Restaurar, restablecer, recuperar. El turno de Sebastián Edwards

En esta columna, Mandiola Cotroneo analiza cómo las propuestas de Sebastián Edwards para la educación superior chilena representan un intento de restablecer un orden patriarcal, excluyendo las humanidades y el pensamiento crítico. Desde su podio de privilegio, Edwards aboga por un retorno a un modelo educativo segregado y elitista, restringiendo el impacto de las políticas públicas solo a la ingeniería aplicada y las técnicas instrumentales.

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Por Marcela Mandiola Cotroneo, Ph.D., investigadora, docente y consultora en HechoenGénero.

Esto ya es una cruzada. Tercera columna escrita para confrontar directamente la embestida conservadora de ciertas masculinidades hegemónicas que insisten en Restablecer su orden patriarcal profundo. Antes fueron las desafortunadas intervenciones de Gerardo Varela en El Mercurio ensalzando al fordismo; luego el de José De Gregorio y su discurso disciplinador e intimidante a sus egresados y egresadas de la FEN. Hoy se trata de Sebastián Edwards. Todos varones blancos de clase alta, un abogado y dos economistas, que desde el podio del privilegio se suman al coro de las R: el intento ultraconservador que busca Restablecer y Recuperar el control patriarcal sobre la vida social organizada.

Sebastián Edwards cada tanto Reaparece en Chile intentando incidir en el quehacer del país. Hoy su propuesta apunta al mundo de la educación superior. Propone Retraer a Beauchef, la Facultad de Ingeniería, de la Universidad de Chile, con el Restringido propósito de impactar en los rankings internacionales.

Sostiene que los ingenieros (si, nombra solo a los varones que forman parte de dicha práctica), podrían desarrollar más tecnología para contribuir al país si pudieran trabajar solos – ‘sin tonterías’ asevera. Para el economista Edwards, la tontería son las humanidades y el pensamiento crítico. Toda una vida dedicada a la academia, una larga trayectoria en universidades del Norte Global que no le permiten más que el insulto y la descalificación para referirse a las disciplinas del conocimiento que él considera Rechazables. Remata sugiriendo incluso el cierre de las becas de postgrado para las humanidades, Restringiendo los esfuerzos de la política pública sólo a la ingeniería aplicada. Su argumento es la falta de futuro de las carreras de humanidades, enfatizando que no hay que darle facilidades. Literal.

Para Sebastián Edwards, pensar en grande es sinónimo de Reprimir el pensamiento crítico y la expresión política de las comunidades estudiantiles. Pensar en grande es Relegar el desarrollo de las humanidades en pos del privilegio de la técnica instrumental. Pensar en grande es Retraer unidades académicas de su relación y contacto con la pluralidad universitaria. Pensar en grande es Restringir el impacto de las políticas públicas solo a grupos fuertemente colonizados por lo masculino. Pensar en grande es Reducir el desempeño universitario a la ubicación en rankings de mercado internacionales. Pensar en grande es Reproducir la voz del privilegio masculino reververada por los medios al servicio del capital.

Pero Sebastián Edwards va incluso más allá. No contento con Redefinir los contornos de la educación superior como una práctica subordinada al modelo económico imperante, aspira a Reinstalar las lógicas más tradicionales de la educación nacional. Rememora con nostalgia el tiempo de su infancia, aquellos años donde la escolarización segregada por sexo Reunía en escasas instituciones tradicionales a un puñado selecto de jóvenes varones de la capital del país. En los establecimientos que él enumera se cocinaba a fuego lento el sutil Recambio del poder a través de anquilosadas formas de Reproducción.

Edwards Recuerda el control y la verticalidad como valores privilegiados del sistema educativo. Remueve los impactos de las luchas por la democracia, la justicia social y la igualdad para Reincidir en el autoritarismo, el poder concentrado y la Relegación de la diferencia. Edwards Romantiza la dictadura. Edwards Revive la segregación. Edwards Rescata la inequidad. Edwards Reinstala la lógica superficial y mediocre de los indicadores cuantitativos que han invisibilizado lo que su disciplina ha llamado externalidades. Un eufemismo para referirse a la pobreza, el sexismo, el racismo, el capacitismo, la crisis ambiental, el desplazamiento forzado y todos aquellos dolores que las humanidades, el arte y las ciencias sociales se han esforzado por hacer presente y por superar. Esfuerzo que ha utilizado muchos más, y más variados, recursos verbales, intelectuales, afectivos y éticos que el ‘pecado mortal’ al que él nos quiere Retrotraer.

Solo nos queda insistir en que ciertas posturas debieran considerar su Retiro.

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