Al hablar de “psicópata”, nuestra mente se llena de imágenes de cruentos crímenes y de asesinos en serie. Sin embargo, con el 1% de la población mundial exhibiendo tendencias psicopáticas, es posible que varios de estos individuos ya estén exitosamente insertos en los ámbitos corporativos, donde sus personalidades psicopáticas los han impulsado a los más altos círculos de poder.

Según la psicología clínica, los psicópatas son individuos sin conciencia, ni empatía, capaces de usar a otros de manera cruel y sin piedad para sus propios fines. Además, se caracterizan por seducir a sus víctimas con un encanto hipnótico, que enmascara su verdadera naturaleza como mentirosos patológicos, estafadores y manipuladores sin escrúpulos. Muchas veces, se aburren fácilmente y anhelan constantemente nuevos estímulos, por lo que buscan emociones en “juegos” de la vida real, que pueden ganar y disfrutar con la derrota del otro.

Aunque muchas de estas características no se asocian a asesinos “en serie” y otros criminales de gran notoriedad pública, es posible que las encontremos en los individuos al mando de importantes empresas. De hecho, un estudio conducido por el psicólogo estadounidense Paul Babiak, concluye que “uno de cada 25 líderes empresariales podría ser psicopático”, sugiriendo que, “disfrazan su condición, escondiéndose detrás de su alto status, aprovechando su encanto y manipulando a otros”.

Exitosos y admirados

Esta preocupación por descubrir al psicópata “exitoso”, no es nueva. De hecho, ya en 2002, el reputado psicólogo criminal y creador del “Psychopathy Checklist” (el instrumento estándar para diagnosticar la psicopatía), Robert Hare, presentó como psicópatas, al lado de sicarios de la mafia y delincuentes sexuales, a los altos ejecutivos de WorldCom y Enron. Para Hare, varios escándalos corporativos se hubiesen evitado si a los CEO se les hicieran pruebas de comportamiento psicopáticos. “Administramos esta prueba a oficiales de policía, bomberos, maestros… ¿Por qué no a personas que van a manejar billones de dólares?”, se pregunta.

Cuando estalló la crisis “subprime”, estas palabras encontraron eco, no sólo en los movimientos sociales, sino también en investigadores como Babiak. Después de todo, en los últimos años, ha aumentado el interés público, la casi “adoración” de aquellos líderes empresariales que aparecen carismáticos, visionarios y duros. Y si están impulsando al alza el precio de las acciones, sus seguidores parecen dispuestos a pasar por alto sus falencias: crueles, manipuladores, mentirosos, abusadores, irresponsables, explotadores y megalómanos. “Parte del problema puede ser que los mismos atributos que buscamos en nuestros líderes, pueden ser fácilmente imitadas por los psicópatas. Su tendencia natural es ser encantadores. Si tomamos ese encanto y lo adaptamos al lenguaje de negocios correcto, suena como un liderazgo carismático”, sostiene Babiak. Según el investigador, factores ambientales favorables, como una infancia feliz, pueden permitir que estos individuos funcionen en un lugar de trabajo en vez de canalizar sus energías en formas más violentas o destructivas. No obstante, el estudio sugiere que estos individuos tienen malos resultados en sus trabajos, pero son expertos en cubrir sus debilidades “encantando” sutilmente a superiores y subordinados, lo que les permite seguir ascendiendo en la escalera corporativa. “Entre más alta la psicopatía, mejor se veían: mucho carisma y con mucha ‘labia’, pero al analizar sus resultados de producción o como ‘jugador de equipo’ son terribles”, explica Babiak. “Tienes que pensar que los psicópatas tienen a su disposición un gran repertorio de comportamientos, de modo que pueden usar el encanto, la manipulación, la intimidación… el que sea necesario para salir airoso de la situación”.

En el artículo “The Corporate Psychopaths: Theory of the Global Financial Crisis”, publicado en 2011 en el Journal of Business Ethics, Clive R. Boddy, académico de Nottingham Trent University, se hace eco de las preocupaciones sostenidas por Hare. Para este investigador inglés, los psicópatas, “al alcanzar posiciones senior claves dentro de corporaciones financieras modernas, desde donde son capaces de influenciar el clima moral de toda la organización y manejan un poder considerable, han causado en gran parte la crisis”.

¿Puede ser un psicópata bueno para la empresa?

En su investigación para su libro “The Psychopath Test: A Journey Through the Madness Industry”, el periodista británico Jon Ronson, descubrió que la incidencia de la psicopatía entre los CEO’s, es aproximadamente cuatro veces más alta que entre la población en general. “Obviamente, hay puntos del ‘Psychopathy Checklist’ (la lista propuesta por Hare) que no desea tener si Ud. es un jefe, como un pobre control de comportamiento o tendencias promiscuas. Sin embargo, puede ser beneficioso no tener empatía o remordimiento, y poseer un encanto superficial y capacidad de manipular a otros. Creo que otros rasgos positivos para los psicópatas en los negocios son la necesidad de estimulación, la propensión al aburrimiento. Quieres a alguien que no puede quedarse quieto, constantemente pensando en cómo mejorar las cosas”, declara.

En este sentido, Ronson hace la pregunta clave:¿Puede ser la psicopatía una cosa positiva para la empresa? “Algunos psicólogos dicen que sí, que hay ciertos atributos deseables como la frialdad bajo presión. Sin embargo, Robert Hare siempre decía que no, que en ausencia de empatía, que es la definición psicológica de un psicópata, siempre se obtendrá la malevolencia”, se responde. “Básicamente, psicópatas de alta puntuación pueden ser jefes brillantes, pero sólo a corto plazo. Al igual que Al Dunlap (ex CEO de Sunbeam y famoso por sus grandes reducciones de operaciones y de personal), que siempre quiere hacer una matanza y seguir adelante”, concluye.

PUBLICADO EN RHM 58, JUNIO 2012