Casi 8 de cada 10 trabajadores en Estados Unidos dicen haber sido engañados durante el proceso de contratación, al enfrentarse a condiciones laborales que no coincidían con lo prometido. Así lo señala un reportaje publicado por WorkLife, basado en un estudio de la plataforma de empleo Monster. Esta práctica, conocida como “catfishing”, no solo impacta en la experiencia individual de quienes postulan, sino que tiene efectos directos sobre el clima organizacional, la productividad y la retención de talento.
El informe se construyó a partir de una encuesta a más de 1.400 trabajadores estadounidenses, de los cuales un 78 % afirmó haber aceptado un empleo cuyas características reales diferían significativamente de las descritas en la oferta. Entre las principales inconsistencias se identifican funciones laborales distintas (42 %), una cultura organizacional que no coincide con lo anunciado (34 %) y compensaciones que no alcanzan lo pactado (33 %). Además, un 31 % reportó haber recibido descripciones de puesto poco claras o intencionadamente confusas.
La práctica del “catfishing” no es nueva, pero se ha intensificado en un contexto donde las organizaciones compiten agresivamente por atraer talento. Según los datos presentados, el 41 % de quienes se sintieron engañados por su empleador dejaron el puesto en los primeros seis meses. Esta rotación temprana representa un alto costo para las organizaciones, tanto en términos económicos como en el desgaste del equipo interno.
El artículo también destaca cómo la experiencia negativa se traduce en una pérdida de confianza hacia los empleadores, generando consecuencias a largo plazo para la marca empleadora. Quienes atraviesan procesos de selección engañosos tienden a compartir sus experiencias en redes sociales o plataformas especializadas, afectando la percepción externa sobre la empresa y dificultando futuras contrataciones.
Aunque el foco del estudio estuvo en los postulantes, también se menciona que el “catfishing” puede ocurrir en sentido inverso. Algunos candidatos, en un intento por destacar en procesos altamente competitivos, exageran o distorsionan sus habilidades y experiencia. Esto genera una dinámica de desconfianza mutua, donde ambas partes llegan al inicio de la relación laboral con expectativas desalineadas.
Las consecuencias de este fenómeno se traducen en problemas de integración, caídas en la productividad y, en muchos casos, decisiones de desvinculación que se podrían haber evitado con procesos más honestos y realistas. El 85 % de quienes admitieron haber mentido en sus aplicaciones declararon que lo hicieron por sentirse presionados a competir, mientras que un 63 % lo justificó por el deseo de ajustarse a lo que creían que el empleador quería oír.
Desde una mirada organizacional, el “catfishing” representa un desafío que va más allá de los procesos de reclutamiento. Toca aspectos estructurales como la cultura interna, las políticas de onboarding, y el compromiso de liderazgos honestos. La desalineación entre lo que se promete y lo que realmente se ofrece puede provocar desmotivación, menor rendimiento e incluso conflictos laborales.
Un dato relevante del estudio de Monster es que el 92 % de los trabajadores consultados valoran la transparencia por sobre otros factores al momento de postular a un cargo. Esto sugiere que construir confianza desde el inicio del proceso de selección es una herramienta clave para fortalecer la fidelización del talento.
Frente a este escenario, la recomendación que emerge con más fuerza es revisar críticamente los mensajes que se comunican en las ofertas laborales, asegurando coherencia con la experiencia real del trabajo. Asimismo, fomentar una cultura organizacional basada en la honestidad, con líderes que promuevan el diálogo abierto, podría ser una vía para reducir los niveles de desconfianza y fortalecer el vínculo entre la empresa y sus trabajadores.