Mujer, trabajadora, profesional, ejecutiva, madre, cuidadora: ¿en qué lugar las deja la nueva constitución? Vol. 2

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La equidad de género, a pesar de los avances sustantivos e innovaciones que hace la nueva constitución, estará amarrada al Código del Trabajo elaborado en dictadura. Expertas coinciden que el fin de la discriminación hacia la mujer y la conquista definitiva de la igualdad de oportunidades será consecuencia de un proceso de cambio cultural, con otro marco legislativo más específico y una mayor fiscalización desde la inspección del trabajo. De no ser así, será letra muerta, y las mujeres tendrán que seguir esperando otros 200 años más.  

Pareciera que el camino más corto para lograr la equidad de género, la paridad en directorios, la eliminación de la brecha salarial, hacer real y concreta la corresponsabilidad, es la nueva constitución (NC). Todas las expertas coinciden.

Según las especialistas y académicas consultadas, el texto constitucional propuesto da un marco jurídico innovador que acelerará todas las demandas de las mujeres relacionados con el trabajo. Por un lado, la brecha salarial de género, hoy cercana al 21%, deberá desaparecer como consecuencia de un artículo concreto: el 46 numeral dos. Asimismo, la tan anhelada paridad será obligatoria en las instituciones públicas y el Estado estará mandatado a hacerla cumplir y a incentivar. Además, el mundo privado también deberá implementarla ya que la NC mandata a fomentar y practicar.    

Lo mismo sucede con la corresponsabilidad. Al crear un sistema integral de cuidados, tener una institucionalidad con enfoque de género, además de contar con nuevos derechos que protegen el bienestar y calidad de vida de hombres y mujeres, se forjará un círculo virtuoso que sólo dará espacio para que “ellos” asuman parte integral y equitativa de las tareas (domésticas y de cuidado) que “ellas” por milenios han desarrollado. 

Conoce la agudeza y claridad en los planteamientos jurídicos y técnicos de Paulina Alvarado Barrientos, docente en derecho del trabajo Universidad de Magallanes; Yenny Sarmiento Pinto, académica en derecho del trabajo, Universidad Católica de la Santísima Concepción y Lucía Planet Sepúlveda, profesora del derecho del trabajo Universidad de Chile.

Paulina Alvarado: legislaciones ad hoc 

Paulina Alvarado Barrientos, docente en derecho del trabajo Universidad de Magallanes, afirma que la constitución del 80 no contempla y no hace referencia a la condición de mujer, madre o cuidadora en ningún lado; en cambio la nueva sí innova, no sólo de forma semántica, si no que también en cuanto al contexto y las circunstancia en que las mujeres pueden desempeñarse en la vida social.  

La abogada sostiene que el rol de la mujer ya se ve afectado positivamente en la declaración de derechos. Asevera que de manera temprana se consagra la equidad de género en los artículos 1 y 6. Asimismo, no sólo releva 

la protección de la familia en su estado clásico, también lo hace frente a los diversos tipos para constituirla, como la que conforma un gran número de mujeres al ser jefas del hogar.

Destaca que el avance en derecho laborales colectivos (negociación colectiva ramal, huelga y sindicalización) también impactará en el desarrollo laboral de las mujeres.  A su vez, argumenta, que el artículo 45 y 49, al reconocer el trabajo doméstico y de cuidado, por lo menos asegurará un sistema de seguridad social para ellas, que hoy día no tienen y no existe. 

En relación con la corresponsabilidad, la académica de la Universidad de Magallanes señala que la nueva constitución destaca dos elementos esenciales. “El artículo 46 contempla y mantiene el derecho al trabajo y su libre elección, muy similar a la del 80, pero con enfoque especial en cuanto a condiciones laborales equitativas. Esta mención va a suponer la renovación del marco legislativo y que se replanteen, además, instituciones del derecho del trabajo que no habían sido cuestionadas hasta ahora, y que suponen una carga discriminatoria, directa o indirecta para la mujer”, sugiere. 

Al respecto opina, por ejemplo, que el derecho a sala cuna (condicionada hoy a la contratación de 20 o más trabajadoras) deberá adaptarse al nuevo marco constitucional. Argumenta que este derecho debería replantearse ya que la equidad de género es un principio constitucional estipulado en primer lugar. Y lo segundo, afirma, sobre esas mismas condiciones laborales y equitativas, el artículo 46 en el numeral dos, consagra el derecho de los trabajadores a recibir una remuneración equitativa, además de igual salario frente a un mismo trabajo con idéntico valor. “Esto es muy importante ya que está actualizado a los convenios internacionales OIT”, enfatiza. Este derecho, asegura, busca disminuir la brecha salarial de género entre hombres y mujeres, pero también otras discriminaciones.  

No obstante, pone una alerta. Nos dice que la legislación en particular va a tener que aterrizar los marcos regulatorios para que se cumpla lo mandatado en la NC. Asimismo, tendrá que diseñar una ley que no exponga a las mujeres frente a sus pares o jefes al querer igualar su remuneración, como estipula el artículo 62 bis del Código del Trabajo. De esta forma, evita caer en desuso y no ser letra muerta.

Por último, reflexiona que la participación de mujeres en directorios y en altos cargos estará determinada (influenciada) por el principio de paridad establecido como norma constituyente. 

Paulina Alvarado explica que el artículo primero numeral dos de la NC, se menciona que  la “democracia es inclusiva y paritaria”. Al estar como principio, nos indica, implica una pauta orientadora o un mandato de optimización que ordena la totalidad de las normas. “Va a tener que ser cumplido por los órganos del Estado y tendrá que promover iniciativas de paridad”, refuerza. Recalca que el Estado tendrá que promover la paridad en aquellos espacios privados vía políticas públicas, lo que traerá desafíos que antes no había. La idea, concluye la abogada, es permear a toda la sociedad con el principio de paridad. 

Yenny Sarmiento: mayor fiscalización 

Por su parte, Yenny Sarmiento Pinto, académica en derecho del trabajo, Universidad Católica de la Santísima Concepción, también coincide respecto a los avances constitucionales en materia laboral para las mujeres. Asegura que se traducirán en un impacto real. Eso sí, “sin desconocer que se trata de un fenómeno cultural, que requerirá más tiempo: la corresponsabilidad en las labores del hogar, en el cuidado de los hijos, así como la inserción, en plano de igualdad, de la mujer en el mundo laboral”, enfatiza. 

También la abogada de Concepción opina muy similar en relación a la brecha salarial. Agrega que en la práctica el Código del Trabajo es muy poco efectivo para hacer cumplir la igualdad salarial entre hombres y mujeres. Recalca que la NC “consagra por primera vez un reconocimiento al trabajo de igual valor, reconociendo lo estipulado en el Convenio 111 de la OIT. Este convenio, aún cuando estaba ratificado por Chile, no se plasmaba en nuestro ordenamiento interno, en la medida que el artículo 62 bis del Código del Trabajo, que consagra la igualdad de remuneración entre hombres y mujeres, sólo hace referencia a un mismo trabajo, limitando el ámbito de comparación a la hora de exigir la igualdad en estas materias”.  

Sostiene que el rol de la mujer en la nueva constitución significa un cambio de paradigma, “otorgando mayores derechos, a través del reconocimiento de lo señalado en instrumentos internacionales”. Plantea que “una de las principales características de este proyecto es que recoge las demandas en materia de género, en diversas materias como en el ámbito político, derechos fundamentales, como los sexuales y reproductivos, así como en materia laboral”.  

Yenny también aplaude los articulados que regulan por primera vez el trabajo doméstico y de cuidados. “Sin duda es un avance en la medida que en Chile es posible indicar, a partir de diversos estudios, que las labores de cuidado no remunerado son realizadas principalmente por mujeres con familias directas que conviven con la persona a la que cuidan. Esto se traduce en que las mujeres se ven impedidas de desarrollarse profesionalmente dedicándose a una labor que tiene un impacto directo en la economía del país, pero que no es reconocida”, profundiza.  

Sin embargo, la académica de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, advierte que los verdaderos cambios no se darán de forma automática con la nueva constitución (NC). “Se necesita que lo regulado en el proyecto constitucional se traduzca en cambios en la legislación general, puesto que no tendrá una verdadera eficacia si no se reforma, por ejemplo, el artículo 62 bis del Código del Trabajo, ya que es una norma muy poco utilizada en la práctica en la medida que establece exigencias que impiden que las mujeres que sufren discriminación salarial realicen las denuncias pertinentes; o no se reforme lo relativo al post natal en la medida que se trata de un permiso otorgado exclusivamente a la madre, y sólo de manera facultativa podrá ceder un tiempo muy breve al padre, lo que hace que generalmente no sea utilizado. Otro de los aspectos que requiere reformarse es lo relativo a las salas cunas, en la medida que se trata de una obligación para el empleador, pero sólo se aplica cuando tenga más de veinte mujeres, lo que sin duda ocasiona grandes discriminaciones en el acceso al empleo”, concluye.  

Respecto a la participación de las mujeres, también está de acuerdo con lo planteado por Paulina Alvarado, pero agrega que ese principio de paridad consagrado, y que permeará a todo el sistema, debe ir aparejado de leyes que regulen una participación efectiva y real de las mujeres en directorios y altos cargos, tanto públicos como privados. Sin embargo, es enfática en aclarar que esto tampoco servirá si no se mejora la fiscalización por parte de los organismos dependientes del ministerio del Trabajo.  

Lucía Planet: equidad de género sustantiva

Lucía Planet Sepúlveda, profesora de derecho del trabajo de la Universidad de Chile, confirma lo dicho por sus colegas anteriores. Dice que la NC “sin duda tendrá un impacto en la vida personal y laboral de las mujeres”. Ellas, afirma, hoy en día no acceden al mercado laboral por temas de cuidados, otras los hacen sólo en jornadas parciales y las que están 100%, tienen, además una doble jornada, donde dedican más horas al hogar que los hombres. Esta situación, sostiene, impide a las mujeres alcanzar puestos directivos. En consecuencia, opina, que la nueva constitución, al contemplar la igualdad sustantiva, la perspectiva de género en la educación, un derecho a ser cuidada y cuidar, tener un sistema integral de cuidados, además de considerar derechos de conciliación, se permitirá generar políticas públicas que eliminarán las brechas entre hombres y mujeres. 

Destaca que la nueva constitución asume estas realidades y preocupaciones como tareas propias de la sociedad, y no como problemas individuales que sólo afectan a las mujeres. Señala que aquí hay un giro diametral en la importancia que les asigna a estas materias, ya que se reconocen como derechos.

Asegura que la NC deja entrever la inclusión de la mujer como un bienestar para toda la sociedad, ya que incorpora un talento que históricamente ha estado marginado por distintas razones. 

Para la abogada de la Universidad de Chile, “cargar” solo a la población femenina las labores domésticas y de cuidado, y además no visualizarlas ni valorarlas, no solo tensiona las relaciones de trabajo, sino que también la vida familiar. Señala que con la NC las mujeres no deberían ser tan discriminadas en el trabajo. “Más del 80% de las empresas no contrata mujeres o contrata menos de 20, para no pagar así el derecho a sala de cuna. Con una igualdad sustantiva, con un sistema integral de cuidados, con derechos a la vida laboral y a la conciliación, podríamos advertir que las mujeres tienen más herramientas para combatir las desigualdades”.

La especialista entiende el rol de la mujer en el nuevo Chile como determinante y central para los cambios que se proponen. A su juicio, la NC busca el liderazgo y el talento de las mujeres desde la paridad y la consagración de derechos específicos que garantizan su participación activa en la sociedad. Asevera que “el nada sin nosotras” tiene mucho sentido en el relato del texto constitucional. 

Lucía Planet argumenta que la NC está diseñada en función de cambiar la realidad de las mujeres y de igualar la cancha en oportunidades y labores. Lo sintetiza mencionando los derechos que consagra. “Igualdad sustantiva entre hombres y mujeres; el derecho a una vida libre de violencia de género y donde el Estado garantiza la no ocurrencia; el derecho a cuidar y a ser cuidado, creando un sistema integral; derecho a una justicia con enfoque de género; derecho a conciliar la vida laboral con la familiar; el derecho al trabajo remunerado digno que sea compatible con los cuidados y el tiempo libre; derecho al descanso y al ocio; derecho a la educación con enfoque de género”, señala. Asegura que hay un círculo virtuoso hacia una corresponsabilidad social, con foco en mujeres. 

Estima que esta configuración obliga al Estado, empresas y sindicatos a cambiar el trato hacia las mujeres, de tal modo que, por ejemplo, “puedan contribuir a la protección de la familia, pero que no todo recaiga en los hombros de la mujer. El Estado debe establecer políticas públicas que den equilibrio y permitan conciliar la vida laboral con la familiar”.

En relación con los cambios que se verán en lo laboral, sugiere que, al momento de existir un derecho a la igualdad sustantiva y no meramente formal, este hito impactará en la vida cotidiana de las mujeres. “Uno pudiera pensar que deberían existir bastantes cambios en lo que tenemos hoy día respecto al derecho de cuidado propiamente tal, al trabajo doméstico, y también a la protección de la maternidad, paternidad y de la vida familiar”, agrega. 

En cuanto a corresponsabilidad, destaca, que el sistema integral de cuidados puede aliviar la carga que tienen hoy las mujeres. “Se puede advertir que en materia laboral debería dictarse una legislación que comprenda los derechos propios o asociados a la maternidad, los descansos, post natales y también los derechos de cuidado de los niños, de alimentación, entre otros aspectos o cuando están enfermos, por ejemplo, que pueda no solo ser de titularidad de la mujer, sino que se pueda regular tanto para hombres como mujeres”, sostiene.

Para la docente de derecho del trabajo, al existir realmente una igualdad sustantiva consagrada en la NC, la legislación vigente se debería adaptar a ese principio. Por ejemplo, respecto a la protección de maternidad (que se denomina en realidad como protección de paternidad y vida familiar). Sin embargo, frente a este caso de inequidad, cuestiona, que la ley actual “asigne a las mujeres como titulares de derechos, salvo en escasas excepciones, en la posibilidad de ceder una parte pequeña del postnatal parental o de ceder determinado derecho, siempre que la madre lo desee, pero no consagrados como de exclusiva titularidad de los padres”.  Agrega que “esto también ha tenido un efecto perverso de la norma, en cuanto a que ha encarecido el valor de las mujeres. Uno podría decir que la equiparación de los derechos no solo favorecería una corresponsabilidad propiamente tal o paternal, sino que también pudiera eliminar esa discriminación que tienen las mujeres hoy en día en su contratación”. 

Respecto a la brecha salarial de género, opina que cuando la NC dice que no puede existir diferencia de remuneración entre hombre y mujer, se advierte lo ineficaz de la norma del artículo 62 bis, y por ende, debería “cuadrarse” con la norma constitucional. 

Por último, rescata que la equidad de género sería real y efectiva con la NC. “Sin duda que el mismo derecho a la igualdad sustantiva, y también al establecimiento de un sistema integral de cuidados, al derecho a cuidar, permite que se eliminen o que se tienda a la eliminación de las brechas existentes en torno al menor tiempo que tienen las mujeres para el ocio, al menor tiempo que tienen para realizarse, por cuanto hoy en día tienen doble jornada o están dedicadas principalmente al cuidado de la familia”, concluye. 

Ver reportaje sobre mujeres y nueva constitución Vol. 1

En foto de izquierda a derecha: Paulina Alvarado, Yenny Sarmiento y Lucía Planet.

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