El fin del área de Recursos Humanos Opinión

Ricardo Najari

Por Ricardo Nanjari, ingeniero civil industrial (PUC) y coach ontológico Senior (NC). Actualmente director de personas en la Universidad Alberto Hurtado.


En un tiempo cercano, todo el proceso de selección y contratación de personal, lo podrá hacer el gerente desde su escritorio electrónico, ingresando en alguna aplicación el perfil deseado, la renta, y todas las competencias requeridas para el cargo. De vuelta, con la utilización de “big data” y redes neuronales entrenadas para ello, aparecerán en pantalla los candidatos que cumplan los requisitos, sus características psicológicas, las enfermedades probables según su genoma y toda la información relevante para la función. También, posiblemente recibirá algunas opciones de postulantes robots, capaces de automejorarse recursivamente. El gerente realizará las entrevistas usando realidad mixta compartida, y con un “click”, procederá a la contratación. El internet planetario dará cuenta de este hecho. De ahí en adelante, el sistema de remuneraciones integrado se hará cargo de pagar oportunamente cada mes y vigilar la productividad con sensores que reconocen imágenes y huellas, donde sea que esté.

El ahora contratado y conectado a un cerebro global, recibirá la debida inducción con un implante de chip bajo su piel, y diariamente, podrá responder la encuesta de clima laboral en línea que le permitirá al gerente seleccionar acciones para que se mantenga un clima adecuado. Del mismo modo, se obtendrá una evaluación del desempeño del trabajador. En caso de ser una máquina, ésta ajustará permanentemente su desempeño o será capaz de diseñar una máquina más potente y más inteligente, dejando posiblemente los trabajos de menor importancia al humano. Las acciones de bienestar estarán dadas por un algoritmo que combinará los resultados de la encuesta de clima, con los datos del trabajador y de su entorno familiar, que entregará alternativas de beneficios según su perfil. También la capacitación será instantánea de acuerdo a las políticas previamente definidas por la empresa, usando implantación de chips, nanobots, realidad virtual, hologramas y asistentes inteligentes. El ciclo de vida terminará cuando el gerente, considerando una serie de algoritmos que se lo sugieran, utilice el “click” de la desvinculación, o tal vez un poco antes, cuando el propio trabajador haya seleccionado la tecla de renunciar. Fin.

Hasta aquí no ha aparecido el área de Recursos Humanos y si he omitido alguna función de las que actualmente realiza, agregue usted el servicio digital o robot que será capaz de hacerlo, tan pronto lo piense. Predecir tendencias, equipos de trabajo más eficaces, formación de líderes, sistemas de toma de decisiones, procesamiento de lenguaje, cambios culturales, etc. Todo es automatizable con inteligencia, y así como era difícil de prever hace unos pocos años que esto podría ocurrir en un futuro próximo, hoy los especialistas señalan que la singularidad tecnológica, donde la inteligencia artificial supere a la humana está próxima a llegar.

Pero, así como siempre ha habido predicciones catastróficas cuando ocurren cambios profundos y veloces en la sociedad, será el ser humano el encargado de no perder el sentido de éstos, que es precisamente mejorar la calidad de vida de las personas y hacer una sociedad más justa y equitativa.

De esta necesidad, surge la semilla de lo que pueden ser las áreas de Recursos Humanos en el futuro, promoviendo una mirada hacia lo esencial, favoreciendo el uso de tecnologías adecuadas, enfatizando el cuidado y preservación del medio ambiente y poniendo a las personas al centro. Como dice el poeta Víctor Corcoba: “siendo más de la poesía que del poder”.

De ser así, en unos años más veremos áreas de Recursos Humanos renovadas, empoderadas, proactivas, conectadas fuertemente con la sustentabilidad del Planeta, usando todos los avances tecnológicos para ponerlos al servicio del ser humano y no al revés. De lo contrario, efectivamente será el fin.