Liderar es comunicar, así de simple Opinión

fernando veliz

Por Fernando Véliz. Ph.D © y Magister. Autor de “Comunicar”, “Resiliencia Organizacional”, “Liderazgo Coach” (micro libro) y “101 Caminos para Sobrevivir al Mundo del Trabajo”. Co autor de seis libros más.


Empresas en proceso de aprendizaje sobre liderazgo y comunicación.

Años atrás una importante institución de educación me contrató para realizar una auditoría cualitativa de comunicaciones internas. Estamos hablando de una gran organización chilena, con miles de alumnos, diversas sedes, múltiples planes de estudios, etc. En esos años -más de una década atrás- esta entidad gastaba mensualmente varios millones de pesos en sus comunicaciones internas, y siendo honesto, todos los canales que poseían eran de excelencia (revistas, videos, intranet, folletería, paneles, campañas, eventos…), menos sus líderes.

Estos señores (los líderes), todos hombres, entendían el uso del poder como la negación del otro, y era desde ese lugar desde donde comunicaban a sus equipos de trabajo. El miedo era la única emoción en común que tenía la institución a nivel transversal. Lo que nunca comprendieron estos “líderes” era que no se requería gastar dinero en forma exuberante para alcanzar unas buenas comunicaciones internas, sino más bien, se necesitaba de respeto, inclusión, sabiduría, confianza, propósito y una suma de creencias, valores y acciones que estuviesen al servicio del entendimiento humano y la buena vida laboral. Eso sí es comunicación.

Estos “líderes”, señores que operaban desde una megalomanía exasperante a ratos, no lograban asimilar palabras tan poderosas como empatía o asertividad. Para ellos comunicación era dar información (revistas, intranet, videos…), invalidando la escucha, la participación o la diversidad de puntos de vista. Y con el tiempo ocurrió lo de siempre, las culturas organizacionales se enferman y externalizan sus desgastes desde malas prácticas, altos niveles de desconfianza, exagerada competitividad interna, profunda desmotivación, preocupante indiferencia, estrés galopante…

En fin, lo que nunca entendieron estos “líderes” era que liderar era sinónimo de comunicar, y que ellos cumplían el rol de parlantes al interior de la institución. Nunca visualizaron que comunicar era algo más que lanzar mensajes al ruedo, sino más bien, que era traspasar un acto o una conducta en el hacer diario del grupo desde un aprendizaje sencillo pero profundo, coherente en último caso.

Como consultor he visto muchas empresas sin grandes sistemas de comunicaciones internas, pero sí, con grandes líderes que en forma responsable entendieron su rol comunicador. Una eficiente gerencia de personas; un buen diálogo con el sindicato; líderes coherentes y consistentes en su actuar; valores organizacionales aplicados a las rutinas diarias; jefaturas comprometidas con su gente; una escucha activa (24/7) bajo todas las dimensiones posibles; una gestión de excelencia; criterios prospectivos para rediseñar las relaciones… todo eso es comunicación, y es bajo este escenario desde donde un líder puede ser un gran comunicador. Por tanto, la clásica perspectiva cosista del endomarketing y todas estas puestas en escena que muchas veces se montan para instalar un mensaje “creativo” al interior de las empresas, no es más que dinero perdido sino la preceden culturas organizacionales sólidas, coherentes y consistentes en sus valores declarativos y de relacionamiento. Y bajo esta premisa, es el líder quien primero tiene que tener incorporado en su ADN este desafío para después desde su conducta diaria transformarla en comunicación viva.

Lo que nos dicen los libros sobre el tema

Diversos autores del management desde las tribunas de sus libros, fusionan este tema del liderazgo con la comunicación privilegiando por sobre todo, el entendimiento humano. Por ejemplo, David Fischman (El Espejo del Líder) abre la discusión enfatizando que «Cuando escuchamos, enviamos un mensaje de respeto y consideración por los demás. En cambio, cuando sólo nos centramos en hablar, comunicamos una imagen de soberbia, individualismo y ego». Por su parte Pedro Flores (El Líder Coach) recalca que la «Comunicación efectiva se basa en escuchar, afirmar y declarar con poder». Nureya Abarca (Inteligencia Emocional en el Liderazgo) enfatiza que «El desafío de la comunicación consiste en aprender a decir lo que queremos expresar y escuchar lo que nos quieren decir (…) la clave para lograr una comunicación efectiva está en la confianza». Desde la mirada anglosajona, John C. Maxwell (Las 21 Cualidades Indispensable de un Líder) plantea que «La comunicación no es solo lo que se dice, es también cómo se dice. Contrario a lo que algunos educadores enseñan, la clave para la comunicación efectiva es la simplicidad». H. B. Karp (Guía para el Líder del Cambio) agrega a esta idea, «Las técnicas de negociación son eficaces sólo cuando se basan en una comunicación clara. Como líder del cambio, usted está en condiciones de tomar el control del proceso comunicacional», enfatiza el autor. Nuevamente David Fischman (El Líder Transformador) suma a esta compilación de opiniones, «No basta tener una represa de agua, también tenemos que poseer los canales para irrigar las tierras. De la misma forma, no basta almacenar conocimientos en la mente, tenemos que tener la capacidad de comunicarlos para inspirar a las personas». Este abanico de miradas sobre el liderazgo y la comunicación lo cierra Nureya Abarca (El Líder como Coach), quien desde el campo del conocimiento del líder afirma que, «(comunicar quién es uno) Si las personas no confían en el líder, es difícil conducirlas al cambio. Para lograr que confíen en uno, es necesario que lo conozcan: quién es, de dónde viene y por qué tiene las ideas que tiene».

Precisando: Los líderes tendrán que aprender a comunicar no sólo con otros recursos, sino también con otros valores. Entendiendo que la gestión, la tecnología y el poder en sí, están articulando hoy un nuevo lenguaje de relacionamiento al interior de las empresas, y en donde palabras como redarquía, sociocracia, hipertexto, ciberpsicología, entre otros conceptos, nos están invitando a refundar nuestra actual oferta como líderes comunicativos al interior de nuestros colectivos de trabajo.