Micromanagement: acoso laboral, salud mental y Foucault

Miramos un artículo de Forbes con los lentes de Michel Foucault. Así pudimos develar cómo el micromanagement trasciende la gestión para convertirse en una dinámica de poder que impacta la salud mental y la integridad profesional, desdibujando las fronteras con el acoso laboral.

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Hace un tiempo forbes.com publicó un artículo titulado “Is micromanaging a form of bullying? Here are 3 things you should nnow”, Heidi Lynne Kurter expone la delgada línea que separa el micromanagement del acoso laboral. Según Dima Suponau, cofundador de Number For Live Person, el micromanagement se constituye como una forma de acoso debido a su búsqueda implacable de control, dejando a los empleados sintiéndose menospreciados, humillados y con un deterioro significativo en su salud mental.

La autora destaca cómo tanto el acoso como el micromanagement infligen un daño psicológico considerable en las víctimas, manifestándose en problemas de salud como depresión, ansiedad, problemas del sueño, fatiga, estrés aumentado, disminución de la autoestima, falta de motivación y el temor constante a perder el empleo. A pesar de que el micromanagement pueda no ser intencional, resulta contraproducente, desempoderante y frustrante, siendo una práctica común en entornos laborales con liderazgo deficiente.

La encuesta realizada por Trinity Solutions revela datos alarmantes: el 79% de los empleados han experimentado micromanagement, el 71% indica que este interfiere en su desempeño laboral, y el 85% reporta un impacto negativo en su moral. Esto ha llevado al 69% a considerar cambiar de trabajo, y al 36% a hacerlo efectivamente.

La práctica del micromanagement no solo disminuye la confianza y la motivación de los empleados, sino que también promueve un ambiente de trabajo insalubre y tóxico. Al enfocarse en errores y debilidades, los empleados nunca sienten que su trabajo es suficientemente bueno, lo que lleva a una desconexión y a la percepción de incompetencia y desvalorización de sus habilidades.

Este análisis de Forbes nos lleva a reflexionar sobre la microfísica del poder, un concepto acuñado por Michel Foucault, que se refiere a las formas sutiles y cotidianas en que el poder se ejerce en las relaciones sociales. El micromanagement, visto desde esta perspectiva, actúa como un mecanismo de poder que no solo busca controlar el rendimiento laboral, sino también moldear y restringir la conducta de los empleados, incidiendo profundamente en su subjetividad y percepción de sí mismos.

La conexión entre el micromanagement y la microfísica del poder de Foucault radica en la manera en que ambos conceptos subrayan la importancia de las dinámicas de poder en las interacciones cotidianas y cómo estas pueden influir en la autonomía, la libertad y el bienestar de los individuos. Así, el micromanagement se revela no sólo como una práctica de gestión deficiente, sino también como una forma de ejercicio de poder que puede tener consecuencias perjudiciales para la salud mental y la dignidad de las y los trabajadores.

Filosofía útil para el management

La microfísica del poder se refiere a la forma en que el poder se ejerce a nivel cotidiano y personal, permeando las relaciones sociales más íntimas y ordinarias. Foucault argumenta que el poder no se ejerce únicamente a través de estructuras institucionales grandes y formales, como el estado o la ley, sino que también opera a través de prácticas cotidianas y discursos que forman y controlan la conducta de los individuos.

Este concepto se aleja de las nociones tradicionales de poder que se centran en la dominación directa o la coerción por parte de una autoridad centralizada. En cambio, la microfísica del poder sugiere que el poder es omnipresente y se manifiesta en las interacciones diarias, a través de técnicas y estrategias que normalizan ciertos comportamientos y excluyen otros.

Al mirar la microfísica del poder y el micromanagement en el lugar de trabajo, podemos ver cómo las prácticas de gestión detallada y controladora no son simplemente técnicas administrativas, sino ejercicios de poder que afectan la autonomía, la creatividad y el bienestar de los empleados. El micromanagement actúa en el nivel micro de las relaciones laborales, donde las constantes supervisión y evaluación detallada de las tareas:

  • Normalizan la dependencia: Los empleados se vuelven dependientes de la aprobación y las instrucciones de sus superiores para realizar incluso las tareas más básicas, lo que reduce su capacidad para actuar de manera independiente y confiar en su propio juicio.
  • Disciplinan el comportamiento: Al igual que las instituciones disciplinarias que Foucault analiza (como las escuelas, prisiones y hospitales), el micromanagement regula el comportamiento de los empleados, dictando cómo deben realizarse las tareas y monitoreando de cerca para garantizar el cumplimiento de estas normas.
  • Construyen identidades profesionales: La constante crítica y enfoque en los errores por parte de los micromanagers pueden moldear la auto-percepción de los empleados, llevándolos a ver sus habilidades y contribuciones de manera negativa. Esto afecta su identidad profesional y su autoestima.
  • Ejercen vigilancia y control: La necesidad de actualizaciones frecuentes y la supervisión detallada de las tareas reflejan una forma de vigilancia que recuerda al panóptico de Foucault, una estructura arquitectónica diseñada para permitir una vigilancia constante. En el contexto del trabajo, esto crea una sensación de ser observado constantemente, lo que puede llevar a la autocensura y la conformidad.

Implicaciones éticas y psicológicas

Desde la perspectiva de Foucault podemos entender que el micromanagement no solo es ineficaz desde el punto de vista operativo, sino que también plantea preocupaciones éticas y psicológicas significativas. Al ejercer el poder de manera tan invasiva, los micromanagers no solo socavan la autonomía de los empleados, sino que también contribuyen a un ambiente de trabajo tóxico, donde la desconfianza, la baja moral y el miedo a la represalia se vuelven comunes.

Reconocer la microfísica del poder en prácticas como el micromanagement ayuda a entender las dinámicas de poder subyacentes en las relaciones laborales y ofrece un marco para cuestionar y potencialmente reconfigurar estas prácticas hacia enfoques más empoderadores y respetuosos de la autonomía individual.

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