Los trabajadores y trabajadoras en la historia de los estallidos sociales

¿Son los trabajadores los que están detrás del estallido social? ¿Las demandas sociales surgidas desde la calle impactarán en las empresas? ¿Cuáles son las demandas que hay detrás? ¿Cuál es el aprendizaje para el mundo del trabajo? Vea la entrevista video.

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En medio del estallido social, y con campañas del miedo desatadas, es relevante mirar qué dice la historia respecto al rol de los trabajadores y qué hay detrás del 18 de octubre. RH Management conversó con Gabriel Salazar, profesor de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la  Universidad de Chile y premio nacional de historia el 2006, quien, además, es uno de los más destacados exponentes de la historiografía social y contemporánea de nuestro país.

¿Qué significa un estallido social desde la perspectiva histórica? ¿Cuáles son los sujetos históricos que participan en ellos? A lo largo de la historia, los estallidos sociales que explotan en Chile en general, sostiene Salazar, son liderados por obreros, mujeres, profesores, empleados públicos, y «el pueblo mestizo aprovechaba eso, saqueando la ciudad».

Por ejemplo, explica, que en 1903 se realizó la huelga de estibadores del puerto, la que implicó desordenes, y «todo el pueblo mestizo de los cerros invade Valparaíso, lo saquea, lo incendia durante una semana». Luego, en 1905 en Santiago, pasó lo mismo, asegura. «¿Qué hizo la elite política y empresarial frente a un ataque del bajo pueblo que invadía su ciudad?», se pregunta. «La única respuesta posible fue mandar al ejército a ametrallar. De ahí la gran masacre de 1903 en Valparaíso, la de 1905 en Santiago, 1906 en Antofagasta y 1907 en Iquique, que no hubo saqueo, pero sí hubo masacre», ya que la elite sintió miedo otra vez, enfatiza. Por ello, afirma que la invasión de este pueblo mestizo a las ciudades tiene el mismo sentido hoy. «Encontramos una ciudad chata con un centro acosado que empieza a escapar, la ciudad culta arranca hacia los cerros, chocan con la cordillera y pueblan Chicureo. Todo esto tiene que ver con lo que pasó estos días en octubre en todo Chile», agrega.

Asevera que como consecuencia de toda la agitación social de principios del siglo XX surgen respuestas para mitigar el descontento. El premio nacional de historia nos comenta: «Aparece el código del trabajo en 1931 que intentó, de acuerdo con los objetivos que se persiguieron, institucionalizar el conflicto de los trabajadores, no para el bajo pueblo, si no para los trabajadores contratados. ¿Pero con qué intención? Se trató de evitar que las huelgas de trabajadores se convirtieran en una revolución bolchevique, y como estaba el bolchevismo presente en los años 20, en los 30, el código del trabajo fue en Chile una reproducción de la política adoptada por EE.UU. e Inglaterra, políticas especiales para evitar la revolución bolchevique. Desde ahí se configura la política que creó la OIT surgida del Pacto de Versalles de 1919, y que consistió en crear un sistema de organización del trabajo tal que despolitice a los trabajadores».

Sin embargo, sostiene que los trabajadores contratados no son quienes están presentes en el estallido social. Afirma que el octubre chileno es una combinación de múltiples factores. «Son trabajadores informales que ponen sobre el tapete otro tipo de problemas. Normalmente el trabajador organizado tiene una reivindicación específica. O es por el contrato, o es por el salario, o es por un desajuste en el sueldo. En cambio, el bajo pueblo trae problemas mayores, que son más largos en el tiempo, porque los trabajadores organizados, con contrato, no tienen problemas que los insten a moverse en el corto plazo. Pero el pueblo mestizo, la clase marginal, tiene problemas y rabias de siglos, y si piden algo, la problemática es tan grande que los políticos no lo han resuelto y se va arrastrando a lo largo del tiempo. El pueblo mestizo en Chile constituye casi dos tercios de la población desde el siglo XVII hasta el día de hoy. Este es un pueblo que ha acumulado sobre sí de todo: exclusión, no haber sido sujetos de derecho, no tener identidad clara, pues la mayoría son guachos, y tampoco tienen territorio. Muchos sí lo tuvieron y los españoles se apropiaron de el y este pueblo mestizo, además, no tiene propiedad privada, no tenían acceso al territorio. Un pueblo sin territorio, sin memoria, sin derechos…imagínate la cantidad de problemas que arrastra por siglos hasta la actualidad. Ese es un pueblo que tiene una clase de inquina, de rabia, de rechazo, a la cultura y la sociedad que lo excluyó siempre, como es la cultura occidental», agrega.

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