No importa tanto la cantidad, como sí la calidad de horas en las que trabajamos Opinión

JA

Por Gabriel Narvaja, docente y director de diplomados y postgrados en distintas universidades de sudamérica (*)


¿Trabajar menos horas genera mayor bienestar y productividad? Se necesita una nueva mirada y percepción del trabajo. La evidencia empírica nos ha mostrado que uno de los aspectos que mejor contribuye a la productividad, el bienestar, la calidad de vida de las personas en el trabajo, entre otros aspectos, no está relacionado con la extensión de la jornada laboral.

Los estereotipos y las viejas creencias limitan la posibilidad de realizar los cambios culturales y laborales. Nuestra mirada y comprensión condiciona necesariamente nuestras posibilidades y nuestra manera de estar en el mundo, y determina el sistema de creencias sobre el trabajo, los trabajadores, la sociedad y el mundo.

El trabajo constituye una dimensión fundamental de la existencia humana. Hoy sabemos que la visión predominante acerca del trabajo es negativa. Si vemos los resultados del estudio de (Rudolph, R. 2014), se evidencia empíricamente que la reducción de la jornada tuvo un impacto positivo y significativo en la satisfacción con la jornada laboral, pero no se encontró impacto de la reducción de la jornada sobre la satisfacción con la vida, ni sobre la satisfacción con el trabajo, ni con la productividad. Estos resultados están en línea con investigaciones anteriores sobre el impacto negativo de jornadas laborales largas o impacto positivo de reducciones de jornada, sobre satisfacción con la vida o sobre el bienestar. (Gray et al. 2004; Seong 2005; Golden 2006).

¿Por qué la reducción de la jornada laboral no impacta en el bienestar de las personas?

a. El aumento de trabajo que generalmente implica la reducción de la jornada, contrarresta los efectos positivos de ésta sobre el bienestar.
b. La relación entre la jornada de trabajo y el bienestar es muy matizado.
c. Existe una asociación positiva entre el bienestar y tener control sobre la propia jornada, y también existe una asociación negativa entre bienestar y desempleo.
d. El bienestar es influido no solo por el número de horas de trabajo per se, sino que también por el descalce entre duración real y preferida de la jornada de trabajo.
e. Las personas destinan tiempo a las actividades que les resultan más satisfactorias, y el bienestar está conectado con la forma en que las personas usan su tiempo.

“El mayor peligro en tiempos turbulentos no es la turbulencia; es actuar con la misma lógica de antes”. Peter Drucker

Por lo tanto, podemos destacar dos implicaciones claves:
1. Que las reducciones generalizadas de jornada pueden tener un efecto perverso.
2. Una política de “modelo único” para todos parece no tener un mayor impacto en las personas.

Como menciona Mihaly Csikszentmihalyi “Para la mayoría de las personas el trabajo, en el mejor de los casos, es un mal necesario, y en el peor, una carga. Sin embargo, trabajo y bienestar están inextricablemente unidos”.

La clave está en el cambio de mirada hacia una visión positiva del trabajo, ya que en casi todos los estudios empíricos el trabajar contribuye significativamente al bienestar, debido a que el trabajo:
1. Facilita la participación y el involucramiento social.
2. Define el modo de las experiencias de vida más allá de las realidades físicas del trabajo.
3. El sentido de sí mismo está identificado con el trabajo.
4. Ayuda a satisfacer las necesidades psicológicas de logro y de propósito individual, e influencia en el bienestar porque es un dominio que es llenado con afecto.

En resumen, necesitamos una transformación cultural para ofrecer una mayor experiencia de valor, una combinación virtuosa de varios aspectos que llevan a una mayor calidad en las horas trabajadas y por lo tanto en un aumento sostenido y sustentable en el tiempo, de la calidad de vida de las personas, la calidad de su trabajo, la relación y mirada positiva que tienen hacia el mismo, donde la tecnología puede ayudar a una mayor flexibilidad del uso del tiempo, y donde podamos implementar aspectos que tengan una alta correlación en relación a un impacto positivo en las personas.


(*) Gabriel Narvaja es docente y director universitario de diplomados y postgrados en distintas universidades de sudamérica. Entre las que destacan: Unab de Chile (fundador y director del diplomado en neuroliderazgo y equipos para el alto desempeño), UBA de Argentina, y la UP de Paraguay.