Flexibilidad laboral funciona mejor en jornada de 40 horas Reportaje

JLU

Investigador y académico de la UDP y UAH afirma que conceptualmente el proyecto del gobierno es distinto al de la diputada Camila Vallejos, y que, además, es apoyado por todas las bancadas de la oposición. Sin embargo, la flexibilidad se hace más humana inserta en jornada de 40 horas.

José Luis Ugarte es un destacado docente e investigador en derecho laboral en las universidades Diego Portales y Alberto Hurtado. Para el investigador es clave reducir la jornada laboral a 40 horas porque Chile, comparado al estándar OIT, tiene una jornada de largo alcance. «Somos de los países que más trabaja en el mundo comparable. Por lo tanto, tenemos un problema de calidad de vida. Mientras las jornadas se extienden, menos tiempo queda para el desarrollo de la libre personalidad, la familia, el ocio, el tiempo libre. Este es un problema de calidad de vida y de condiciones de trabajo».

Sin embargo, por estos días la discusión política sobre las 40 horas nos ha vuelto a los tiempos de la guerra fría y con un tono demagógico, y de bajo nivel. Al respecto, le preguntamos a Ugarte sobre los mitos que hay detrás de este debate y cómo le damos solidez técnica a los argumentos.

«Lo primero es que la jornada está vinculada a nuestro estado de desarrollo económico. La idea que expanden comúnmente economistas neoliberales es que las jornadas cortas son para países muy desarrollados. Nosotros estamos más atrás que países que están menos desarrollados que nosotros. La relación entre jornada de trabajo y desarrollo es muy frágil. Por lo tanto, el primer mito es la idea de que solo los países desarrollados pueden tener jornadas equilibradas, reducidas. A pesar de que el país se ha ido desarrollando tenemos la misma jornada de hace 15 años atrás».

El académico destaca un segundo gran mito relacionado con el empleo. «Se instala la idea de que esto va a generar un problema de empleo porque se trabajan tres o cuatro horas menos. Ese mito ya operó en la reforma del año 2000 y fue falso. Lo que ocurrió en ese caso es que las empresas se ajustan, si es que se da un plazo razonable al nuevo escenario, y por lo tanto la demanda de empleo se mantiene».

 

Perder una oportunidad

Según José Luis Ugarte, están operando otras posverdades que las califica como construcciones argumentales bien pobres. Una de ella es cuando se nos dice: «solo somos desarrollados en cuanto explotemos cuantitativamente a nuestros trabajadores». En su opinión, esto niega un discurso dominante del último tiempo respecto a que las empresas son valiosas en conocimiento y en innovación. Y afirma: «entonces, en vez de mirar esta rebaja como una oportunidad, para innovar, tecnológica y productivamente, se defiende con uñas y dientes la extensión de la jornada, volviendo a la forma de principios del siglo XX del capitalismo: solo somos productivos cuando explotamos a los trabajadores infinitamente».

En esa línea, el experto en derecho laboral, asegura que la reducción a 40 horas de la jornada laboral y el proyecto de adaptabilidad no tienen nada que ver, «y no tienen nada que ver conceptualmente y eso muestra la soledad del gobierno en esa defensa».

Asegura que la flexibilidad no tiene nada que ver con la rebaja de horas en la jornada. «Se puede rebajar la jornada, se pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo, no hay ningún problema en rebajar la jornada y unir la fórmula de la flexibilidad. El proyecto de gobierno de Piñera tiene como núcleo que las 45 horas se puedan distribuir en cuatro días para poder dejar un día libre adicional. Es decir, tres días por cuatro, pero con la misma intensidad. Eso se puede hacer por 45, 40 o 35 horas. Pero, el rebajar a 40 horas hace más razonable, más convertible el proyecto de flexibilidad del gobierno, porque no es lo mismo distribuir 45 horas en cuatro días, lo que haría jornadas de casi 12 horas, a distribuir 40 horas en cuatro días, lo que haría jornadas de 10 horas. Eso lo pone dentro de un marco mucho más razonable».

Por lo tanto, recalca que no son proyectos incompatibles si se plantea de otra manera la adaptabilidad. Ugarte sostiene que «si el gobierno tuviera una postura más inteligente, y no estuviera cerrado a la esencia ideológica empresarial, y si estuviera interesado en el bienestar colectivo, podría hacer cuadrar perfectamente los dos proyectos».

 

Una historia de miedo

El profesor de la UDP y la UAH nos señala que la historia del derecho laboral está plagada de cuentos de terror cuando se tratan de hacer cambios en beneficio de los trabajadores y trabajadoras.

«Te puedo nombrar dos. La ley de subcontratación en su momento. Si tu ves la prensa económica y empresarial, el país se acababa, la subcontratación se terminaba al otro día. Nunca pasó nada. También vinieron los expertos, diciendo que se venía desempleo, que la subcontratación quedaba irregular. La rebaja anterior de jornada fue básicamente lo mismo. Lo sorprendente es que cuando nos conviene hay un sector social, del mundo empresarial, que nos hablan de una economía moderna, tecnológica, y cuando no les conviene, por ejemplo, reduciendo la jornada, se nos hace ver una única posibilidad o que el soporte de la economía chilena es que los trabajadores estén en el lugar de trabajo por 45 horas sin contar horas extraordinarias».

El investigador apunta que en Chile hay un doble discurso. Por un lado, se dice que hay que tener una economía libre, moderna, innovadora y competitiva. Y por el otro, en la práctica la otra parte esencial del modelo, la fuerza laboral, tiene las jornadas más largas de la Ocde.»La elite empresarial solo ve que la base de la competitividad y de productividad de nuestras empresas está vinculada a la explotación de los trabajadores. Acá hay una complejidad bien interesante que se da en estos casos y que por supuesto cuando uno mira los hechos históricos nunca ocurre nada. Básicamente las empresas se ajustan a los cambios».


(*) José Luis Ugarte es abogado de la Universidad de Chile y posee estudios de postgrado en derecho del trabajo en la Universidad de Salamanca, España. Es investigador en un Fondecyt en la Universidad Alberto Hurtado, además de docente, y profesor en pre y postgrado de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales.