¿Por qué hay más casos de alzheimer entre las mujeres?

Se sugiere que las empresas incentiven a sus colaboradoras de más de 45 años a realizarse exámenes preventivos que están asociados a esta enfermedad.

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Casi 120 años han pasado desde que el médico alemán Alöis Alzheimer describió por primera vez la enfermedad neurodegenerativa que lleva su nombre.

Los últimos datos sobre la enfermedad de Alzheimer sugieren que no fue una coincidencia que el primer caso identificado fuera una mujer: hoy sabemos que en torno a dos tercios de las personas afectadas lo son. Concretamente, un estudio realizado en 2017 ya demostraba que en Europa un 3,31% de los hombres padecen alzhéimer frente al 7,13% de las europeas –más del doble–. Sin embargo, hasta hace relativamente poco tiempo a esta diferencia no se le había dado toda la importancia que merece, según la BBC.

El principal factor de riesgo de padecer alzheimer es la edad. Entre la población general es más común que las mujeres alcancen o superen los 85 años. Por tanto, se había dado por hecho que ellas tenían más probabilidad de sufrirla simplemente por tener una mayor esperanza de vida.

Sin embargo, ahora sabemos que este hecho no explica la realidad clínica. Desde un punto de vista biológico, los cambios hormonales típicos del envejecimiento femenino están en el punto de mira de la investigación del alzheimer desde hace bastantes años. Ahí entran en juego los estrógenos, hormonas esteroideas producidas principalmente por los ovarios, aunque también por las glándulas adrenales, el tejido adiposo y el cerebro.

Por tanto, es evidente que la pérdida de estrógenos debido a la menopausia parece tener mucho que decir. Tanto es así que las mujeres a las que se les han extirpado los ovarios con menos de 50 años, también presentan un mayor riesgo de padecer daño cognitivo y alzheimer.

Por eso se están haciendo investigaciones para averiguar si la terapia hormonal sustitutiva (es decir, aportar estrógenos en forma de medicación al inicio o durante la menopausia) podría tener una función neuroprotectora.

Según el Dr. Daniel Bórquez, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Diego Portales (UDP), hoy en día aproximadamente dos de cada tres pacientes con enfermedad de alzheimer son mujeres y el sexo es, después de la edad, uno de los principales factores de riesgo. Esto ha puesto la atención en un posible rol de los estrógenos en esta enfermedad.

“Aunque hay una gran variabilidad en los resultados de los estudios, la terapia de reemplazo de estrógenos parece reducir significativamente el riesgo de desarrollar alzheimer en mujeres postmenopáusicas. Sin embargo, dicha terapia se ha asociado a un incremento de riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer, especialmente cáncer de mama, por lo que su uso debe ser cuidadosamente supervisado”, señaló el facultativo.

Actualmente no se disponen de exámenes que permitan predecir el desarrollo futuro de deterioro cognitivo o Alzheimer, menos considerando que la mayoría de los casos de esta enfermedad se dan en personas mayores de 65 años, 20 años después de la edad promedio de inicio de la menopausia en mujeres.

A su vez, la doctora Giesela Hornung, neuróloga y académica de la Universidad San Sebastián, concordó en el ser mujer menopaúsica y la edad son factores que influyen en esta enfermedad y en riesgos cardiovasculares.

“Por lo tanto, la recomendación para las mujeres que están alrededor de la menopausia, o sea, cerca de los 45 años, es ojalá consultar precozmente a su ginecólogo y ver la posibilidad de inicio de una terapia de reemplazo hormonal, dependiendo de las características de cada mujer y al mismo tiempo, como sabemos que los factores de riesgo cardiovascular se comparten con los de demencia en la edad adulta, la idea es implementar las medidas que ayuden”.

La médica señaló que “lo ideal es que las empresas promuevan la realización de exámenes preventivos a todos sus colaboradores, dado que el riesgo cardiovascular aumenta el de alzheimer, la detección de patologías, como la diabetes, la hipertensión, los problemas de colesterol y la obesidad son enfermedades que también, en la medida que los controlemos, nos ayudarán a evitar la demencia en el futuro”.

Dentro de los consejos de la facultativa son evitar el tabaquismo, cuidar el peso, y “tratar de aprender cosas nuevas, o sea ofrecer retos a la mente. Eso favorece algo que se llama reserva cognitiva, son redes neuronales que se van generando en la medida que estimulamos el cerebro y en la medida que tengamos más redes neuronales, entonces los problemas de memoria o un inicio de una demencia se puede atrasar, incluso evitar”.

Agregó que esta estimulación cerebral se logra a través del aprendizaje de un nuevo idioma u otras habilidades como pintar, bailar participar de grupos de teatro, “todo lo que sea un reto para nuestra mente y que vaya creando nuevas habilidades en nuestro cerebro, además de incluir las relaciones sociales, el socializar con otras personas, mantenernos activos, salir, debatir, conversar”.

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