arte con la expansión, y la trascendencia con el infinito.
Para Antúnez, ese cruce deja también una señal relevante para el mundo de las organizaciones. “Las personas no dejan de ser cuando entran a una organización”, afirmó. A partir de esa premisa, sostuvo que cada colaborador lleva consigo un mundo interior, experiencias, sensibilidad, creatividad y una forma única de interpretar la realidad, y que reconocer esa dimensión no solo fortalece el bienestar, sino también la capacidad de innovar, colaborar y construir culturas más sostenibles.
El director del Cerh agregó que, en un contexto donde la IA avanza aceleradamente y transforma múltiples ámbitos de la vida, incluido el trabajo, el valor de lo humano adquiere todavía más relevancia. La empatía, el juicio, la creatividad y la capacidad de dar sentido, sostuvo, pasan a ocupar un lugar central en la construcción de organizaciones con propósito. Desde ese cruce, El doble amanecer fue presentado como una obra que observa el universo exterior, pero que al mismo tiempo vuelve sobre la interioridad, la unidad y la experiencia humana, manteniendo el foco en el libro sin desprenderse del sentido del evento que lo convocó.