La sombra de la felicidad Opinión

Ricardo Najari

Por Ricardo Nanjari, ingeniero civil industrial (PUC) y coach ontológico Senior (NC). Actualmente director de personas en la Universidad Alberto Hurtado.


Vivimos inmersos en un mundo de polaridades. Desde la respiración que es inhalación y exhalación, hasta la noche y el día, con su oscuridad y su luz. En el Tao-Te-King, se lee: “El que dice hermoso, está creando feo. El que dice bien, está creando mal.” El que dice felicidad, está creando infelicidad. Las polaridades conforman una unidad, pues no existe una sin la otra.

En el ámbito de la psicología, C.G Jung le llamó sombra a la negación de uno de los polos. Es lo no asumido por la consciencia, lo que no se reconoce en sí y por tanto se descarta, desaparece o queda fuera.

La búsqueda de la felicidad lleva muchas veces a negar el polo de la infelicidad, a ocultarlo, excluirlo o reprimirlo. De ese modo, crece la posibilidad de que esta sombra se manifieste inesperadamente como una concreción de lo que falta, de lo que ha sido rechazado.

La psicología positiva se ha centrado en el estudio de las emociones positivas como medio de alcanzar la felicidad, promoviendo la gratitud, el perdón, la esperanza y el optimismo, entre otras. Como subproducto, se ha inventado la felicidad organizacional, que busca conciliar los intereses de las organizaciones con los de las personas, permitiendo que éstas se sientan más realizadas en sus trabajos, en armonía, con mejor calidad de vida y bienestar, a cambio de más productividad y mejores resultados.

Puede ser que de tanto hablar de felicidad, estemos creando una sombra cada vez más grande de infelicidad. En Google se encuentran 198 millones de resultados para la palabra felicidad y sólo 2 millones para infelicidad. En las redes sociales, lo propio es alegría y éxito, en cambio lo malo está siempre en el otro, en lo ajeno, en la “sociedad”; que en definitiva, no es más que la suma de todos.

El Tao-Te-King, agrega: “Así pues, el sabio actúa sin acción, dice sin hablar. Lleva en sí todas las cosas en busca de la unidad”. Integrar la sombra no es fácil, pero es un camino que puede permitir tener una vida más plena.

Vincent Van Gogh, fue un artista al inicio incomprendido, maldito, sin casa, sin dinero, sin éxito en vida. Empezó a pintar y en pocos años, logró producir una enorme cantidad de pinturas y dibujos. Hoy podemos observar la belleza de sus cuadros, desde los cuales se irradia felicidad. Para el artista esa felicidad plasmada en su obra, posiblemente fue la sombra de su infelicidad que le permitió vivir la unidad y trascender.

Franz Kafka, fue un escritor cuya obra está llena de brutalidad física y psicológica, conflictos entre padres e hijos, aventuras terroríficas, laberintos de burocracia y transformaciones místicas. En una de sus frases célebres, dijo: “Quien busca no halla, pero quien no busca es hallado”. Sin duda para él, una forma de conformar la unidad, fue a través de la literatura.

La lista de personajes que han tenido vidas complejas, pero que han dejado grandes obras como legado, es interminable. Sólo por mencionar a algunos: Ludwig Van Beethoven, Amadeo Modigliani, Charles Baudelaire, Frida Khalo, Janis Joplin, Kurt Gödel, Farrokh Bulsara.

Puede ser que todo el afán por buscar la felicidad nos esté impidiendo ser más completos y creativos, transformándonos en esclavos pasivos. Tal vez sea el momento de enfrentar esa sombra que tanto queremos negar, y poder entenderla, dándole un espacio, escuchando lo que nos quiere transmitir. Desagradecer, condenar, vivir la tristeza o la desilusión, conversar con la vergüenza, el conflicto, el pesimismo, la falta de compromiso, la rabia, la enfermedad. Darse permiso para extraviarse en el camino, sin tener que buscar resultados, el éxito, la productividad o el sentido. Sin obligación de buscar la felicidad, pero recordando que en la unidad también está el opuesto, donde podemos ser hallados, para no quedarnos perdidos en el laberinto de la infelicidad y seguir siendo víctimas de quienes nos quieren vender felicidad a cualquier precio.