El sentido de trabajar Opinión

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La moda de la felicidad en las organizaciones debería llegar pronto a su fin. Las organizaciones no buscan la felicidad, los seres humanos, sí. Es cierto que las organizaciones están compuestas por seres humanos, pero sus objetivos son diferentes y como lo demuestra la práctica, muchas veces éstos se alejan y contradicen los anhelos individuales de búsqueda de la felicidad.

Por ello, me parece más adecuado hablar del sentido de trabajar, tomando los conceptos del libro del mismo nombre que publicó hace algunos años el profesor Dave Ulrich junto a su esposa Wendy (Editorial LID, España 2011). Los autores sostienen que: “el trabajo siempre será trabajo – a veces monótono o rutinario, a veces estresante –, pero puede aportar mucho más que dinero a nuestras vidas, si los líderes se preocupan por desarrollar recursos que motiven a los empleados a trabajar más y permiten que ese trabajo les aporte algo, les aporte sentido”. Una declaración honesta donde no se oculta que lo que las organizaciones buscan en sus colaboradores es más productividad, que trabajen más. Por su parte, las personas que encuentran el sentido del trabajo, aportan de mejor forma a la razón de ser de la organización, que es crear valor para los clientes, accionistas y la comunidad. Si bien, es la persona quien puede dar o no sentido a su trabajo, la organización a través de sus líderes puede ayudar a generar ese sentido.

Los líderes organizacionales pueden ser generadores de sentido, al compartir una visión, al fomentar la colaboración y al comunicar sus valores e ideas. El matrimonio Ulrich, sostiene que los líderes que ponen el foco en a donde van y en cómo llegar, sin prestar atención en quienes le acompañan, se pierden la posibilidad de crear organizaciones abundantes. Una organización abundante, según ellos, es aquella que tiene mucha creatividad, esperanza, resiliencia, ingenio y liderazgo. No se centra en la escasez, el miedo y el corto plazo, sino en las oportunidades y sinergias, en el propósito y en la integridad. En los buenos y malos momentos, ese tipo de organización genera sentido.

La organización abundante tiene una identidad clara, un propósito y una dirección, sus equipos están altamente relacionados coordinando acciones, los trabajadores se sienten comprometidos, con conexiones eficaces y existe un clima de preocupación por los trabajadores. El líder puede ayudar a los trabajadores a clarificar su identidad personal, a cultivar sus fortalezas para conectarlas con la identidad de la organización, estando a disposición del equipo con actitud humilde y de servicio. El desafío para el líder es crear un trabajo que le permita al trabajador sentir que contribuye a los resultados.
Encontrar sentido al trabajo es una opción real para cualquiera, sin la ilusión de pensar que a la organización le interesa su felicidad. De este modo, no habrá sorpresas cuando ante un cambio de líder, una reestructuración, una fusión o una crisis, ese trabajador deba ser desvinculado, porque ya no aporta valor o no es productivo.

dave ulrichPor Ricardo Nanjarí, Gerente de Personas EFE. Publicado en RHM 89.