Actuación auténtica y liderazgo: una perspectiva relacional Opinión

Eduardo Escalante

Por Eduardo Escalante Gómez, Investigador en Universidad Juan Agustín Maza y Fundación Universitas (Mendoza, Argentina).

«No participes si no está en ti, una parte debe ser real para ti antes de que pueda ser real para una audiencia …». Dustin Hoffman interpretando a Michael Dorsey en la película ‘Tootsie’.

Una búsqueda en Google del término «autenticidad y liderazgo» arrojó 32.9 millones de resultados. Lo que indicaría cierta obsesión con ser auténticos.

El fenómeno del liderazgo es una de las características fundamentales de la condición humana. No es sorprendente que el liderazgo surja de una forma u otra en todas las ciencias sociales. Este es un tema que ha atraído la atención de los pensadores durante miles de años, lo cual es un indicio de lo extraordinariamente difícil que es estudiar de manera integral el liderazgo fuera de un nicho disciplinario definido, como los estudios de administración.

Uno escucha diferentes enfoques a menudo unos se presentan como universalmente superior a otros enfoques. En las organizaciones se escucha por ejemplo:

«Un buen jefe sabe cómo mandar a las tropas»; «No, un buen jefe involucra a todos en las decisiones»; «Eso es una locura. El consenso da como resultado un compromiso subóptimo y mata el verdadero progreso»; «El mando centralizado ignora las diferentes vistas y pierde oportunidades».

Algunos atribuyen los diferentes estilos de liderazgo a las estructuras sociales de la época; ninguno es necesariamente mejor o peor, sino que cada tendencia coincide con el pensamiento predominante de la generación en el poder.

El liderazgo se estudia desde todos los ángulos: estilos, tipos, externalidades políticas, seguimiento, el ciclo de vida del liderazgo, aspectos organizativos, cuestiones de comunicación, líderes femeninas y liderazgo internacional entre otros. Sin embargo, solo recientemente se produce un giro importante hacia la comprensión del liderazgo como un tema de vínculo, de relaciones sacando el tema del enfoque esencialista e individualista, de las raíces exclusivamente cognitiva.Se trata de un sentido distinto de la realidad.

En especial, en un mundo en el que ya no solo importan las generaciones, por ejemplo, millenials, sino también las cuestiones de género, raza… A nuestra era no le faltan grandes ideas, ni maneras de aplicar la nueva tecnología para arreglar industrias globales y aumentar la prosperidad, pero si faltan ideas y prácticas para mejorar el estado de nuestra humanidad.

Por otro lado, los emprendedores emergentes si bien no tienen problemas para atraer contribuyentes de gran energía, si tienen dificultades para encontrar ejecutivos talentosos e impulsados ​​que puedan liderar e inspirar a partir de generar equipos de trabajo en estructuras más horizontales. A menudo, la dependencia en la búsqueda del poder termina generando alguna forma de violencia simbólica sobre las personas.

Hay una brecha notable entre la mayoría de los jóvenes genios que sobresalen en matemáticas y ciencias y aquellos que demuestran capacidad de comprender el liderazgo como una cuestión relacional. No se logra comprender que los grandes movimientos de los últimos tres siglos no fueron meros accidentes históricos, sino el resultado de cierto conjunto de ideas sobre justicia, igualdad y libertad que en la actualidad se convierten en nuevos movimientos sociales dirigidos a restaurar derechos perdidos y debidamente merecidos. Respuestas sociales a respuestas teóricamente verdaderas.

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