¿Qué tipo de liderazgo predomina en las pequeñas y medianas empresas chilenas?, ¿cómo impacta en su sostenibilidad organizacional?, ¿qué desafíos enfrentan en la gestión de personas? Estas preguntas guiaron el estudio desarrollado por la consultora BUK y la Universidad de Los Andes, cuyos resultados fueron publicados por el medio Emol. La investigación encuestó a más de mil trabajadores de pymes nacionales para analizar los estilos de liderazgo más influyentes en sus entornos laborales.
El estudio reveló que el liderazgo participativo es el estilo predominante en estas organizaciones, superando ampliamente al autoritario, que aparece como el menos valorado. Esta preferencia sugiere un cambio significativo en las dinámicas de gestión al interior de las pymes, donde la cercanía, la escucha activa y la toma de decisiones compartida están ganando terreno como estrategias efectivas para enfrentar los desafíos de sostenibilidad y crecimiento.
La investigación no solo buscó clasificar estilos de liderazgo, sino también relacionarlos con aspectos clave como el compromiso organizacional, la identificación con los valores de la empresa y la percepción de sostenibilidad. Desde esa perspectiva, el liderazgo participativo mostró una alta correlación con resultados positivos en todos estos indicadores.
Participación, confianza y sostenibilidad
Uno de los hallazgos más relevantes es la fuerte identificación de los colaboradores con los valores organizacionales cuando el liderazgo es participativo. Según los datos del estudio, este estilo promueve un ambiente de trabajo más horizontal, donde se valora la opinión de los equipos y se fortalece la confianza en los procesos de toma de decisiones.
Además, la sostenibilidad organizacional, entendida como la capacidad de las pymes para proyectarse en el tiempo de manera saludable, parece estar directamente vinculada con este tipo de liderazgo. “En contextos donde los líderes promueven la colaboración y generan espacios para que las personas participen, se observa una mayor resiliencia y capacidad de adaptación”, se desprende del informe presentado por BUK y la Universidad de Los Andes.
El liderazgo transformacional también aparece en una posición destacada, siendo valorado por su capacidad para inspirar, motivar y conducir cambios positivos dentro de la organización. Sin embargo, es el liderazgo participativo el que se consolida como el eje articulador entre las personas y los objetivos estratégicos de las pymes.
Brechas en la gestión de personas
Pese a estos avances, el estudio también evidenció importantes desafíos. Uno de ellos es la baja formalización de los procesos de gestión de personas en muchas pymes, lo que limita el impacto que podrían tener estilos de liderazgo efectivos. La falta de herramientas, metodologías y estructuras claras impide que el liderazgo participativo se traduzca de manera sistemática en prácticas organizacionales sólidas.
En este sentido, se plantea la necesidad de profesionalizar la gestión de personas en el ecosistema pyme, incorporando procesos que potencien el desarrollo de habilidades blandas, el liderazgo consciente y la cultura organizacional. Estos elementos resultan cruciales para enfrentar contextos de alta incertidumbre, como los que han marcado el escenario económico en los últimos años.
Asimismo, el estudio destaca que, a pesar de contar con líderes cercanos, muchas pymes aún carecen de políticas internas claras sobre bienestar, desarrollo de carrera y formación continua, lo que podría mermar el compromiso a largo plazo de sus colaboradores.
Un liderazgo alineado con los nuevos tiempos
Los resultados de la investigación se alinean con una tendencia global: el auge del liderazgo humano en tiempos de incertidumbre. En este nuevo paradigma, las competencias técnicas ceden espacio a las habilidades relacionales, la empatía y la capacidad de construir confianza.
Las pymes chilenas parecen estar transitando este camino, aunque con distintos grados de madurez. El estudio de BUK y la Universidad de Los Andes entrega una fotografía alentadora, donde el liderazgo participativo se posiciona como una herramienta potente para construir organizaciones más resilientes, cohesionadas y sostenibles.
Este estilo de liderazgo no solo mejora el clima laboral, sino que también contribuye directamente a la continuidad de las pymes, que representan más del 98% del tejido empresarial chileno. Su fortalecimiento, por tanto, no es solo una apuesta estratégica a nivel organizacional, sino también un aporte al desarrollo económico y social del país.