Cuando las organizaciones sitúan el bienestar como eje central de su cultura, transforman no solo sus entornos de trabajo, sino también el vínculo con sus propósitos más profundos. Así lo expresó Catherine Railhet, gerente de recursos humanos de Natura Chile, al participar en el panel “Creando culturas organizacionales saludables que impulsen el bienestar y la productividad”, organizado por la Universidad Tecmilenio y la Universidad Adolfo Ibáñez. La ejecutiva compartió la experiencia de su empresa, donde el bienestar no es un beneficio adicional, sino el corazón del modelo de gestión.
La actividad, que reunió a líderes del área de recursos humanos, fue parte del reconocimiento internacional Factor Wellbeing, una iniciativa que busca distinguir a organizaciones comprometidas con culturas laborales sostenibles. Railhet agradeció a la Escuela de Psicología de la UAI por promover esta distinción, valorando la oportunidad de intercambiar visiones con otros referentes del sector.
Bien estar bien: un propósito que guía decisiones
Durante su intervención, Catherine Railhet destacó que en Natura “todas nuestras decisiones se basan en nuestro propósito: Bien estar bien”. Esta afirmación resume la filosofía que la compañía ha cultivado a lo largo de su trayectoria y que hoy se materializa en políticas concretas orientadas al cuidado integral de las personas.
Para Natura, el bienestar trasciende lo instrumental. No se limita a una serie de beneficios laborales, sino que constituye el núcleo de su gestión de personas. Railhet explicó que la organización integra flexibilidad, desarrollo profesional y una fuerte cultura del cuidado como pilares fundamentales de su estrategia.
Serenamente: un programa con visión integral
Uno de los ejes más visibles del compromiso de Natura con el bienestar es el programa “Serenamente”, una iniciativa que aborda el bienestar desde cuatro dimensiones: físico, mental-emocional, social y financiero. Según la ejecutiva, este enfoque integral permite que las y los colaboradores encuentren apoyo y contención en diversas áreas de su vida, fortaleciendo su vínculo con la empresa y su propósito colectivo.
Railhet compartió esta experiencia como ejemplo de cómo las organizaciones pueden transformar sus entornos cuando colocan a las personas en el centro. “Nada de lo que hoy somos sería posible sin nuestro origen, nuestro Bien estar bien”, subrayó.
Un llamado al diálogo sobre culturas saludables
Más allá de su presentación, Catherine Railhet utilizó su red para abrir un espacio de conversación e invitó a otras personas a reflexionar sobre el significado del bienestar en sus propios contextos laborales. “Cuéntenme qué es el bienestar para ustedes y cómo se manifiesta en sus organizaciones”, escribió, incentivando la construcción de una comunidad en torno a prácticas organizacionales saludables y conscientes.
El reconocimiento de iniciativas como Factor wellbeing, junto a testimonios como el de Natura Chile, refuerzan una tendencia creciente en América Latina: el bienestar no es una moda, sino una necesidad estratégica que incide en la sostenibilidad, productividad y cohesión de las organizaciones del siglo XXI.