Un estudio de Fundación ChileMujeres y Descifra, aplicado entre el 24 y el 26 de febrero de 2026 en el marco del 8M, reveló que 46% de las mujeres consultadas declaró haber tomado la decisión de no tener o tener menos hijos para priorizar o promover su desarrollo profesional, en un contexto en que la parentalidad sigue siendo vista como un factor que afecta de manera significativa la carrera laboral.
El sondeo también indica que, al considerar en conjunto las respuestas de hombres y mujeres, 40% afirma haber tomado la decisión de no tener o tener menos hijos por razones vinculadas al desarrollo profesional. La cifra representa un alza de 2 puntos respecto del mismo estudio del año anterior. En paralelo, 46% de hombres y mujeres señala que no ha tomado esa decisión por motivos laborales, resultado que se ubica 7 puntos por debajo de la medición de 2025, cuando alcanzaba 53%.
La encuesta muestra además que esta tensión entre maternidad, paternidad y carrera profesional aparece con mayor fuerza en los grupos más jóvenes. En el tramo de 18 a 34 años, 48% declara que decidió no tener o tener menos hijos para priorizar su carrera profesional, mientras 35% afirma que aún no lo ha decidido. A su vez, entre las personas de 45 a 64 años, destaca la decisión específica de tener menos hijos, alternativa que lidera con 30%.
La parentalidad como freno percibido en la trayectoria laboral
Entre quienes optaron por no tener o tener menos hijos, casi 8 de cada 10 personas encuestadas consideran que esa determinación favoreció su desarrollo profesional, manteniendo el mismo nivel registrado en 2025. Junto con ello, 79% de ese segmento afirma que volvería a tomar la misma decisión, un dato que refuerza la idea de que, para una parte importante de las personas consultadas, la relación entre parentalidad y carrera profesional sigue estando marcada por costos concretos o expectativas de menor progreso laboral.
La percepción de impacto de tener hijos sobre la carrera laboral es, de hecho, uno de los hallazgos más consistentes del estudio. Un 43% de los encuestados sostiene que tener hijos afecta bastante la carrera y 19% señala que la afecta mucho. La diferencia por género es clara: sumadas las categorías “bastante” y “mucho”, 69% de las mujeres considera que la carrera laboral se ve afectada, frente a 54% de los hombres. En contraste, los hombres predominan en la categoría “poco” afectada, con 38%, mientras en las mujeres esa cifra llega a 24%.
A nivel general, aunque con menor intensidad que en 2025, el principal efecto atribuido a tener hijos sobre la carrera laboral sigue siendo la mayor dificultad para llegar a cargos de primera línea, mencionada por 33% de los consultados. En el caso de las mujeres, esta barrera aparece con mayor fuerza que entre los hombres y se complementa con una segunda percepción relevante: un menor desarrollo y promoción profesional. De esta manera, el estudio no solo registra decisiones personales vinculadas a la maternidad, sino también una evaluación persistente de obstáculos en la progresión laboral.
Condiciones laborales e inclusión femenina
Miguel Zlosilo, director metodológico de Descifra, sostuvo que “la encuesta revela las dificultades que hay para fomentar la natalidad, considerando que un alto porcentaje de los encuestados piensa que no tener hijos contribuye al desarrollo profesional”. En esa misma línea, añadió que iniciativas como la sala cuna universal “no parecen suficientes para cumplir con el objetivo de aumentar la natalidad”. La lectura del estudio, así, instala la discusión sobre cuánto inciden las condiciones del trabajo formal en las decisiones familiares de largo plazo.
Desde Fundación ChileMujeres, su presidenta ejecutiva, Francisca Jünemann, planteó una mirada más matizada y afirmó que existen opiniones esperanzadoras, porque coinciden con políticas empresariales y públicas orientadas a apoyar el empleo formal de las mujeres y la libertad de ser madres y padres. En esa línea, señaló que las condiciones laborales más efectivas para compatibilizar la decisión de tener hijos con un trabajo formal son la flexibilidad horaria y la sala cuna. También destacó que existe una elevada adhesión de los hombres a igualar los derechos maternales y paternales en el trabajo, lo que, a su juicio, expresa un cambio cultural profundo.
El estudio incorpora, además, una evaluación sobre inclusión laboral femenina. Allí persiste una percepción ambivalente: aunque mejora la evaluación respecto de la empresa propia, a nivel país sigue predominando la idea de que la inclusión es insuficiente. También se mantiene una brecha estructural por género, ya que los hombres tienden a evaluar de manera más positiva tanto la igualdad salarial como la promoción de inclusión, mientras las mujeres muestran una mirada más crítica sobre el sistema.
En cuanto a las medidas más valoradas para promover el empleo formal femenino, la encuesta ubica nuevamente en primer plano la igualdad de salarios y las mejores remuneraciones, siendo esta última una alternativa que crece con fuerza respecto de 2025. En contraste, flexibilidad horaria y sala cuna universal pierden prioridad relativa. A nivel de implementación interna, sobresalen la flexibilidad horaria y el trabajo híbrido, aunque persiste una brecha importante: más mujeres que hombres declaran que en su trabajo no existe ninguna medida de adaptabilidad o cuidado.