Nace la Red de Redes de Mujeres Ejecutivas con foco en la articulación regional

La Red de Redes de Mujeres Ejecutivas fue presentada en Montevideo por organizaciones de Chile, Uruguay, Argentina y Colombia como una plataforma de colaboración para coordinar acciones, compartir aprendizajes y acelerar la participación de mujeres en la alta dirección y los directorios empresariales.

Según publicó Redmad, organizaciones de Chile, Uruguay, Argentina y Colombia lanzaron el 19 de marzo, en Montevideo, la Red de Redes de Mujeres Ejecutivas, una alianza regional orientada a fortalecer la presencia femenina en la alta dirección y en los espacios de toma de decisiones mediante un trabajo coordinado entre redes, empresas, academia, sector público y sociedad civil.

La presentación oficial se realizó en el marco del encuentro regional “Más Mujeres en la Mesa”, una instancia que reunió a líderes empresariales, representantes de organismos internacionales y actores vinculados al ecosistema de diversidad en América Latina. Allí se instaló la creación de esta nueva articulación como un paso regional para enfrentar brechas que, de acuerdo con la propia nota, siguen mostrando avances insuficientes.

En su primera etapa, la red quedó conformada por la organización chilena, Redme de Uruguay, Fame de Argentina y WIC de Colombia. El objetivo es que esta estructura no se limite a esos cuatro países y pueda ampliarse con la incorporación de nuevas redes latinoamericanas, bajo una lógica de cooperación sostenida y construcción de agenda compartida.

Alcance regional

La nueva plataforma fue definida como un “espacio de colaboración” para compartir aprendizajes, intercambiar experiencias y avanzar con mayor impacto. En esa línea, la propuesta busca acelerar el acceso y la incidencia del talento femenino en los lugares donde se toman decisiones, al tiempo que instala la diversidad como un factor relevante para mejores resultados organizacionales y una mayor competitividad.

El lanzamiento se apoya en un diagnóstico común entre los países participantes. Según las cifras reunidas en el mismo foro, considerando a Chile, Argentina, Colombia y Uruguay, cerca de solo un 20% de los puestos directivos en la región están ocupados por mujeres. En el caso chileno, la nota indica que apenas un 17% de las personas en cargos directivos son mujeres, con base en el informe de género en el sistema financiero elaborado por la CMF.

Ese escenario es presentado como uno de los principales fundamentos de la iniciativa. Aunque el texto señala que la participación femenina en Chile ha crecido en alrededor de 11 puntos porcentuales en los últimos años, también remarca que la velocidad del avance sigue siendo insuficiente frente a la necesidad de reducir las brechas con mayor rapidez. Desde Colombia, una de las representantes citadas en la nota planteó que el desafío pasa por “transformar las reglas del juego” que siguen definiendo quién accede al poder corporativo.

A partir de ese contexto, la articulación regional aparece como una respuesta colectiva a un problema compartido. La alianza pretende facilitar el intercambio de buenas prácticas, producir evidencia comparativa entre países, fortalecer la incidencia en el debate público y corporativo y acelerar procesos de cambio de manera coordinada. Más que un acuerdo puntual, la creación de la red es presentada como un precedente regional para abordar barreras estructurales desde una estrategia conjunta.

Plan común

El lanzamiento público estuvo acompañado, además, por la primera reunión de planificación estratégica de la nueva red, también realizada en Montevideo. En ese encuentro participaron representantes de los cuatro países y se definieron el propósito común, los objetivos estratégicos de mediano plazo, los principios de gobernanza y los lineamientos generales del plan de acción 2026, lo que muestra que la iniciativa comenzó con una hoja de ruta ya delineada.

La jornada incluyó igualmente un panel regional con las principales representantes de cada organización, donde se abordaron los desafíos estructurales y las oportunidades para avanzar hacia espacios de decisión más diversos. Desde Uruguay, país anfitrión, se destacó el valor de la alianza para consolidar una voz regional con mayor capacidad de incidencia, mientras que desde la conducción de la red chilena se enfatizó que, si más organizaciones se suman, “podemos multiplicar el impacto”.

Para la entidad chilena, esta incorporación supone un cambio de escala: pasar de una acción nacional a una articulación regional con potencial de impacto sistémico. Bajo esa lógica, la Red de Redes de Mujeres Ejecutivas se presenta como una plataforma para impulsar iniciativas conjuntas, fortalecer programas ya existentes y acelerar el aprendizaje colectivo entre países. El punto de fondo, según plantea la nota, es que una mayor presencia de mujeres en los espacios de decisión no responde solo a una meta de equidad, sino también a la necesidad de construir organizaciones más innovadoras, resilientes y sostenibles.

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