Editorial: Perdona nuestros pecados Opinión

editorial relaciones laborales

Las relaciones laborales la llevan en recursos humanos. Llenan charlas, venden libros, agotan cursos; y los abogados se benefician con su judicialización. Sin duda, los grandes ganadores de la reforma laboral reciente. Sin embargo, las pulsiones que provoca no se condice con los niveles que se espera de un país que fija sus estándares en la Ocde. Baja sindicalización; excesiva y burocrática regulación legal; relaciones laborales pobres y básicas; negociaciones colectivas por empresa de poco impacto y circunscritas a lo salarial; sin poder, es decir sin negociar de manera ramal. ¿Cómo avanzamos?


9b24870c-336e-4cb5-a232-2c09bed2c132Por Patricio Rifo, director RH Management.

 

 

 


En RH Management hemos generado contenidos que buscan poner reflexiones y avanzar en ampliar nuestra miradas. En un conversatorio reciente (ver P17), auspiciado por Sodexo, compartimos puntos de vista sobre mejores prácticas y nuestro modelo laboral con Marco Berdichevsky, vicepresidente de recursos humanos Finning Chile y José Luis Ugarte, investigador y académico UDP. Por ejemplo, Marco reconoce la ganancia de negociar con pocos sindicatos, con uno ideal. Desde su vicepresidencia RH le toca gestionar relaciones laborales en Chile, Argentina, Uruguay y Bolivia; en estas tres últimos las negociaciones colectivas son por rama y el mundo no se cae a pedazos ni se destruye la economía. Es más, la operación sigue creciendo y desarrollándose con normalidad. Tampoco le asusta y le complican las huelgas, en Chile denominadas efectivas. De hecho, cuenta, que en su casa matriz de Canadá le tocó presentar los cambios en materia de huelga que incluía la reforma laboral de Bachelet. Nadie entendía la huelga con apellidos y servicios mínimos para restarle fuerza e influencia. Allá la huelga es real sin condiciones ni aditivos. La economía 10 del mundo no se derrumba ni colapsa por una huelga, el conflicto es normal y no es una tragedia.

Por su parte, José Luis Ugarte hace una dura y contundente crítica a nuestro modelo laboral. Asegura que el modelo laboral chileno, hecho por José Piñera y en dictadura, no ha sufrido ningún cambio estructural sustantivo. Afirma que se consagra una hostilidad total al conflicto laboral y el ánimo es que el conflicto se acabe luego. Por lo tanto, sostener una obsesión regulatoria es vital para evitar el conflicto y llegar a la huelga. En 30 años, dice, hubo una pacificación total; se excluyó el conflicto y se estigmatizó la huelga. Ugarte agrega que en el código laboral de Piñera se habla de “terminar con el conflicto marxista“. En esa línea, se entiende que nuestra negociación colectiva se remite sólo a las remuneraciones y no a ver temas de dirección o gestión, como sí lo hacen en Alemania, Francia o Italia, por mencionar a algunos. El académico recalca que el cara a cara (aspecto fundamental en una gestión de personas de clase mundial) esta mediado por la legislación no por la negociación. Por eso la negociación colectiva es el centro de las relaciones laborales en la Ocde, que tienen un 60% de cobertura promedio, y en otros países, como Uruguay, es del 80 o 90%. En Chile la cobertura media de nuestra negociación colectiva llega al 8%, y en el mejor de los casos llegamos al 15%.

En los países desarrollados los modelos laborales se construyeron a partir de grandes consensos y pensando en los derechos de trabajadores y trabajadoras , y no sólo en el interés particular de las empresas. Es decir, no desde el miedo y en contra del otro. Y los resultados en productividad, confianza, compromiso y liderazgo están a la vista en esos estados.

En RHM 118 (ver desde P8) publicamos un estudio exclusivo sobre la relaciones laborales en nuestro país. Los resultados entregados por DataLab son esclarecedores. Poca confianza, relaciones verticales y autoritarias, cortoplacismos y sólo temas monetarios. Carlos Portales, director de Datalab, sugiere que las administraciones son verticales y tienen sindicatos transaccionales. Es decir, las RR.LL. se estancan en un modelo paternalista; en otras palabras, una relación cordial que sólo permite hablar pocos temas y de manera unilateral. El informe concluye que “la mayoría de las empresas en Chile siguen entrampadas en una lógica de escaso trabajo conjunto y colaborativo con sindicatos. Las organizaciones sindicales siguen ancladas en una relación periódica con las gerencias de RH o RR.LL., pero en temas higiénicos del día a día o casi exclusivamente monetarios y de corto plazo”.

Estamos amarrados a un modelo laboral, una ideología, que no da el ancho para el siglo XXI. Su diseño fue concebido en dictadura para oprimir, dividir y nivelar la cancha para un lado. Al parecer el fanatismo del pasado nos sigue penando y los pecados de algunos los pagamos todos. Y lo peor es que en estos tiempos de posverdad no sabemos quién perdona nuestros pecados.