¡No estoy de acuerdo contigo Nelson! Opinión

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La Excelencia Operacional ha sido una muy buena excusa para referirse a los desafíos de la industria minera en nuestro país. Es un discurso que busca atraer a muchos y que se sostiene por cifras alentadoras acerca de ahorros en la gestión. Pero no es suficiente, ni el mejor camino.


Captura de pantalla 2017-04-13 a la(s) 06.48.03 Ana M. Olivos G. Msc. Dinámica Organizacional – U de Pensilvania Profesor Asistente – Process Excellence in South America – Chile on its Journey to Productivity and Performance – Upenn Gerente General Humana Consultores y Humana Kpacitación.

 
 


Efectivamente necesitamos generar la cultura de la excelencia, abarcar todos los ámbitos de cualquier proceso industrial, pero lamentablemente el gran ausente en el relato fue la sustentabilidad del negocio basado en rol estratégico que juegan los miles de trabajadores y trabajadoras de la minería.

No obstante hoy el nuevo management, anclado en innovadoras tecnologías inspiradas en las ciencias sociales, tiene respuestas contundentes para apalancar la Excelencia Operacional fría y dura. Destacadas empresas del mundo avanzan por estos nuevos caminos vía Dinámica Organizacional.

La Dinámica Organizacional es la forma en que las organizaciones serán capaces de mirar sus procesos operacionales y atender las interrelaciones humanas en las que los equipos de trabajo puedan conseguir la llamada “cultura de la excelencia”. Para quienes trabajamos en el ámbito de las personas, y en lo posible para los ejecutivos de la minería en este país, es sabido que no hay cultura sin personas, y que ningún cambio de cultura será atendible si no entendemos los sistemas, flujos y la psicodinámica de los equipos de trabajo.

En mi opinión, la lógica de apretar los presupuestos no soluciona nada más allá que lo económico en el corto plazo. Sólo crea la ilusión de estar ahorrando, sin haber creado el contexto de cambio más allá del miedo a ser despedido. Las organizaciones cuyo foco de gestión es el miedo tienden a paralizarse, dejan de ser creativas, y en el caso de aquellas jerárquicas y burocráticas, acentúan aún más dichos rasgos.

Entrar en el mundo de la transformación exige que las organizaciones, y más específicamente todos los procesos organizacionales, atiendan las dinámicas organizacionales, basadas en el desarrollo de los talentos humanos. El cambio en los estilos de gerenciamiento no ocurre por decreto, no se aprovechan las tecnologías sin un propósito, y ese propósito sólo lo construyen dinámicas organizacionales que aprovechen el talento de sus trabajadores.

Hacer más con menos, propio de la filosofía que se promueve en el modelo C+, no crea una dinámica de trabajo de la eficiencia, sino sólo pone el foco en buscar optimizaciones, nuevos checklist automatizados y mecanicistas, que nada tienen que ver con estilos gerenciales de las empresas globalizadas.

Como suele ocurrir en nuestro país, solo una vez que estamos en la crisis aparecen las voces llamando a hacer cambios. El desafío que el foco en la dinámica organizacional ofrece es justamente anticipar, aprender que las crisis siempre existirán y no podemos esperar a que ocurran para reaccionar. Las crisis se anticipan, se gestionan y sólo así sabremos qué aspectos de los equipos humanos de trabajo debemos mejorar, sostener y potenciar.

Poner el foco en la dinámica organizacional es un cambio real, accesible y efectivo para asegurar el liderazgo, motivación, compromiso y desarrollo de las personas y el talento de las organizaciones en el largo plazo.

Si usted está interesado en cómo la dinámica ha contribuido a generar transformaciones en diversas organizaciones, le sugiero visitar la página de ex-alumnos de la Universidad de Pensilvania, con algunos testimonios.