William Kikanae Ole Pere, líder masái de Tanzania y Kenia, ha impulsado un modelo de liderazgo comunitario centrado en la educación, la inserción laboral de las mujeres y la apertura de nuevas oportunidades de empleo para jóvenes y guerreros masáis, en una estrategia que combina formación, trabajo y sostenibilidad territorial, según consigna El País.
Su gestión se ordena en torno a tres prioridades. La primera es la educación infantil, apoyada en la escuela-residencia Mara Vision School. La segunda es el trabajo con mujeres para fortalecer su autonomía económica. La tercera apunta a resignificar el rol del guerrero masái, históricamente ligado al pastoreo, para abrirlo a nuevas alternativas de desarrollo laboral.
Esa agenda no queda en el plano discursivo. Los ejes se articulan bajo la ONG Adcam, fundada en 2005 junto con la emprendedora española Rosa Escandell, y también a través de Sawa Mara, proyecto que integra un ecolodge y la organización de safaris, además de funcionar como espacio de formación y prácticas vinculadas al turismo.
En ese esquema, la empleabilidad aparece como una prioridad concreta. Kikanae advierte que muchos guerreros masáis que intentan salir del pastoreo terminan limitados a funciones de baja proyección, como porteros, aparcacoches o figuras ornamentales en hoteles de la zona. Frente a eso, su apuesta ha sido impulsar capacitación profesional en turismo y hostelería, con el objetivo de ampliar horizontes y mejorar la calidad de la inserción laboral.
La lógica es directa: sin formación ni experiencia acreditable, el acceso a empleos de mayor calidad se vuelve mucho más difícil. Por eso, el ecolodge vinculado a su proyecto ofrece prácticas para escuelas de turismo africanas y entrega cartas de recomendación para adjuntar al currículum, un respaldo que considera decisivo al momento de postular a un trabajo.
Los casos que emergen de ese proceso muestran trayectorias de movilidad laboral asociadas a capacitación y experiencia. Entre ellos aparece el de una mujer masái del poblado, formada en gastronomía sostenible, que hoy trabaja como chef del ecolodge. También se menciona a otro trabajador que comenzó como lavaplatos y luego asumió funciones de encargado.
Inclusión laboral de mujeres
La dimensión femenina ocupa un lugar central en este modelo. Desde hace más de dos décadas, y dentro de una sociedad patriarcal, Kikanae sostiene una defensa activa del ingreso de las mujeres al mercado laboral. Junto con Escandell impulsó el Women Project, iniciativa que hoy da empleo a más de 1.400 mujeres de la tribu mediante artesanía local y pequeños negocios financiados con microcréditos.
Ese cambio no fue inmediato. Modificar la mirada masculina dentro de la comunidad resultó complejo e incluso encontró resistencias de algunos militares. Con el tiempo, la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado permitió demostrar que su participación no debilitaba a la comunidad, sino que la fortalecía al sumar ingresos propios a las tareas que ya sostenían en la vida cotidiana.
La propuesta combina desarrollo económico con transformación cultural. No se trata solo de generar ingresos, sino de ampliar el acceso a oportunidades para personas que históricamente habían quedado relegadas de ciertas trayectorias laborales. En ese sentido, la empleabilidad se convierte en una herramienta de cambio social, no únicamente en una meta productiva.
Liderazgo centrado en las personas
La visión de Kikanae sobre liderazgo está estrechamente ligada a la gestión de personas. A su juicio, un líder debe construir respeto y confianza, demostrar pasión, resolver problemas y mantenerse atento a las necesidades reales de su comunidad. Esa definición dibuja una conducción menos asociada al mando y más vinculada a la escucha, la respuesta concreta y la capacidad de abrir oportunidades.
Dentro de esa mirada, el talento no se concibe como una amenaza, sino como un activo que debe convocarse. Kikanae sostiene que un buen liderazgo pone a las personas en el centro de verdad y sabe atraer a los mejores para colaborar, no para competir. También propone una manera de gestionar basada en priorizar problemas y abordarlos uno por uno, evitando que la acumulación de urgencias bloquee las decisiones.
Formación, acceso al trabajo, recomendaciones laborales, redes comunitarias y desarrollo económico aparecen así como partes de una misma cadena. Abrir oportunidades no consiste solo en capacitar, sino también en crear condiciones para que esa formación se traduzca en empleos reales y en trayectorias sostenibles.
Desde esa perspectiva, su modelo ofrece una enseñanza relevante para la gestión de personas. El desarrollo del talento adquiere mayor profundidad cuando se articula con propósito, comunidad y visión de largo plazo. En lugar de limitarse a cubrir puestos, la apuesta busca ampliar capacidades, dignificar trayectorias y crear oportunidades de inserción para grupos con menor acceso al mercado laboral formal.