El buen clima laboral y calidad de vida en el trabajo para aumentar la productividad Opinión

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Por Rogelio Díaz Castillo. Director general en CDO Díaz y Consultores Asociados.


Nos referimos al clima laboral como una metáfora que lo relaciona con el clima meteorológico. Esta metáfora facilita el entender el clima laboral y el impacto que tiene en la gestión de la organización.

Bajo esta misma línea, podemos también decir que el “clima laboral” es cambiante y que hay ciertas variables de él que lo condicionan y que impactan nuestra motivación, estado de ánimo y salud.

Muchas de nuestras ideas «dadas por supuesto» sobre la organización son metafóricas, aunque pudiéramos no reconocerlas como tales. Por ejemplo, hablamos frecuentemente de las organizaciones como si fuesen máquinas diseñadas para conseguir determinados objetivos y que operen fluida y eficientemente. Y como resultado de esta clase de pensamiento a menudo intentamos gestionarlas de un modo mecanicista, forzando y distorsionando otras cualidades.

Los estudios de Clima Laboral corresponden a un servicio que ha tenido demanda por parte de las organizaciones chilenas durante los últimos 30 años.

Su evaluación responde a la necesidad de poder dar cuenta de las actitudes y del estado de las relaciones humanas dentro del contexto de la empresa y del efecto con que estas impactan en el desempeño, la productividad, la calidad de vida en su interior.

Así el “clima laboral” se puede entender como un sistema predominantemente de valores, creencias y supuestos existenciales mediante el cual se pretende llegar a la definición del mismo y conseguir que con las características personales de los individuos, la organización sea más efectiva.

También se podría decir que es una variable que interviene y media entre los factores organizacionales y las tendencias motivacionales de las personas y los grupos. El clima actúa como filtro a través del cual pasan los fenómenos objetivos, con que no se pretende medir la realidad tal cual es, sino en la forma cómo es percibida. Vale decir, en la interpretación de sentido que hacemos de la organización en su vida cotidiana.

Según las investigaciones realizadas y al desarrollo teórico que se ha llevado a cabo resulta que el “Clima Laboral” no es un término amorfo. Definido por algunos autores, hace referencia a seis factores claves que influyen en su manifestación:

  1. Su flexibilidad: cuán libres se sienten las personas para innovar sin verse preocupadas por los trámites burocráticos.
  2. Su sentido de responsabilidad hacia la organización.
  3. El nivel de estándares que se fija a las personas.
  4. El sentido de precisión sobre el feedback de desempeño y las recompensas.
  5. La claridad que tienen las personas acerca de la misión, visión y valores de la organización.
  6. Finalmente el nivel de compromiso hacia un propósito compartido.

El conocimiento del Clima Laboral nos da retroinformación acerca de los procesos que determinan los comportamientos organizacionales y además permite introducir cambios planificados tanto en las actitudes y conductas de los miembros, como en la estructura organizacional o en uno o más de los subsistemas que la componen.

Por otra parte, desde una mirada bastante general acera de un buen clima laboral podemos decir con propiedad que un buen clima permite mejorar la calidad de vida en el trabajo. Así ha surgido el concepto de Calidad de Vida Laboral (CVL), que abarca todas aquellas condiciones relacionadas con el trabajo, como son los horarios, la compensación, el medio ambiente laboral, los beneficios y servicios, las posibilidades de carrera profesional, las relaciones humanas, que pueden ser relevantes para el aumento del bienestar y la productividad.

A su vez, se reconoce que uno de los factores que permiten sostener un buen “clima laboral”, está relacionado con la productividad, que al mismo tiempo retroalimenta los factores de percepción de clima y por lo tanto aumenta la motivación y también los comportamientos positivos.

Finalmente, al referirnos a un factor que incide directamente en la generación de un buen clima laboral, estaríamos hablando de un ambiente en el cual las relaciones interpersonales son positivas y existe un estado de ánimo de aceptación mutua, nos permite decir, casi como metáfora, que cuando reina la confianza, se genera un buen clima laboral. La confianza amplía las posibilidades de acción en el presente, orientándose hacia un futuro que, aunque permanece incierto, se hace confiable.

La confianza sólo es posible donde es posible la verdad. Desde el punto de vista de la racionalidad, la confianza cumple la función de aumentar la potencialidad sistémica para el tratamiento de la complejidad. Mediante la confianza un sistema gana tiempo, y el tiempo es la variable crítica para la construcción de sistemas complejos.

Así hemos revisado el “clima laboral” como un proceso con “sentido” dentro de la organización, que nos puede ayudar, en forma significativa, y del cual depende nuestra calidad de vida laboral, nuestra productividad, y que se genera a través de la confianza, de la aceptación mutua, que tiene que ser construido y que depende de nosotros mismos y que trasciende la “metáfora del clima meteorológico”.