Guante & Gacel, compañía chilena con más de 95 años de historia en la industria del calzado y accesorios, nombró en junio de 2025 a Marcela Ríos Palma como nueva gerente de personas y sustentabilidad. La ejecutiva, que inició su camino en la empresa como subgerente, ha liderado diversos proyectos de alto impacto en cultura organizacional y calidad de vida, y hoy asume este nuevo rol con el objetivo de integrar el bienestar de los equipos con una mirada estratégica de sustentabilidad y diversidad.
Con presencia en todo Chile y más de 600 colaboradores distribuidos entre la casa matriz, el centro de distribución y las tiendas de las marcas Guante, Gacel y Anacapri, la empresa vive una etapa de transformación en la que el rol de las personas y el compromiso con la comunidad adquieren cada vez mayor relevancia. “Este cargo representa una oportunidad de generar una visión integral en la que la cultura, el bienestar de nuestros equipos y el impacto en la sociedad se conecten”, expresó Ríos.
La trayectoria de la nueva gerente se caracteriza por haber crecido al interior de la organización. “Partí como subgerente de personas y, desde ahí, tuve la oportunidad de impulsar proyectos de alto impacto en calidad de vida, comunicación interna y cultura organizacional”, destaca. Entre sus logros, menciona el fortalecimiento de programas de movilidad interna, reconocimiento y liderazgo transformacional como pilares para mejorar la experiencia de los equipos.
Una visión femenina en la alta dirección
Además de sus competencias técnicas, Marcela Ríos pone en valor la representación femenina en la toma de decisiones. “Me motiva abrir camino como mujer en la plana ejecutiva, porque sé que esa representación también inspira y refuerza nuestra visión de diversidad e inclusión”, afirma.
Su nuevo cargo también le permite liderar los desafíos de sustentabilidad que enfrenta la empresa, en un contexto en que las organizaciones deben responder a nuevas exigencias sociales y medioambientales. En ese sentido, Ríos subraya la importancia de avanzar hacia una gestión responsable de los procesos, fortaleciendo las iniciativas de impacto positivo en las comunidades donde operan.
En cuanto a los desafíos del nuevo rol, la ejecutiva destaca la necesidad de seguir adaptándose a las nuevas generaciones y sus estilos de vida, modernizando la propuesta de valor al colaborador y promoviendo una cultura coherente con los valores corporativos. “Estoy convencida de que el trabajo en equipo y la coherencia con nuestros valores serán la base para lograrlo”, concluye.