Felicidad, bienestar y liderazgo Entrevista

ESCRIBANO

El bien estar y la calidad de vida de los trabajadores y trabajadoras es reflexión permanente en RH Management. Rodrigo Rojas, el primer gerente de felicidad en Chile y Silvia Escribano, experta española en estos temas conversan sobre las realidades, certezas y complejidades de la felicidad organizacional.

Silvia Escribano es leader coach, speaker internacional, impulsora del bienestar y la felicidad organizacional. Vive en el viejo continente, Madrid, España, y estuvo en Chile en enero recién pasado dictando charlas junto con Ignacio Fernández sobre Felicidad organizacional y liderazgo del siglo XXI. Volverá por estos lados en mayo próximo a impartir el curso Herramientas del líder coach.

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Rodrigo Rojas

En su periplo por nuestro país RH Management y Rodrigo Rojas, director nacional de personas en la USS, aprovecharon la ocasión y conversaron con ella. Acá sus reflexiones:

Rodrigo: Silvia, ¿Cuéntanos un poco en lo que estás en lo profesional para que empecemos a conocerte?

Mi reto profesional se mezcla con mi propósito personal: cambiar el mundo, impulsando una sociedad más feliz y más humana. Soy una fiel defensora del bienestar y de la felicidad organizacional. Los que me conocen dicen que soy una persona con altas dosis de empatía. Sé detectar y desarrollar el talento de las personas. Me apasiono con cada cosa que hago y valoro la integridad y la coherencia.

En mi día a día, desde Isavia Consultores, me enfoco en el desarrollo de directivos y su transformación, tanto personal como profesional. Fui una de las pioneras en el aprendizaje del coaching. Me he formado con los mejores profesionales en este campo. Con humildad, diría que hoy soy reconocida como una de las principales coaches de nuestro país (España). Coach de equipos, coach de sistemas organizacionales y relacionales, y experta en técnicas avanzadas de coaching a través del cuerpo y el movimiento. Me he posicionado como un referente dentro de la coherencia plena, técnicas de mindfullnes y desarrollo y gestión de la felicidad organizacional.

He tenido la suerte de acompañar a grandes directivos y profesionales, así como a comités de dirección y a equipos naturales de distintos sectores a crear nuevos entornos de trabajo mucho más productivos y resolutivos, dando como resultado empresas mucho más humanas y comprometidas interna y externamente. Me encanta comunicar. Soy conferenciante profesional y miembro de la prestigiosa red de conferenciantes Thinking heads (España, Argentina, México, Perú, Ecuador y Chile). Colaboro en prensa escrita, radio y televisión y soy co- autora de Forjadores de líderes y autora del libro Neurocoaching. Entre la ciencia y la vida.

Si me pudiera definir en una sola palabra sería felicidad.

Rodrigo: ¡Vaya! Qué potente declaración la que haces. ¿Cuáles son los principales desafíos que tienen hoy las empresas y en particular las gerencias de personas cuando hablamos de felicidad organizacional?

Hoy sabemos que la rentabilidad de una empresa (ROI) aumenta en una media de un 30 % cuando instaura políticas de bienestar y felicidad organizacional. También sabemos que el absentismo se reduce de media un 20%. Un estudio reciente de Adecco basado en una encuesta realizada entre más de 3.500 trabajadores sobre felicidad organizacional establece que nueve de cada diez trabajadores ya tienen en cuenta a la hora de tomar decisiones de cambio y empleabilidad si la empresa tiene políticas activas de felicidad. Sin embargo, sólo un 13,6% considera que en su empresa están adoptando estas políticas de manera seria frente a un 35,4% que considera que lo hacen, pero de manera tímida o un 51% que piensa que en su empresa no lo consideran de ninguna manera.

Tenemos por lo tanto mucho campo y recorrido para ayudar a las empresas a subirse a esta tendencia que como veíamos anteriormente ha llegado para quedarse.

Impulsar la felicidad organizacional no es sino una nueva misión para que las empresas sean más competitivas. Apostar por la felicidad organizacional permite una mayor estabilidad en la vida de una empresa a la hora de retener el talento, de apoyo financiero, satisfacción del cliente y reputación social.

Rodrigo: Hay muchas teorías y enfoques sobre liderazgo. El tema del liderazgo es para mí un eje clave en el proceso de lograr implementar la felicidad en las organizaciones. Es lo que yo defino como liderazgo coherente por cuanto lideres que son coherentes entre lo que dicen y hacen generar espacios de confianza y lealtad que hace que los trabajadores se comprometan. Si esos lideres desarrollan el concepto de felicidad pasa a ser parte de la estrategia organizacional declarada institucionalmente. ¿Cómo ves preparado el liderazgo para ello?

En mi opinión, las organizaciones se enfrentan hoy al reto de adecuar su liderazgo a una nueva realidad. Han de buscar un nuevo balance entre la jerarquía para garantizar la consecución de los resultados del día a día y la redarquía como motor de innovación y crecimiento. Yo diría que hoy, nos debatimos entre el líder jerárquico y el líder redárquico.

Me explico. El rol tradicional del jefe ha cambiado. La noción de liderazgo individual se ha quedado corta. El liderazgo actual no tiene tanto que ver con la figura del líder, sino con el ejercicio del liderazgo efectivo. Hoy no necesitamos que alguien nos diga qué tenemos que hacer, ni cómo comprometernos con lo que realmente nos apasiona.

No obstante, el líder ha de ser una buena persona. Son nuestros valores, nuestras emociones, autenticidad, generosidad, en definitiva, nuestro ser, lo que impacta en los demás. Y no olvidemos que uno no puede ser mejor líder que persona.

Rodrigo: Liderar desde adentro hacia fuera. Para ser líder tienes primero que liderarte a ti mismo. En otro punto, tú has escrito de neurociencia. La neurociencia está impactando el estudio del comportamiento humano y está abriendo nuevas formas de comprender la naturaleza de las personas, nuestras relaciones y con ello nuestras formas de aproximarnos a la realidad, y una de ellas es el trabajo ¿Cómo crees que ésta pudiera impactar la gestión de personas en nuestras organizaciones actuales y futuras?

Estoy convencida que conocer mejor el funcionamiento de nuestro cerebro y del sistema neurológico nos permitirá́ ser mucho más efectivos en el ejercicio del trabajo y por supuesto en la vida. Somos el resultado de nuestras elecciones. Nuestra personalidad y la realidad en la que vivimos se han ido construyendo en función de cómo pensamos, cómo actuamos y cómo nos sentimos.

Hoy la ciencia, desde lo que yo he estudiado, nos dice que nuestro cerebro está preparado para llegar a donde nos propongamos y que los límites los encontraremos en las circunstancias.

Todo el mundo quiere ser feliz. Sin embargo, nuestro cerebro no está diseñado para la felicidad. Está diseñado para la supervivencia y quizá experimentar emociones que le acerquen a la felicidad no es una de sus características principales. No obstante, la fisiología de un cerebro adulto cambia, igual que cambia el patrón de conexiones que lo forman. Igual que algunas conexiones se debilitan se van creando otras. La clave está en ejercitar el cerebro igual que ejercitamos el cuerpo mediante el ejercicio físico. Si de verdad ser feliz es nuestra prioridad, debemos entrenar nuestro cerebro.

Según la investigadora Sonja Lyubomirsky , el 40 por ciento de nuestra sensación de bienestar depende de nosotros; es decir, está bajo nuestro control. Para ella, la clave de la felicidad radica en desarrollar lo que denomina una mente predispuesta. Es muy reconfortante pensar que nuestra felicidad depende de nosotros mismos en gran medida, y también lo es saber, que se puede entrenar. Para ello, la ciencia nos sugiere cultivar la atención plena a través del mindfulness y otras herramientas de gestión.

Rodrigo : ¿La felicidad es diferente según la persona que la vive?

Sí, la felicidad es un concepto del que todos comprendemos cosas diferentes. Lo que me hace feliz a mí no te hace a ti y viceversa, si nos permite comprender la sintonía en lo que está el otro. En las organizaciones pasa algo parecido, lo que declaramos que nos ayudará a ser más feliz en el trabajo no necesariamente lo será para el otro. Si las empresas no lo trabajan en forma seria y con un marco conceptual claro, será difícil de implementar efectivamente. Es más, la evidencia confirma que las personas pueden vivir espacios saludables y felices, cuando se les muestra respeto y cuidado en el trabajo, expresado por sus líderes y sus pares, cuando están conectados y vinculados a sus compañeros de trabajo, cuando sienten que su contribución al desarrollo de la empresa es bien acogido y sobre todo cuando le asignan sentido al trabajo que están realizando. ¿Cómo crees que las organizaciones pueden hacerse cargo de generar estos espacios y ambientes laborales sanos y cuidadosos para sus propios trabajadores? ¿Qué sería para ti la esencia de esta gestión?

Rodrigo: La felicidad es una decisión personal y aun cuando la empresa genere las mejores condiciones para que los trabajadores se sientan cómodos y contentos, al final sigue siendo una decisión personal.

Ser feliz es un concepto muy personal como muy bien dices tú y tiene que ver con las expectativas que tenemos acerca de determinados aspectos de la vida y la realidad. La distancia entre ambas puede generarnos como seres humanos dolor y sufrimiento. Llegamos a las empresas, que no dejan de ser sistemas organizados para la consecución de unos objetivos económicos, con nuestra historia personal. La organización, no obstante, puede y debe crear las condiciones adecuadas para desplegar nuestras fortalezas y hacer que nuestro desempeño diario sea “lo más feliz y exitoso posible” a pesar de, nuestros condicionantes personales.

Déjame que te ponga un ejemplo. Según el listado elaborado desde el año 2012 por Naciones Unidas, denominado “The World Happiness Report”, para conmemorar el primer congreso mundial sobre felicidad y bienestar, Escandinavia ha ocupado siempre el primer lugar, primero con Dinamarca y en los dos últimos años con Noruega.

Resulta por tanto paradójico que una de las regiones más adversas en climatología del mundo encabece este ranking. La respuesta hay que buscarla en aspectos como la seguridad, la confianza y el bienestar como medidas objetivas de felicidad. En este caso es el país el que lo proporciona. Los mismos principios se aplican al ámbito empresa.

Hay que hacer cosas diferentes e impregnar el espíritu de toda la organización: como por ejemplo, nuestros formatos de reuniones diferentes tipo “walk & talk”, espacios alternativos para reunirse o pensar, entrevistas apreciativas, ritos de celebración y sobre todo un liderazgo firme y cercano que genere confianza y encuentros genuinos con las personas que forman parte del sistema. Todas estas acciones aplicadas de forma coherente y consistente van calando, hasta el punto de darte cuenta de que cada mañana te levantas con ilusión para ir a trabajar y dispuesto a dar lo mejor de ti mismo.

Respondiendo, por tanto a tu pregunta, te diré que no solo tiene cabida sino que tiene además todo el sentido. La primera beneficiada es la propia empresa porque sus empleados se van a sentir orgullosos de trabajar en la misma, van a ser sus mejores embajadores y está demostrado que van a ser más productivos.

Rodrigo: ¿Cómo ves el impacto de la gestión interna con la imagen de la compañía?

La imagen externa también va a mejorar y tendrán más posibilidades de atraer y retener un talento encarnado por la generación millennial que demanda empresas más felices y comprometidas. Se espera que para 2020 el 50% de la fuerza productiva sea millennial.

Un empleado comprometido con la empresa se identifica con ella, se siente orgulloso de pertenecer a la organización. Significa apego y lealtad a la empresa.

Rodrigo: En Chile y algunos países de la región se ha vuelto algo de moda el tema. Muchas consultoras hablan de la felicidad en las empresas y cómo implementarla, hay oferta para el que quiera en esta materia. Aun no se conoce a ninguna que lo haya realizado en forma efectiva y duradera. La percepción es que no tenemos aún la capacidad de formalizar con modelos serios el cómo implementar en forma efectiva la felicidad organizacional en las empresas. ¿Cómo crees que se pueda avanzar en esta materia? ¿Y qué crees que tienen que hacer las empresas para poder desarrollar el concepto y luego implementarlo a todos sus trabajadores?

La felicidad organizacional es una co-responsabilidad entre empresa y trabajador. La responsabilidad final de la felicidad sigue siendo personal. La empresa no puede hacerse cargo de la felicidad de los trabajadores. Lo que sí necesita hacer una organización es facilitar las condiciones organizacionales para el despliegue del bienestar psicológico y las fortalezas de las personas y los equipos. La felicidad organizacional es una responsabilidad de la empresa. La felicidad en el trabajo es una responsabilidad de los trabajadores.

Rodrigo ¿Somos a tu juicio co-responsables de tener las condiciones en el trabajo que nos hagan más felices?

Lo fundamental es tomar la decisión, desde la alta dirección, de que queremos cambiar la vida de las personas en las organizaciones y alinear la cultura y las acciones diarias en esa dirección.

La empresa debe promover el bienestar personal y social de sus trabajadores y fomentar el desarrollo de las competencias socioemocionales, aunque en ocasiones pasen inadvertidas. Podemos ayudar a las personas a aprender a ser felices, aquí y ahora. ¿Qué crees que ocurriría si se contempla la felicidad como un objetivo a alcanzar por los trabajadores?

Rodrigo: ¿Y si esta se cultiva día a día en las empresas? ¿Crees que es posible?

Educar las emociones debería ser una prioridad. Hoy ya sabemos que el verdadero éxito en la vida no está ligado exclusivamente a un alto coeficiente intelectual sino a otra serie de habilidades que tienen más que ver con la inteligencia emocional, entendida como la capacidad que tenemos de tomar conciencia, comprender y gestionar nuestras emociones y las de los demás. La gestión adecuada de nuestras emociones, nos ayudará a tomar mejores decisiones, gestionar mejor a nuestros conflictos, ser más creativos e innovadores, ponernos en el lugar del otro, mantener relaciones más enriquecedoras y en definitiva ser más felices.

Rodrigo: En España se está viviendo hace años una profunda crisis en el trabajo y de sentido. La tasa de paro, como llaman en España al desempleo, es cerca al 15% y en los últimos años tiene similares porcentajes y en los menores de 25 años esta asciende a cerca del 35%. También existe poca credibilidad en las empresas como consecuencia de la corrupción. ¿Cómo se puede operar -desde la mirada de felicidad en el trabajo- en ambientes, por decirlo de alguna manera, hostiles para quienes creen que efectivamente se puede ser feliz en el trabajo si se dan algunas condiciones para ello? ¿Cómo ves que se pueda hablar de felicidad en el trabajo con cifras que muestran que el tema sigue siendo un foco problemático?

La economía española lleva creciendo varios años, de hecho, en 2018 creció un 2,5%, y sin embargo, la percepción de una gran mayoría de los ciudadanos no se corresponde con esta situación de crecimiento. La razón es, que estos ciudadanos, no se ven beneficiados por esta situación. En mi opinión, el PIB no refleja de forma adecuada la situación en la que se encuentra la mayoría de la población. Habría que construir medidas que puedan medir el bienestar de una sociedad, además del crecimiento económico.

Como sabes, el índice de desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, introduce 3 dimensiones fundamentales para el bienestar: tener una vida larga y saludable, adquirir conocimientos y disfrutar de un nivel de vida digno. O sea, salud, educación e ingresos.

España ocupa el puesto 26 de entre los 59 países que ostentan un índice de desarrollo humano muy alto en el mundo (según el PNUD). No obstante, según el índice que mide la satisfacción general con la vida, del 1 al 10, los españoles se sienten satisfechos en un 6,2.

Si queremos poner a las personas primero, tenemos que saber qué les importa y mejora su bienestar y cómo aumentarlo. En España nos queda mucho trabajo por hacer.