De Gerente de retail a educar emociones en Chile Opinión

Arnaldo Canales

Arnaldo Canales B. Fue por 20 años gerente en el mundo del retail en Chile, conoció de cerca todos los tipos de liderazgos y la forma en que se vinculan en trato, cercanía e instrucción de los jefes. Después de vivir en carne los malos liderazgos en Chile y siendo gerente del mayor retail del país, quiso hacer un cambio y se reconstruyo en positivo y esta liderando a través de su propia Fundación, un proyecto gigante para Chile, y que busca transformar la educación en nuestro País y de la sociedad en su conjunto, mediante la “educación emocional”, Y no sueña con poco, es impulsor y promotor de la Ley de educación emocional en Chile, que busca que se le enseñe a los niños desde pequeños de emociones y habilidades emocionales para construir una mejor sociedad y sin duda mejores lideres para Chile, más cercanos, más humanos y sin duda que logren aumentar la productividad de sus equipo pero desde el respeto, la empatía y el buen trato.


Arnaldo Canales B. Presidente Fundación Liderazgo Chile.


Es autor del libro “Liderazgo a la Chilena” como liderar equipos sin un cartón y aquí su breve historia:

Las líneas que dan inicio a mi primer libro son importantes de recalcar: “Aquí comienza mi historia. Podría decir que se trata de un relato de superación, pero es mucho más que eso. Quiero tratar temas relevantes y actuales, como la influencia que tiene la actitud de una persona por sobre su trabajo”. Desde ese momento, y luego de arrastrar conmigo una larga trayectoria de malos tratos en diferentes empresas, supe qué era aquello que me llamaba, qué era aquello que me daba energía y que quería liberar. Estas simples pero sinceras palabras son el puntapié inicial de un proceso que, si bien tuvo pasajes algo negativos, fue maravilloso.

“Liderazgo a la Chilena” es el inicio, algo así como la puerta de entrada a todo aquello que quería contar; es el vínculo inmediato que tuve con mi historia. Gracias a él supe que tenía algo que contar y que quizás, si me lo proponía, podría contribuir a cambiar nuestro entorno personal y social dentro del espacio laboral Chileno.

Estas ansias de cambio venían de mi propia experiencia. No quería que ningún trabajador viviera las humillaciones que pasé por parte de quienes no supieron aplicar un buen liderazgo. Sabía que la solución no se encontraba en tratar de evitar o validar a pseudolíderes, sino en educar desde la empatía. Con el tiempo, me topé con la inteligencia emocional y el rompecabezas se completó.

La realidad es la siguiente y sabida: 7 de cada 10 chilenos se retira de sus trabajos por el tipo de jefe que tiene. Además, el 60% de ellos no es feliz realizando sus labores. Y quién lo sería si se encuentran en modo laboral, desde la puerta de sus casas hasta sus puestos de trabajo y viceversa, más de 13 horas diarias. Las razones de estas lamentables afirmaciones, se deben a que en Chile hemos construido una sociedad que se dedica a formar y preparar trabajadores en base a lo conductual, es decir, desde las competencias técnicas, en vez de preocuparnos por una formación que opte por el desarrollo del carácter, por ejemplo, para educar personas más conscientes consigo mismas y con su entorno.

Y si me propongo revelar cifras, éstas siguen apareciendo: solo el 36% de las personas identifican sus propias emociones. Por supuesto, no es suficiente. Todos queremos lograr el éxito en nuestra vida, sin embargo, las personas, en general, cometen un gravísimo error, pues piensan que dicho estado que todos queremos alcanzar solo tiene que ver con las metas personales y laborales. Y la verdad es que es mucho más que eso. El éxito también incluye pequeñas situaciones del día a día, como haber controlado nuestras emociones en una situación tensa con alguien de nuestra familia, por ejemplo. Diversos estudios avalan lo que estoy comentando, cerca del 80% del éxito en la vida de una persona no depende tanto de la inteligencia racional, lógica y cognitiva, sino más bien de la habilidad para advertir, procesar y tramitar las emociones propias y ajenas. En palabras más simples, desarrollar la inteligencia emocional a través del desarrollo de competencias emocionales.

Si sitúo este importante concepto en las empresas, puedo decir que, uno de los flagelos que hoy en día tiene Chile con respecto a los distintos trabajos que ofrece, es no saber cómo poder desarrollar habilidades y competencias emocionales en los equipos. Y aquí me voy acercando a un término que, personalmente, me gusta mucho, Liderazgos de transformación.

La Inteligencia Emocional vinculada a la enseñanza de la educación emocional como tal, nos acerca al éxito en la vida en cualquiera de sus diferentes formas. Una de ellas tiene que ver con el ámbito empresarial o laboral, y sobre todo, con el liderazgo. En este sentido, un líder tiene que desarrollar actividades y trabajos en equipo; también, debe saber poner en práctica la resolución de conflictos, la escucha activa y la empatía. Muchas empresas hacen jornadas, talleres y capacitaciones sobre liderazgo pero no siempre obtienen los resultados esperados.

El factor que altera lo anterior, tiene que ver con que, estas competencias socioemocionales, no se desarrollan del todo si es que no hay un completo convencimiento desde la persona y un desarrollo desde la formación de su propio carácter, además de una reflexión interna de cómo desarrollar el liderazgo con su equipo.

Para lograr una acabada formación de equipos, es necesario hacer una introspección y ver cómo yo soy capaz de desarrollar esta habilidad. Para ello, hay que partir por la implementación de competencias emocionales, reflexión de análisis y profundización de habilidades del ser humano; las cuales son: autorregulación emocional, autoestima, automotivación, conciencia emocional y desarrollo de la tolerancia a la frustración entre otras. Cuando un líder es capaz de conocerse bien, de implementar estas herramientas en la formación de su propio carácter y de su temperamento, además de implementar la construcción de mejores liderazgos, sin duda va a poder enseñar lo que posee. “Nadie puede enseñar lo que no tiene”.

Las habilidades emocionales y desarrollo de las competencias, como la autorregulación emocional, autoestima, conciencia emocional y automotivación (propias de cada persona), junto con las socioemocionales, como la escucha activa, trabajo en equipo, manejo de conflictos, escucha organizacional y empatía, deben ser desarrolladas de forma íntegra por un líder. Que éste último goce de una buena educación emocional, hará que contribuya a la motivación y, por supuesto, al clima laboral y al aumento de la productividad de su equipo.

Cuando hablamos malamente de habilidades blandas, que tienen que ver con mejorar las relaciones interpersonales, la escucha activa, el trabajo en equipo y la empatía, estamos hablando de educación emocional. Y ésta es relevante en la construcción de una mejor sociedad. La solución de un entorno más consciente, es desarrollar educación emocional en las organizaciones, las cuales deben trabajar desde las habilidades personales de cada líder. Si el resultado logra ser satisfactorio, entonces no solo formaremos excelentes trabajadores, líderes y equipos, además de contribuir a desarrollar la seguridad psicológica tan escasa en Chile, sino que también lograremos que cada una de las personas aplique lo aprendido en su familia y en su entorno, y por ende, nuestra sociedad mejorará considerablemente. ESA ES LA CLAVE, FLUIR, INFLUIR Y CONFLUIR.

Si logramos cultivar la educación emocional, entonces nos retribuiremos optimismo, energía y resiliencia. Y estas ventajas son fundamentales no solo en el ámbito empresarial, sino también en lo educativo. Por esta razón es que estoy trabajando fuertemente para lograr una ley que sea capaz de integrar la educación emocional en los colegios. En donde los profesores, como mediadores, sean capaces de contribuir a generar espacios de sana convivencia, el pensamiento positivo, el respeto y la igualdad por el otro. Así, no solo estaremos formando personas capaces de respetar, sino que además aportaremos a la lucha contra la violencia en todos sus tipos, de género, doméstica, en el pololeo, el bullying y ciberbullying, las desconfianzas en la sociedad y el individualismo y la falta de empatía que cada vez se toma más nuestra sociedad y finalmente mejores lideres para las nuevas generaciones de trabajadores del País.

APOYEN LA LEY DE EDUCACIÓN EMOCIONAL