México podría vivir en 2026 una transformación significativa en su estructura laboral. Según informó El Economista, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (Stps) de Jalisco proyecta que en el primer semestre de ese año se inicie la aplicación de reformas destinadas a reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, ampliar el permiso de paternidad a 20 días y aumentar el salario mínimo en un rango de entre 10 % y 12 %.
El objetivo, según autoridades estatales, es avanzar hacia un modelo de empleo más justo y humano que permita a las y los trabajadores disfrutar de más tiempo personal y familiar, sin comprometer la productividad. Estos cambios, que aún deben ser aprobados por el Congreso, se aplicarían de manera progresiva para dar tiempo a las empresas de adaptar sus operaciones y estructuras salariales.
La reducción de la jornada laboral a 40 horas es una demanda que ha tomado fuerza en los últimos años en México, alineándose con estándares internacionales que priorizan la salud mental, la conciliación vida-trabajo y el bienestar integral. En el contexto actual, donde el país mantiene una de las jornadas más extensas de América Latina, la propuesta representa un paso hacia la modernización de las relaciones laborales.
Diversos estudios han mostrado que una disminución en las horas de trabajo no necesariamente implica menor productividad. Por el contrario, cuando las personas cuentan con mejores condiciones, descansos adecuados y tiempo para su vida personal, tienden a mejorar su desempeño, reducir el ausentismo y fortalecer su compromiso con la organización.
Además, la ampliación de los permisos de paternidad a 20 días busca fomentar la corresponsabilidad familiar y reducir las brechas de género en el cuidado de los hijos. Actualmente, la legislación mexicana contempla solo cinco días, una cifra que queda corta frente a los estándares de otros países de la región. Con esta modificación, se abriría la posibilidad de que los padres participen activamente en las primeras etapas del cuidado, fortaleciendo el vínculo familiar y promoviendo la equidad.
Por su parte, el incremento salarial proyectado entre 10 % y 12 % mantiene la tendencia de los últimos años de recuperar el poder adquisitivo de las y los trabajadores. El salario mínimo en México ha experimentado un aumento real sostenido desde 2019, lo que ha contribuido a reducir los niveles de pobreza laboral, aunque aún enfrenta retos frente al aumento del costo de vida.
Bienestar laboral como eje de transformación
Las autoridades laborales en Jalisco han enfatizado que los tres ejes de la reforma —salario, jornada y permisos— forman parte de una misma visión: colocar el bienestar de la persona trabajadora en el centro de las políticas públicas. La reducción de la jornada no solo busca menos horas frente al trabajo, sino más calidad de vida, equilibrio emocional y oportunidades para el desarrollo personal.
De aprobarse y aplicarse en 2026, estas medidas marcarían un antes y un después en el panorama laboral mexicano. Representarían un avance hacia una cultura del trabajo más sostenible, donde la productividad se mida no solo en términos económicos, sino también en bienestar social.