40 horas: mirando hacia un nuevo modelo laboral Entrevista, Reportaje

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RH Management busca aportar miradas distintas para mejorar el debate sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas. Estamos convencidos que debemos tener como país un diálogo de Estado más profundo, sin titulares fáciles para la prensa, con más data analytic, menos Cadem, y escuchando a todos, y no sólo a quienes no me incomodan.

Hoy necesitamos un nuevo contrato social para un mundo del trabajo que se adecúe a las exigencias del siglo XXI y que contemple una mejora real de la calidad de vida de las y los trabajadores.

La crisis de las pensiones, el alto endeudamiento de la fuerza laboral, los bajos sueldos de una mayoría cercana al 74%, la educación pública que no crea posibilidades, la desigualdad, la brecha salarial, la depresión y otros males de salud mental al alza, son indicadores no económicos invaluables que debe ser incorporadas por quienes definen y deciden las políticas públicas.

Para dar más fuelle al actual debate invitamos a reflexionar a expertos y académicos. Nos acompañarán:
Lunes 12: Marco Kremerman, investigador de la Fundación Sol.
Martes 13: Sergio Gamonal, abogado laboralista y académico de la Universidad Adolfo Ibañez.
Miércoles 14: José Luis Ugarte, profesor de derecho laboral en la Universidad Diego Portales (UDP) y Universidad Alberto Hurtado (UAH). Viernes 16.
– Carlos Portales, director en DataLab, profesor Escuela de Administración Pontificia Universidad Católica y director diplomado en gestión de personas.
– Elisa Ansoleaga, investigadora del Pepet en la UDP.
– Yerko Ljubetic, exsubsecretario del trabajo que tramitó la reducción de jornada laboral de 48 a 45 durante el 2000 y actualmente ejerce como profesor en la FEN de la UAH.


La mirada de la Fundación Sol:

«No vamos a ser más productivos si trabajamos 45 horas en vez de 40»

Conversamos con Marco Kremerman, investigador de la Fundación sol y profesor en las universidades de Santiago y Chile (*). Acá sus puntos de vista:

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¿Qué te parece el nivel del debate respecto a la reducción de la jornada laboral a 40 horas?

– Nuevamente, cuando uno revisa las declaraciones que hemos visto en las últimas semanas, el rigor técnico se traduce en declaraciones políticas. Todas las opiniones de quienes de oponen a que exista una reducción directa de la jornada se reducen a mostrar un punto de vista como la adaptabilidad o flexibilidad. De hecho, en un debate que fuimos a CNN, se decía que los millennials buscan otras cosas, quieren trabajar más horas porque son jóvenes y con más energía. No podemos legislar para un grupo pequeño de personas, con hartos niveles de educación, hay una estigmatización de una generación que se comporta de distintas maneras.

¿Qué pasa si se reduce la jornada laboral?

– Hay un estudio hecho por el propio coordinador laboral actual del Ministerio de Hacienda, el economista Rafael Sánchez, que indica que cuando se redujo la jornada laboral de 48 a 45 horas no pasó nada.

Ahí tenemos una evidencia concreta. Efectivamente si uno aumenta un costo en términos bien teóricos, porque lo que se está diciendo es: a ver, dejando todo lo demás constante, si la persona trabaja cinco horas menos efectivamente puede haber menos horas de trabajo, lo mismo si subo el salario mínimo, pero esa no es la discusión. La discusión es cómo organizamos la sociedad, cómo organizamos la matriz productiva para que funcione de una manera más sustentable. Entonces los indicadores de estrés, de burnout, datos de no realización familiar, de no tener tiempo para ver a los hijos, es un antecedente muy fuerte, y los datos de productividad, en el sentido de lo que sí se puede decir, es que no podemos asegurar que bajando a las 40 horas vamos a disminuir la productividad.

Una tesis debería ser porque estamos muy apretados, estamos trabajando, estamos sufriendo en el trabajo. Sin embargo, lo que sí sabemos es que teniendo una jornada de 45 horas no vamos a ser más productivos. Se puede decir lo contrario. No necesariamente vamos a ser más productivos trabajando 45 horas en vez de 40, primer punto. No se puede demostrar directamente que vamos a aumentar la productividad en un 10%, no lo sé, los economistas hacen muchas proyecciones y se equivocan en todas, porque es una ciencia social. Lo que sí me atrevo a decir es que teniendo la misma jornada, manteniendo las 45 horas, no vamos a salir de los estancamientos de la productividad total de factores.

En segundo lugar, la discusión de productividad es una discusión política y de mediano y largo plazo. Me da lo mismo aumentar la productividad en un año si después bajo en los años siguientes. Aquí tenemos que pensar como chilenos y personas que viven en Chile. Hacen su trabajo, lo hacen en condiciones óptimas, con mejores salarios, en una jornada que permita compatibilizar trabajo y familia. Ese es el objetivo de trabajar, ese es el objetivo de generar riqueza, no es acumular por acumular, porque lo más icónico de quienes nos dicen productividad, productividad, es acumular, acumular, que es la definición de capitalismo.

¿Y qué deberíamos discutir entonces?

– La definición de una sociedad donde todos tengan una mejor calidad de vida. Sin embargo, los marcos teóricos tradicionales que se usan hoy nos sitúan en un espacio de ciego de discusión.

Estamos hablando de cambios civilizatorios que se van dando, los cuales van aumentando las condiciones básicas necesarias para la sustentabilidad de un modelo de desarrollo. No es segura esa sustentabilidad si es que el capital sigue explotando el medioambiente y haciendo uso de la deuda para salir adelante.

Lo que pasa es que ahí se están pisando la cola cuando utilizan ese tipo de argumentos. Efectivamente lo que podría suceder, en términos de alguna tesis, es que las nuevas personas contratadas se les pueda contratar con salarios más bajos, pero el punto es que estamos hablando sobre un escenario precario.

Para que eso no ocurra generemos un modelo de relaciones laborales con fuerte presencia sindical para que la posibilidad de bajar los salarios no exista. Subamos el salario mínimo de tal manera de que si va a venir una caída de salarios siempre exista un piso que permita la subsistencia digna de un trabajador y su grupo familiar. Cuando se le hace esa contra pregunta a las personas que nos dan esos argumentos, no tienen salida, lo mismo que las AFP que dicen que son los bajos salarios, entonces mejoremos los salarios, pero no podemos hacerlo porque el mismo sistema AFP no lo permite porque las tasas se invierten en los mismos grupos económicos. Lo mismo de siempre.


(*) Marco Kremerman es licenciado en ciencias económicas y administrativas Pontificia Universidad Católica de Chile, y máster en políticas del trabajo y relaciones laborales en Alma Mater Studiorum, Universitá de Bologna (Italia)/Universidad Central (Chile). Además es investigador en Fundación SOL en temas de desigualdad, salarios, seguridad social y educación. También trabaja como profesor del curso análisis de microdatos usando stata y politicas del trabajo, relaciones laborales y seguridad social en magíster en gerencia y políticas públicas, Universidad de Santiago de Chile y como académico de economía I y II en trabajo social Universidad de Chile.