“Narcisismo: la pandemia del siglo XXI”: claves para reconocer señales y recuperar poder personal

En “Narcisismo: la pandemia del siglo XXI”, la psicóloga clínica Lita Donoso profundiza en el trastorno de personalidad narcisista, su origen y sus manifestaciones, y propone herramientas para detectar vínculos dañinos y avanzar hacia la sanación personal.

Una nueva publicación sobre narcisismo patológico fue presentada el 13 de febrero de 2026: se trata del libro “Narcisismo: la pandemia del siglo XXI”, de la psicóloga clínica Lita Donoso, que reúne definiciones, señales y orientaciones para identificar vínculos dañinos y abordar procesos de sanación, según declaró la autora al medio La Tercera.

El texto se enmarca en el trastorno de personalidad narcisista (Tnp), descrito como un patrón grandilocuente que incluye dos características centrales: la necesidad imperativa de ser reconocido y la falta de empatía. En la publicación se cita el Dsm-5 de la Apa para enumerar signos asociados, entre ellos un sentido exagerado de importancia, necesidad excesiva de admiración, explotación interpersonal y falta de empatía.

Editado por Editorial Planeta y fechado en 2026, el libro se presenta como una guía para comprender el origen de la personalidad narcisista y su modo de manifestarse, a la vez que propone caminos para “sanar heridas y recuperar el poder personal”. La autora sostiene que su enfoque integra teoría psicoanalítica, psicología transpersonal, análisis social y herramientas espirituales.

Una guía “para todas las personas”, con una excepción explícita

Donoso plantea que el libro está dirigido a “todas las personas”, incluyendo a quienes quieren conocer más sobre narcisismo, a quienes se han sentido atrapados en relaciones tóxicas o han sido víctimas de manipulación emocional, y a quienes buscan un camino de sanación. Sin embargo, establece un límite: no está pensado para quienes tienen una estructura de personalidad narcisista.

En esa línea, la autora explica por qué ese público quedaría fuera: “Si alguien les dice ‘lee este libro’, no lo van a hacer. Y si lo hacen, va a ser para descalificarlo. El narcisista patológico no va a reconocer ninguno de los signos que se describen, porque esa es la cualidad principal del narcisismo patológico: no es capaz de reconocer su sintomatología”.

La publicación también contextualiza el trabajo de la autora a partir de su trayectoria clínica. Se la describe como psicóloga clínica de la Universidad de Chile y pionera de la psicología transpersonal en América Latina, y se menciona que es creadora del Método Alkymia Solar, definido a grandes rasgos como un método de sanación del cuerpo y la mente que integra la espiritualidad.

Origen en la infancia temprana y la distinción entre narcisismo y Tnp

Uno de los ejes del libro es el origen de la personalidad narcisista en la infancia temprana, asociado a la experiencia de cierto grado de abandono. La autora sostiene que, aunque todas las personas atraviesan experiencias de este tipo, no todas desarrollan una personalidad narcisista.

En un pasaje citado, Donoso describe conductas tempranas y las sitúa como claves de desarrollo: “En sus dos primeros años de vida, el niño tiende a la autorreferencia, demuestra falta de empatía, egoísmo y necesidad de atención permanente. Desde el punto de vista psicológico, está comenzando a experimentar y a experimentarse en un mundo que es totalmente nuevo para él”.

A partir de esa observación, plantea una orientación sobre el rol de padres o cuidadores. Según la autora, si se refuerzan conductas demandantes de atención y autorreferenciales, poniendo al infante en el centro y entregando cuidados, el desarrollo puede derivar en niños generosos, con mayor tolerancia a la frustración en edad escolar y, posteriormente, en adultos empáticos y emocionalmente sanos.

En paralelo, Donoso introduce un matiz relevante para la lectura pública del fenómeno: “todos tenemos una herida narcisista” y eso “no es bueno ni malo”, sino “simplemente una característica que con una buena terapia se puede corregir”. Además, coincide en que un grado de narcisismo no patológico puede ser clave para fortalecer elementos como la autoestima. La diferencia, subraya la publicación, es que el Tnp refiere a casos de carácter patológico, asociados a signos como los detallados por el Dsm-5.

Vínculos dañinos: sufrimiento, “castigo” y ausencia de empatía

El libro también aborda cómo se expresan los vínculos dañinos con narcisistas patológicos. En la publicación se recoge la afirmación de que, por lo general, el narcisista patológico “siente una victoria cuando te hace sufrir”, atribuyendo ese sufrimiento a un aspecto de la otra persona que lo agrede o se opone a él y que estaría siendo “castigado”.

La autora ilustra el patrón con un ejemplo centrado en la crítica: “El narciso, cuando tú le haces una crítica, que puede ser muy constructiva, la siente como una agresión personal. Entonces, te va a devolver el mayor daño posible para ‘defenderse’ (desde su perspectiva)”.

Consultada por el carácter consciente o inconsciente de esas conductas, Donoso responde que “paradójicamente son las dos cosas”. Explica que existiría una motivación inconsciente vinculada a una herida profunda, pero que “la acción como tal es completamente consciente”. “Ellos saben que están causando daño. Y no les importa”, añade, apuntando a la ausencia de empatía como rasgo esencial.

En el mismo marco, la autora aclara que las personas con Tnp no necesariamente enfrentan un cuadro psicopático, aunque señala que una persona con un cuadro psicopático sí tiene una personalidad narcisista. “Dicho al revés: un psicópata siempre tiene una personalidad narcisista grave, patológica. Detrás de un psicópata hay un narcisista patológico”.

Señales que emergen en la convivencia y foco en la prevención

Según la publicación, Donoso advierte que los rasgos del narcisismo patológico usualmente no se identifican “en un primer o segundo encuentro”, sino que “aparecen en la convivencia”. En esa línea, plantea que no sería recomendable “descartar” a alguien por señales aisladas percibidas tempranamente, pero tampoco permanecer en relaciones donde, pasado un tiempo, esos rasgos no cambian.

Otro punto destacado es la tendencia a “apurar” las relaciones, presionando para formalizar rápidamente, lo que la autora vincula con la dificultad de sostener una apariencia inicial “muy seductora y encantadora”. Desde esa mirada, la prevención pasa por observar la evolución del vínculo y el impacto emocional sostenido.

La autora también afirma que “lo primero que hay que entender es que la relación es entre dos” y que los narcisistas patológicos tienden a buscar personas inseguras, ya que otras personas podrían detectar antes los mecanismos de manipulación y cortar el lazo al reconocer señales consistentes. En una frase citada, señala: “El narciso busca a una persona insegura” y describe una secuencia de idealización inicial y maltrato posterior.

El artículo agrega ejemplos de cómo puede expresarse el maltrato: cuestionamientos sobre la ropa para un evento social o presiones para adaptarse a preferencias ajenas. Donoso propone un criterio de alerta: “Comienzan a aparecer conductas que te hacen sufrir. No es que solo te molesten… Es que lo que hace te duele. Ahí es donde hay que parar las antenas y tomar acciones, cuando lo que hace esa persona te genera dolor y te hace sentir disminuido o inhibido”.

Finalmente, se menciona que fortalecer la autoestima es fundamental para evitar caer en vínculos dañinos, y se recomienda asistir a terapia para evaluar la situación y los elementos involucrados.

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