Más empresas para certificar a trabajadores

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Ricardo Mewes, casado hace treinta años, siete hijos, agente de aduanas, empresario, y presidente del directorio de ChileValora, (actual agente de Aduanas, presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile FG), tuvo una de sus más gratas experiencias en certificación de competencias antes de ocupar su actual cargo en ChileValora. 

Durante su presidencia en la CNC, CNC Valida, el Centro de Evaluación y Certificación de la Cámara Nacional de Comercio, certificó a más de 6.500 trabajadores y desarrolló un hito que lo enorgullece: la certificación de 28 mujeres que permanecen encarceladas en el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, internas que recibieron sus certificados de competencias en el perfil de Ayudante de Cocina. 

En conversación con RH Management, Mewes se explayó sobre su visión de la profesionalización de oficios y los desafíos que se le presentan a ChileValora en el presente y futuro inmediato. 

¿Qué opinión le merece la integración de empleadores, trabajadores y el Estado en la estructura tripartita del directorio de ChileValora? 

– Por mi trayectoria gremial y empresarial tengo experiencia en mesas de trabajo, y por lo tanto siempre he estado en función de tratar de aportar al diálogo y a la relación con los trabajadores. 

Desde ese punto de vista creo que esta integración – lo que se hace en un mecanismo tripartito como ChileValora – da cuenta de que se puede trabajar con un objetivo común que yo creo que tenemos los empresarios, los trabajadores y los gobiernos también, y ese propósito es la formación para el trabajo. Qué duda cabe de que los cambios que estamos viendo en el presente, tecnológicos fundamentalmente, tienen, y van a tener en un futuro próximo, un impacto tremendo en cómo los empresarios nos enfrentamos y adaptamos a estas nuevas tecnologías, y en cómo somos capaces de que la gente que trabaja con nosotros también se capacite o se reinserte, porque hay estudios que indican que en un futuro cercano, un porcentaje importante de los trabajos para los que la gente se prepara en la actualidad, probablemente dejen de existir y generen entonces un número importante de trabajadores que se va a tener que reconvertir. 

Ahí existe entonces un punto en común entre Estado, empresarios y trabajadores para poder avanzar y dar respuesta a una formación permanente para el trabajo. Porque no se trata de una capacitación puntual, sino que de una educación continua para que la gente tenga las competencias necesarias en función de lo que va pasando día a día y lo que va cambiando en el ámbito técnico y tecnológico. 

¿Qué importancia le asigna usted a que se integre el sistema de certificación de competencias laborales con la capacitación laboral y la educación media técnico profesional? 

– ¡Vital! Porque si no hay integración, si la academia busca por un lado y no se acerca a las necesidades reales que tiene la empresa, entonces, claramente estamos por caminos distintos, y en el futuro entonces qué le vamos a estar enseñando a los estudiantes de los liceos técnico-profesionales e incluso a los de las etapas previas del proceso educativo. Debemos preocuparnos de que los alumnos egresen de sus estudios con las competencias necesarias. Entonces, el quehacer de los liceos técnico-profesionales, los centros de formación técnica y los institutos profesionales, debe estar relacionado con estos cambios que he señalado y que estamos viviendo como sociedad, empresariado y trabajo. De lo contrario van a quedar fuera del radar, y lo que nos interesa es que los educandos se integren y queden dentro de la esfera de este cambio continuo y se perfeccionen, se capaciten y reciban la formación que se precisa. 

Creo que nadie sabe qué innovaciones va a haber de aquí a diez años en materia tecnológica. Lo que sí sabemos son los cambios que están ocurriendo hoy día y que llaman poderosamente la atención. Por ejemplo, en el ámbito empresarial, de la logística, a propósito de la compra de un consumidor mediante la utilización de diferentes dispositivos, es notable el impacto del comercio omnicanal en la cadena de suministro. Cambia todo lo que estamos acostumbrados a pensar en materia de distribución de carga, en materia de manejo de inventarios, etc.. Entonces existe un cúmulo de información que nosotros como empleadores necesitamos ir conociendo y traspasando también a la gente que trabaja con nosotros.  

Un buen ejemplo de la relación entre formación técnico profesional y empresa lo ofrece la Fundación Nacional del Comercio para la Educación, Comeduc, creada en 1987 como Fundación Nacional de Educación Laboral y administrada exclusivamente por la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile desde 1994. Esta fundación trabaja con un total de 16 establecimientos de enseñanza técnico profesional y cerca de 12 mil alumnos distribuidos en las regiones Metropolitana, de Valparaíso, del Libertador Bernardo O’Higgins, del Maule y del Bío Bío. Su labor consiste en velar por la calidad de la formación humana y técnica de los estudiantes y, eventualmente, por su inserción laboral o continuidad de estudios superiores.

Estos establecimientos se especializan en áreas tan diversas como alimentación (gastronomía), metalmecánica, dibujo técnico, vestuario y confección textil, administración, conectividad y redes, construcción, electricidad, hotelería y turismo, educación, salud y programación. Ahora, el desafío no solo radica en la integración de academia y empresa, sino que también en implementar nuevas formas de enseñar para que los niños aprendan en el aula y puedan después aplicar continua y simultáneamente los conocimientos en un ambiente laboral. Por eso es que los profesores y directivos de estos establecimientos también deben tener un nivel de capacitación importante. 

Finalmente quisiera agregar que todas las ramas económicas de la CPC tiene apadrinados establecimientos como liceos e institutos superiores de comercio, escuelas y liceos agrícolas, escuelas industriales, establecimientos politécnicos, etc. Desde la confederación nos preocupa el tema, estamos en él, y pretendemos desarrollarlo cada vez con mayor profundidad. 

¿Qué importancia tiene la participación empresarial en el sistema de certificación de competencias laborales y qué beneficios ofrece este sistema a su sector? 

– Hay varias cosas que es importante destacar. Lo primero es que cuando uno se enfrenta, al momento de contratar, a un trabajador que cuenta con una certificación, entonces todo el proceso de contratación es más eficiente, se acorta y esto reporta un beneficio económico al empleador. Pero, además, todo el proceso de inducción que normalmente las empresas les realizan a los trabajadores, también se hace más breve. Entonces ahí tenemos un beneficio directo para la empresa. 

También, tener trabajadores con mayor capacidad y mayor nivel de educación hace que se facilite el proceso de incorporación de maquinaria porque los colaboradores están mucho más familiarizados con ésta al estar certificados. Si mañana integro una grúa horquilla a las faenas y tengo a un trabajador certificado en su operación, puede que ciertas mejoras tecnológicas del dispositivo requieran realizar un upgrade en el operario, pero la persona ya tiene la competencia básica y no la va a perder nunca. La actualización ulterior ya es parte de la formación permanente. 

¿Qué beneficios aporta a los trabajadores el sistema de certificación de competencias laborales? 

– En lo que se refiere a los trabajadores tengo experiencias cercanas pues en mi actividad empresarial nos ha tocado certificar a nuestros colaboradores a través de la Asociación Logística de Chile (Alog Chile A.G). Esta certificación hace que la persona se sienta valorada en su quehacer. Además, se abren espacios para que mejore su índice de remuneraciones. Incluso, también se genera un espacio de movilidad social al mejorar su expectativa de calidad de vida. 

Ampliando la base de empresas 

¿Cuál es el desafío en torno a ampliar el conocimiento y uso del sistema de certificación de competencias laborales? 

– Te diría que uno de los principales desafíos es ampliar la base de empresas que están certificando a sus trabajadores. Particularmente en donde uno ve más precariedad en ese sentido es en la pequeña y mediana empresa. Porque muchas veces no poseen los recursos. Y allí existe un reto adicional porque debemos ver cómo reforzamos, cómo mejoramos la institucionalidad de ChileValora y los mecanismos para que la Pyme pueda certificar trabajadores de tal forma que no signifique un gasto de tiempo y dinero que no puedan solventar. Porque las grandes empresas tienen mecanismos de capacitación y certificación de competencias, entonces estimo que el foco nuestro debe estar concentrado en las Pymes que es en donde menos facilidades existen, en donde más necesidad de ayuda hay. Otro aspecto tiene que ver con la necesaria homologación de las competencias a nivel de las carreras de la enseñanza media técnico profesional. Se hace preciso utilizar el marco de cualificaciones de los organismos sectoriales de competencias laborales y homologar las mallas curriculares, porque muchas veces en estos establecimientos existen básicamente las mismas carreras con distintos nombres, entonces, quien tiene que contratar, no sabe cuáles son las competencias de una respecto de la otra, y cómo comparar, para saber si la persona que está contratando cuenta con la capacitación necesaria.

¿Qué desafío representa en lo personal su gestión como presidente del directorio de ChileValora? 

– Primero, demostrar que uno puede avanzar con este diálogo tripartito entre los trabajadores que están representados en el directorio por la CUT, y con el gobierno, y dar pasos concretos de trabajo, de estar mirando lo que pasa con los cambios que estamos viviendo y trabajar en conjunto para abordarlos y dar una solución hoy y en el mediano plazo a los trabajadores. También es un hecho que va a haber un cambio de gobierno por lo que me va a tocar a mí también hacer ver a los candidatos primero, y luego a quien resulte electo como presidente (a) por qué es necesario fortalecer a la institución ChileValora, dado el aporte real que le está entregando a los trabajadores en el presente y que nosotros esperamos que les proporcione también el día de mañana. Es tremendamente importante entonces trabajar muy de la mano con los representantes de los trabajadores y del Estado y en ese sentido si logramos modificar la institucionalidad que hoy tiene ChileValora y hacerlo más autónomo en lo económico, habré logrado otro desafío que me he impuesto durante estos dos años de gestión. 

¿A qué se refiere con la optimización de la institucionalidad? 

– Hoy día, ChileValora opera centralizadamente. Yo creo que para que podamos llegar a certificar a una mayor cantidad de trabajadores y a operar con un mayor número de organismos sectoriales de competencias laborales, ChileValora debería estar en todo Chile, o cuando menos, en las principales regiones del país, ya sea con representantes directos o a través de los Seremis. También hay un trabajo relacionado con optimizar los Centros de Evaluación y Certificación para que entonces seamos más eficientes y lleguemos al final del día a un mayor número de trabajadores certificados con este proceso de formación continua. En dos años de gestión, estos cambios se pueden lograr cuando existe una mirada común, un compromiso de los representantes de los trabajadores, como también de nosotros como empleadores, y de los gobiernos. 

Productividad

¿Qué relación observa entre la productividad del país y la certificación de competencias laborales? 

– Estoy de acuerdo con que Chile tiene un problema de productividad hace bastante rato. Ahora, cuando tenemos que entrar a mejorar la productividad, esta situación claramente engancha con la certificación de competencias laborales, porque cuando un trabajador se certifica, si sabe hacer las cosas de mejor manera, se capacita para realizar sus labores de forma más eficaz y más eficiente, claramente que ahí estamos apuntando directamente a la base de la productividad. La mayoría de la gente coincide en que Chile tiene un problema de educación importante desde la base y eso termina de alguna manera reflejándose en las competencias de la gente. Entonces, si nosotros somos capaces de mejorar esas competencias a través de los procesos de certificación, esto beneficiará directamente a la productividad 

Esta entrevista fue publicada en RHM 110, agosto de 2017.

Foto de Emol.

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