Nueva Ley Karin y desafío en el resguardo psicológico de la víctima

La nueva Ley Karin establece mecanismos de resguardo psicológico para la víctima, incluyendo confidencialidad, separación de espacios físicos y atención psicológica temprana. José Tomás Freire destaca las dudas sobre cómo estos mecanismos enfrentarán los retrasos en los tribunales laborales y la capacidad de la Dirección del Trabajo para responder a tiempo.

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Por José Tomás Freire, consultor organizacional en salud mental y trabajo.

Dentro la nueva ley existen mecanismos respecto del resguardo psicológico de la víctima. Primero que todo establece que la investigación debe ceñirse a la confidencialidad. Pero también establece medidas inmediatas como: la separación de los espacios físicos, la redistribución del tiempo de la jornada y proporcionar atención psicológica temprana mediante las mutualidades.

En el caso de las organizaciones (privadas) que no dependan del Estado o municipios, éstas podrán desarrollar sus propias investigaciones en un plazo no mayor a 30 días corridos, tal como señala la norma. Quién lleve la investigación, idealmente debe ser personal de recursos humanos, con formación en materia de acoso laboral/sexual, perspectiva de género y derechos fundamentales. Una vez terminado el proceso se deben remitir estos antecedentes a la Dirección del Trabajo, institución que tiene como plazo 30 días para responder, de lo contrario se toma como válida la investigación de la empresa.

Lo anterior es en el caso ideal que las empresas cuenten con los recursos y formación para llevar a cabo esas investigaciones. No obstante, también el empleador o la víctima pueden tomar otro camino y derivar los antecedentes para que la DT se pronuncie al respecto.

Es en este punto dónde surgen las dudas, en el entendido que la materia de acoso laboral/sexual es prioritaria, los tribunales laborales presentan retrasos ¿Cómo se van a articular estos retrasos con el resguardo psicológico de la víctima? ¿Qué sucede si al regresar la víctima aún la DT no se ha pronunciado? ¿Se tendrá que reincorporar al trabajo con el victimario/a en el contexto de trabajo? ¿Cuenta la DT con los recursos humanos y técnicos suficientes para dar respuesta ante una eventual alza de los casos a partir del 01 de agosto? ¿Recibirán las prestaciones en materia de seguridad social aquellos casos que las mutuales califiquen como enfermedad común? ¿El reintegro porgresivo incorporará medidas de seguimiento? Estas y muchas más preguntas son las que surgen en la víspera de los lineamientos por parte de la DT y la Suseso.

Las palabras tejidas en esta columna son el eco singular del autor, sin ataduras ni corsés editoriales. Aquí, la responsabilidad recae en quien escribe, no en las creencias de RH Management.

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