«Salarios bajos afectan salud física y psicológica» Entrevista

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Hablar hoy de mejorar la calidad de vida en Chile a millones de trabajadores es sinónimo de catástrofes y de desastres. Sólo vemos y escuchamos evidencia macroeconómica, nada de la micro, del cotidiano. Hay defensas ideológicas, intereses mezquinos y de corto plazo. Son pocos los que ponen otras miradas respecto, por ejemplo, al impacto de la salud mental en las compañías. Desde Estados Unidos se alza una voz clara y firme que pone el acento en estos enfoques: Jeffrey Pfeffer. Acá la entrevista que hizo RH Management.


Jeffrey Pfeffer vendrá nuevamente a nuestro país a fines de noviembre de este año. Lo trae LabLab, una joven empresa de outplacement que busca innovar con un servicio que se hace cada día más necesario y competitivo.

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Este profesor de la Escuela de Postgrado de Negocios de la Universidad de Stanford es autor o coautor de 15 libros en el campo de la teoría organizacional y la gestión de personas. En su último libro, «Muriendo por un salario» (Dying for a paycheck), nos interpela y remueve al afirmar que el sistema de trabajo actual enferma e incluso termina con la vida de las personas.

Pfeffer llega a nuestro país en medio de un debate polémico y de posverdades sobre cómo mejorar la calidad de vida de trabajadores y trabajadoras. Una discusión pobre, con argumentos freak por parte de nuestras autoridades públicas y que sin duda pasarán a la historia por sus falacias. Esta disputa estilo guerra fría no deja espacio para ver posibilidades y oportunidades de cambiar el actual modelo laboral.

En este sentido, las investigaciones de Jeffrey Pfeffer nos traen la evidencia empírica que tanto reclaman los empresarios a la hora de justificar un cambio en la jornada laboral y mirar con otros ojos las 40 horas.

Al respecto, le insistimos mucho por los datos que hay en relación a su afirmación de por qué el trabajo mata a las personas. Enfático nos da un cúmulo de fuentes de información: «la evidencia descansa, en gran detalle, en Dying for a paycheck (Muriendo por un salario); en “The Relationship between workplace stressors and mortality and health costs in the United States (La relación entre estresores en el lugar de trabajo y mortalidad, y costos de salud para los Estados Unidos); Management science (Ciencia de la administración); en Workplace stressors and health outcomes: health policy for the workplace (Estresores en el lugar de trabajo y sus resultados en salud: política de salud en el lugar de trabajo) Behavioral science and policy (Ciencia del comportamiento y políticas); y por último, haciendo una búsqueda a través de scholar.google.com bajo términos tales como lugar de trabajo, salud y estrés en trabajo, encontrarás cerca de 700 o más artículos documentando estos hechos y efectos».

Y nos recalca aún más, «los empleos vienen acompañados de mucho estrés y de prácticas muy poco saludables». A propósito del mezquino debate sobre las 40 horas, quizá con sólo leer su libro, ministros, gremios empresariales y parlamentarios entenderían que la rebaja de jornada podría ser un tremendo incentivo para tener una fuerza laboral menos angustiada, un poco más comprometida y empoderada.

 

Los costos del estrés

Al hablar de los costos que tendría el estrés para las empresas, el académico de Stanford nos lanza una contundente respuesta, que además sería muy útil para nuestro ministro de Hacienda y los presidentes de la Sofofa y CPC: «La evidencia sugiere que viene acompañado de tremendos costos. Trabajadores poco saludables y personas bajo estrés son más proclives a rotar. Se ha descubierto que el estrés en el lugar de trabajo es responsable de cerca del 60% de días de ausentismo laboral. El presentismo laboral, que significa estar en el trabajo pero no poder concentrarse, es un costo tremendo. Los datos advierten que los costos indirectos de trabajadores poco sanos es 5 veces mayor que los costos directos que representan sus enfermedades».

Pfeffer en su libro plantea que los costos por estrés en Estados Unidos ascienden a los 300.000 millones de dólares al año. ¿Cuánto sería el costo para Chile? ¿Sería mayor o menor al hipotético costo que sugiere la Dipres (Dirección de presupuesto) por la reducción de jornada?

Asimismo, el experto asegura que la salud en el lugar de trabajo es un problema que las compañías pueden enfrentar de la misma manera como enfrentan cualquier otro problema: «a través de mediciones correctas e incentivos».

En esta línea, sostiene que «los gobiernos deben, tal como lo hicieron respecto a la seguridad en el espacio de trabajo, prohibir que las compañías hagan el daño y luego externalicen los costos». Afirma que en muchos países se han reducido exitosamente los accidentes y fatalidades en el lugar de trabajo. Por ello, afirma que «deberían, por lo tanto, usar la misma lógica para reducir el costo psicológico de los lugares de trabajo contemporáneos».

 

Salarios bajos

También le preguntamos si la desigualdad salarial es factor de estrés. «La desigualdad es el resultado de cómo organizamos el trabajo y cómo se otorga el poder a los diversos actores sociales. Varía bastante en el tiempo y entre los países. No es un resultado inevitable producto de la operativa de las economías modernas».

¿Y qué pasa cuándo la fuerza laboral como la chilena, donde un 57% gana menos de 400 mil pesos (US$769) y, además, es pobre a pesar de tener un contrato formal de trabajo? Y nuevamente nos sorprende con su respuesta: «Los bajos salarios afectan la salud física y psicológica de las personas al reducir su bienestar financiero y dejándolos estresados ​​por tener que pagar sus cuentas. Es interesante ver que muchos estudios muestran que existe una pequeña conexión entre los salarios y las utilidades. Southwest Airlines paga mejor y es la aerolínea con las mayores utilidades. La pregunta no es cuánto le pagas a las personas sino qué son capaces de hacer y qué harían (por un mejor salario)».

En una reciente entrevista a la BBC Pfeffer dijo que las empresas y los gobiernos son los responsables de las muertes como consecuencia de un sistema de trabajo que enferma, y que además la política jugaba un rol clave para cambiar ese orden. Hacia dónde va su reflexión le preguntamos: «los líderes económicos necesitan entender que están en el negocio de la salud. Cuando las personas van a trabajar dejan su bienestar físico y psicológico en manos de sus compañías. Tal como las empresas se han vuelto buenas administrando el espacio físico (seguridad), necesitan ser mejores administrando personas y hacerse responsables por las vidas que se les han confiado».

Para construir políticas robustas y de largo plazo que impacten en la vida de millones de trabajadores y trabajadoras es fundamental escuchar todas las voces. Hay evidencia empírica suficiente que avala que nuestro modelo laboral no es saludable, ni competitivo, ni menos productivo. Por lo tanto, iniciativas que apuntan a ese eje, la calidad de vida, son claves. Quizá por eso, la propuesta de las 40 horas, una idea simple, tiene tanto apoyo ciudadano. Las campañas del terror dinamitan toda posibilidad de construir puentes. Jeffrey Pfeffer con su investigación construye puentes para pensar políticas del siglo XXI donde todos ganan, no sólo los dueños del capital.