[EDITORIAL] ¡Pagamos mal y poco! Opinión

Patricio Rifo

Las cifras siempre estuvieron ahí, disponibles, públicas. Sin embargo, no fueron noticia ni estuvieron en las portadas de nuestra prensa tradicional. Tampoco fueron materia de análisis en Icare o Enade, ni en los think tank. Menos aún fue tema en los pasillos de la Sofofa o la CPC. El 50% de nuestra fuerza laboral, con contrato establecido, legal, trabaja arduamente, y es pobre. Los $379.673 que reciben mensualmente no les permite superar la línea de la pobreza, fijada en $424.082 para un hogar compuesto por 4 personas. No les alcanza para llegar a fin de mes, y allí está la banca atenta para ofrecer créditos y poder bicicletear. ¡Bienvenido el sobreendeudamiento! Y eso no es todo. El INE nos dice que el 70,9 % de los trabajadores y trabajadoras de esta larga y angosta faja de tierra recibe menos de 550 mil pesos. ¿Qué podría hacer usted con este salario? Para el poder estás estadísticas son invisibles, transparentes. Lo que importa es el crecimiento que escuchamos a diario. ¿Crecimiento para quién?


Por Patricio Rifo, Director RH Management.


Los que trabajamos en RH tenemos un deber moral, ético y de sustentabilidad, y por qué no, de negocio también, para generar las condiciones de un salario que garantice felicidad (no angustia ni insatisfacción). De esa manera podemos asegurar un negocio próspero, de larga data, y no que su éxito sea a costa del bien estar de quienes aportan su trabajo.

Quizá un grupo importante de las empresas y gerentes RH que nos siguen sí tienen conciencia y hacen todo lo posible para dar calidad de vida a sus colaboradores. ¡Nos consta! Y no nos cabe la duda que sus salarios son muy superiores a ese 70%. Sin embargo, los números son muy duros y es probable que tengan trabajadores bajo ese umbral. Es muy fuerte constatar, que por lo bajo, 7 de 10, sólo subsiste y la pasa mal (Ver RHM 117 sobre los riesgos psicosociales desbordados en Chile).

Hoy debemos dejar de inspirar nuestra estrategia RH a partir de las modas y tendencias que nos llegan , algunas claves por cierto. La transformación digital sí es importante; la diversidad y la inclusión es fundamental; lo mismo la equidad de género o gestionar la generación Y; al igual que la profesionalización de las relaciones laborales. Pero en Chile hay algo más básico que no hemos resuelto. ¡Pagamos poco y mal a la mayoría de nuestros colaboradores! No basta tener a los mejores en compensación y beneficios pensando en incrementar el salario del 1,5% de la fuerza laboral. ¿Podemos hacer algo más? ¿Su inteligencia y capacidad la podemos poner a disposición de disminuir la brecha salarial?

Los que trabajamos en RH tenemos un deber moral, ético y de sustentabilidad, y por qué no, de negocio también, para generar las condiciones de un salario que garantice felicidad (no angustia ni insatisfacción).

Creemos que RH es más que pagar sueldos y cumplir con las leyes sociales. Estamos convencidos que damos valor y somos estratégicos para el management del siglo XXI. O como dice Janet Spröhnle, directora ejecutiva de People & Partners, “los gerentes RH son los guardianes y guardianas del alma de las empresas”; y por antonomasia del país también. Si somos guardianes de lo sagrado debemos proteger lo que para el ser humano es hoy su vía para mejorar su condición de vida, su sueldo.

En el reportaje principal de RHM 119 los investigadores y expertos de la Fundación Sol demuestran que recurrir sólo al mercado para pagar sueldos es una falacia. Afirman que la fijación del valor de un salario es político, ético, y que debe estar conectado a mejorar el bienestar de los trabajadores , y no ceñirse a las reglas frías del mercado que por más de 30 años nos tienen como el país más desigual de la Ocde.

Por eso en RH si pensamos en un sueldo emocional no sirve. No es suficiente si existen un grupo de colaboradores que están en el 50 o en el 70,9% de quienes ganan menos de 550 mil pesos al mes. ¿De qué sirve salir el viernes a las 14 horas, el día saludable o la fiesta de cumpleaños si el sueldo no me alcanza? ¿No sería mejor asegurar una remuneración que los saque de la pobreza o la precariedad?

Es impresentable que en el Chile de los sueldos bajos, un grupo muy pequeñísimo de compatriotas asegure su destino y el de sus bisnietos con salarios 267 veces más alto que el 50% de la fuerza laboral (según La Segunda Julio Ponce Lerou recibía hace cuatro años 101.000.000 mensuales). Acá es fundamental ampliar nuestra mirada y sacar de la transparencia los bajos sueldos y lo mal que pagamos. Su mejora no depende de la productividad. ¡Depende de nosotros! Si no lo hacemos la historia cobrará su parte.

 

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