Reducción de la jornada laboral Opinión

ilia gonzalez

Por Ilia González. Jefa de RH en Turavión y coordinadora Red de RH.

Comenzó la discusión en la Cámara de Diputados con respecto al proyecto de ley que busca disminuir la jornada laboral a un máximo de 40 horas semanales. La iniciativa fue aprobada por amplia mayoría de los diputados y ya pasó a la Cámara del Senado.

¡El entusiasmo y alegría es indescriptible! En un país donde la mayoría de las personas se traslada en promedio una hora y media diaria (en la Región Metropolitana especialmente), fortalece la esperanza respecto a mejorar la calidad de vida de los trabajadores y trabajadoras, y en consecuencia, de sus familias completas.

Una hora diaria menos de permanencia en el trabajo significa muchísimas cosas positivas para las personas. Es una hora más para leer, para jugar con nuestros niños, para hacer actividad física, tomar once con tus padres, una cita extra con el amor, para aprender algo nuevo, dedicarle tiempo a todo aquello que te hace feliz y que habitualmente dejamos de lado por falta de tiempo.

Al mismo tiempo, surgen las preguntas. ¿Qué están haciendo los líderes en gestión de personas en nuestro país? Preocupa que una iniciativa tan importante como esta no sea anunciada en los medios de comunicación masivos como la noticia del día, o la segunda noticia más importante, bueno, al menos que sólo sea noticia.

El asombro aumenta cuando googleo “reducción de la jornada laboral” y no hay nada en los medios actualizado. Las noticias más recientes son de hace un mes atrás. Al día siguiente de búsqueda se compartió algo que salió en Emol y que aún así, no aborda la importancia de un proyecto como este.

Esto no puede quedar así, no podemos restarnos, no podemos ser indiferentes, necesitamos discutirlo. Así es que decido compartir la noticia en las distintas redes de recursos humanos y gestión de personas. A nadie parece motivarle mucho la noticia. ¿Esto es en serio?

A pesar de las pocas respuestas que obtuve, el factor común entre ellas fue cómo impacta esto en la productividad y las consecuencias económicas de disminuir la jornada laboral. Sin embargo, la experiencia indica que la gente trabaja más y más feliz, cuando sabe que su jornada termina un poco antes.

Las empresas y los equipos de recursos humanos invierten muchísimo tiempo y dinero en la gestión del clima organizacional. Ponemos énfasis en desarrollar todos los planes de acción que diseñamos, buscamos buenas prácticas, e incluso nos partimos el cráneo pensando en cómo logramos que nos den presupuesto para los planes de bienestar, aumentamos los convenios, y con algo de suerte nos darán más recursos. Como sabemos y aprendimos en la universidad: los recursos son limitados y las necesidades infinitas.

Hoy, quiero invitarlos a reflexionar con respecto al rol juegan los líderes de gestión de personas del país. ¿Estamos interesados de verdad en las reformas laborales propuestas? ¿En qué momento intervenimos? ¿En qué instante levantamos la voz? ¿Cuánto nos involucramos? ¿Cuál es la influencia que ejercemos en nuestras organizaciones y en nuestros pares del Comité Directivo? ¿Es de nuestro interés mejorar las condiciones laborales de nuestros trabajadores? ¿O tan sólo nos interesa obtener un buen lugar en un ranking que idealmente salga en las noticias? ¿La calidad de vida de los empleados no es nuestro tema? ¿Tenemos conciencia de la real importancia de reducir la jornada laboral? Nuestro rol debiera ser más activo, participativo y por sobre todo jugárnosla por todas las acciones que impacten positivamente la vida de las personas.